15-01-2026, 08:56 PM
Elara sentía que el mundo se detenía, se detenía totalmente y de forma muy brusca cuando escuchó su nombre retumbar por el altavoz. Se quedó pálida, muy pálida y muy blanca, como si le hubieran quitado la sangre del cuerpo de un tirón. Sus alas dieron un espasmo muy fuerte y ruidoso mientras caminaba hacia el cuadrilátero con las piernas temblando. Por su apariencia tan dulce y delicada, la gente se quedaba un poco callada al verla pasar, porque se veía muy linda, muy suave y para nada parecía alguien capaz de lastimar a nadie, como si fuera un ángel de verdad bajado del cielo que no rompería un plato.
Pero cuando subió al ring y vio a Liu Xi Ping frente a ella, su cerebro se apagó por un momento. El tipo estaba sin camisa, y Elara no pudo evitar que sus ojos verdes se clavaran en sus pectorales de forma inevitable. ¡Podía ver cada detalle de sus músculos, cada fibra y cada gota de sudor con una claridad que la asustaba muchísimo! Se quedó ahí parada, muy distraída y muy hipnotizada mirando su torso, olvidándose por un momento de que ese hombre quería romperle un brazo o dos.
— ¡A-ah! ¡Nee~ ! ¡Ese tonto de Owen! ¡Lo voy a matar, juro que lo voy a matar! — exclamó ella sin poder guardarse nada de lo que sentía, gritándole al locutor con total sinceridad. — ¡Y-yo no soy la mejor de nada! ¡Owen es un mentiroso y un prepotente, nee~ ! ¡Él escribió esa carta tan fea porque es un idiota y un maleducado, no le hagan caso! — decía ella mientras se posicionaba en el metro cinco del lado izquierdo del escenario.
Estaba muy avergonzada, se sentía muy avergonzada y muy roja. Se llevó la mano inconscientemente a su costado izquierdo del abdomen, donde una vieja marca le recordaba que era vulnerable, sintiendo una punzada de nerviosismo que le recorría el cuerpo. Miró a Liu de arriba abajo, y aunque le daba mucho miedo, no pudo evitar decir la verdad de lo que pasaba por su cabeza frente a toda la muchedumbre.
— Usted... usted es muy grosero, pero tiene unos músculos muy... muy bien cuidados, nee~ — balbuceó, poniéndose más colorada todavía al admitir lo que pensaba en voz alta. — No quiero que me rompa nada, porque mi integridad física es muy importante para mí, nee~ . Pero si Owen dice que puedo ganar, es que... ¡es que algo de talento debo tener guardado aunque no lo parezca! —
Sacó su Arpa-Arco de su espalda, y sus dedos acariciaron las cuerdas con un temblor muy evidente que intentaba disimular para no verse tan asustada. Ya estaba calculando con su mirada dónde disparar si ese gigante se movía un solo centímetro hacia ella. Se sentía muy pequeña, se sentía diminuta frente a él, pero no iba a dejar que su cara bonita fuera lo único que vieran de ella esa tarde en la isla.
Pero cuando subió al ring y vio a Liu Xi Ping frente a ella, su cerebro se apagó por un momento. El tipo estaba sin camisa, y Elara no pudo evitar que sus ojos verdes se clavaran en sus pectorales de forma inevitable. ¡Podía ver cada detalle de sus músculos, cada fibra y cada gota de sudor con una claridad que la asustaba muchísimo! Se quedó ahí parada, muy distraída y muy hipnotizada mirando su torso, olvidándose por un momento de que ese hombre quería romperle un brazo o dos.
— ¡A-ah! ¡Nee~ ! ¡Ese tonto de Owen! ¡Lo voy a matar, juro que lo voy a matar! — exclamó ella sin poder guardarse nada de lo que sentía, gritándole al locutor con total sinceridad. — ¡Y-yo no soy la mejor de nada! ¡Owen es un mentiroso y un prepotente, nee~ ! ¡Él escribió esa carta tan fea porque es un idiota y un maleducado, no le hagan caso! — decía ella mientras se posicionaba en el metro cinco del lado izquierdo del escenario.
Estaba muy avergonzada, se sentía muy avergonzada y muy roja. Se llevó la mano inconscientemente a su costado izquierdo del abdomen, donde una vieja marca le recordaba que era vulnerable, sintiendo una punzada de nerviosismo que le recorría el cuerpo. Miró a Liu de arriba abajo, y aunque le daba mucho miedo, no pudo evitar decir la verdad de lo que pasaba por su cabeza frente a toda la muchedumbre.
— Usted... usted es muy grosero, pero tiene unos músculos muy... muy bien cuidados, nee~ — balbuceó, poniéndose más colorada todavía al admitir lo que pensaba en voz alta. — No quiero que me rompa nada, porque mi integridad física es muy importante para mí, nee~ . Pero si Owen dice que puedo ganar, es que... ¡es que algo de talento debo tener guardado aunque no lo parezca! —
Sacó su Arpa-Arco de su espalda, y sus dedos acariciaron las cuerdas con un temblor muy evidente que intentaba disimular para no verse tan asustada. Ya estaba calculando con su mirada dónde disparar si ese gigante se movía un solo centímetro hacia ella. Se sentía muy pequeña, se sentía diminuta frente a él, pero no iba a dejar que su cara bonita fuera lo único que vieran de ella esa tarde en la isla.
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