Lágrimas y Oro. ( Pasado, Tezca)
#2
Ah, Baterilla. Qué lugar.
 
El cliente con el que solía encontrarme en la zona era insufriblemente demandante. “Tezca, necesito información de este sujeto que vi ayer husmeando por la zona.” “Tezca, otra vez es ese mercader causando problemas, dale un ultimátum.”
Las exigencias del viejo se mezclaban unas con otras hasta volverse ruido de fondo. Demasiadas, siempre urgentes, todas “importantes”. Estaba cansado, claro. Podría ser increíble, pero seguía siendo un solo hombre, no un maldito milagro con piernas, bueno, hasta los milagros con piernas se cansan. A estas alturas ya consideraba pedir un aumento… o vacaciones. O vacaciones con aumento. Pensándolo bien, lo mínimo que merecía era ambas cosas. Tezca, tu modestia es inspiradora.
 
La noche tenía algo raro, como si se esforzara demasiado. Solitaria, impecable. La luna brillaba más de la cuenta y las estrellas estaban ahí, perfectamente acomodadas, observando. Todo se sentía excesivamente pulcro, excesivamente atento. Por eso prefería mantener la vista en el suelo; mirar al cielo era admitir que algo te estaba midiendo, y no tenía ganas de participar en ese juego.
 
A esa hora, la plaza de Baterilla estaba más vacía de lo habitual. Una ciudad que nunca duerme, dicen, aunque claramente sí sabe fingir cansancio. Bajaba el ritmo, se hacía la distraída. Me di cuenta de que conocía este lugar demasiado bien: cada esquina, cada sombra útil, cada silencio oportuno. No era orgullo, era simple conocimiento y habilidad.
 
Entonces surgió la pregunta inevitable: ¿debería irme a descansar?
Probablemente.
 
El problema era que incluso descansar sonaba como otro encargo más. Así que iba a caminar un poco más.
 
Entonces la noté, aunque no sabía si había notado primero su arco o a la atractiva mujer.  La vi en la plaza de Baterilla, recortada contra la quietud de la noche como una nota fuera de lugar. elegante para este mundo exagerado y con un cuerpo difícil de ignorar. Su aspecto sombrío no parecía casual: la ropa de tonos oscuros, la piel pálida casi espectral y ese verde intenso en los ojos componían una imagen difícil de descifrar, más hecha para levantar defensas que para invitar conversación.
 
No estaba haciendo nada sospechoso, y quizá por eso mismo llamó mi atención. Observaba demasiado para ser una simple paseante participaba muy poco para fingir normalidad y yo tenía una excelente vista para la gente interesante: Mi tipo favorito de persona. 
 
Me detuve a una distancia prudente, ni invasiva ni confiada, lo suficiente para dejar claro que no estaba de paso. La noche era silenciosa, perfecta para palabras malinterpretadas y mientras me acercaba me pareció notar que tal vez había elegido un mal momento ¿Estaba llorando?  No sonreí, no bajé la guardia, hizo lo mejor que podría haber hecho en esa situación: Sacar un pañuelo de tela que existía al interior de mi saco, tal vez desde que lo compré y creí que era buena idea agregarle un pañuelo de tela, esperando que lo tomara. — Es una noche muy luminosa para estar triste ¿me entiendes? Ten. No deberías estar tan de noche por la zona, aunque haya gente puede venir cualquiera y robarte eso. — Comenté señalando el enorme arco que portaba, esperando que el cansancio no se me notara en la voz.
 
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Mensajes en este tema
Lágrimas y Oro. ( Pasado, Tezca) - por Charlotte - 14-01-2026, 04:34 AM
RE: Lágrimas y Oro. ( Pasado, Tezca) - por Tezca Norova - 15-01-2026, 10:35 PM

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