15-01-2026, 03:32 PM
El último ataque del Buccaneer estaba por ser efectuado, Kiyoshi y Varo estaban en una posición que le permitiría adelantarse al ataque por ellos. Así tuviese que sacrificar su integridad contra el artista marcial, el topo no moriría sin dar batalla hasta el final sintiendo la adrenalina del combate a través de su cuerpo pese al dolor que hormigueaba aún. El mundo poco a poco iba dejando de girar a su alrededor, y aquel pitido agudo en su oído desaparecía. — Es, o no es —Exclamó el topo con una intención clara, iba a esperar el momento preciso para avanzar con una embestida para atacar al artista marcial de frente así tuviese todas las de perder en un enfrentamiento frontal y directo, en parte debido a sus 100 gramos de peso pero ese escenario hipotético fue interrumpido por algo más.
No volteó la cabeza, pero podía sentir que era otra persona acercándose desde la zona del barco ¿Más enemigos? No. Escuchó la desesperación en su tono de voz, las súplicas, sus palabras de ruego a su maestro que pedían detener la carnicería para ambos lados. Por respeto, Eros volvió a su forma humana y, aunque magullado, mantuvo la mirada relativamente gacha en pleno silencio.
¿En qué se habían convertido? La desesperación los había llevado a tocar fondo en tantos sentidos que, a día de hoy, difícilmente podían reconocer la virtud en las actitudes extremistas que estaban ejecutando para con los demás. Inspiró, cerró los ojos y suspiró realizando una reverencia con la cabeza frente al artista marcial que los estaba intentando asesinar segundos atrás. — Sólo queremos el barco —Aclaró el capitán, sí, esto era un asalto. Lamentablemente, y por mucho que les pesase, era la supervivencia del más acto a la que se habían tenido que habituar en Little Garden.
— Tomen esto —Eros tomó su bolso con berries, un simbolismo, una compensación, una forma de traer algo de equidad al asalto descarado; de hacer que se sienta como un intercambio. Con cuidado, tomó la mano de la mujer y suavemente lo depositó en su palma. — Perdón...—Susurró.
Un aroma de mujer.
No volteó la cabeza, pero podía sentir que era otra persona acercándose desde la zona del barco ¿Más enemigos? No. Escuchó la desesperación en su tono de voz, las súplicas, sus palabras de ruego a su maestro que pedían detener la carnicería para ambos lados. Por respeto, Eros volvió a su forma humana y, aunque magullado, mantuvo la mirada relativamente gacha en pleno silencio.
¿En qué se habían convertido? La desesperación los había llevado a tocar fondo en tantos sentidos que, a día de hoy, difícilmente podían reconocer la virtud en las actitudes extremistas que estaban ejecutando para con los demás. Inspiró, cerró los ojos y suspiró realizando una reverencia con la cabeza frente al artista marcial que los estaba intentando asesinar segundos atrás. — Sólo queremos el barco —Aclaró el capitán, sí, esto era un asalto. Lamentablemente, y por mucho que les pesase, era la supervivencia del más acto a la que se habían tenido que habituar en Little Garden.
— Tomen esto —Eros tomó su bolso con berries, un simbolismo, una compensación, una forma de traer algo de equidad al asalto descarado; de hacer que se sienta como un intercambio. Con cuidado, tomó la mano de la mujer y suavemente lo depositó en su palma. — Perdón...—Susurró.
Ataud
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
