[AVENTURA T1] Las misteriosas desapariciones de zanahorias
#9

Los verdaderos colores de su personalidad afloraron desde lo más profundo de la humink. Sus ojos rojos adquirieron un matiz aún más sanguinario mientras sus pies se movían con inquietante naturalidad. El arma se alzó con firmeza y apuntó sin titubeos; el gatillo cedió y el disparo liberó una bala que impactó de lleno en el abdomen de Nigger Wo.

El dolor se reflejó de inmediato en sus facciones, aunque su expresión seguía cargada de furia. Su mirada vengativa permaneció fija únicamente en la mujer de hebras blanquecinas, aquella que emitía sonidos incomprensibles para un animal, la misma que había invadido su madriguera solo para acabar con él y los suyos, y que ahora los cazaba con altivez, como si no fueran más que simples presas.
Ni siquiera el rey de la selva se habría atrevido a tanto… y cuando aquello ocurrió, fue Nigger Wo quien se interpuso para salvar a los suyos.

Los depredadores siempre se confiaban cuando tenían sus dientes sobre el cuello de la presa, solían creer que eso era todo, que disfrutarían su comida y nada más ocurriría, pero eso jamás era así, en el mundo en donde solo sobreviven los fuertes, solo pierde quien cree que ganó.

Justo cuando la mujer estuvo dando los últimos pasos a escasos centímetros de completar los 2,5M y apunto a su lateral derecho, desvió la mirada del conejo negro para apuntar a otro de sus hermanos. Por instinto, las piernas del líder negro se movieron de inmediato.

De un poderoso salto, Nigger Wo se disparó como un proyectil, blandiendo su kanabō de forma horizontal y directa hacia el brazo izquierdo de la femina que, con frialdad, saboreaba el dolor de los pobres animales mientras les disparaba.

Hiiragi no tuvo tiempo de reaccionar. Solo pudo sentir cómo la contundente arma impactaba de lleno en su brazo izquierdo, obligándola a soltar el rifle, que salió despedido por los aires unos cuatro metros en la misma dirección en la que momentos antes apuntaba a los conejos blancos.

"¡SQUIK KIUKER!"

El gruñido emergió de los pulmones de Nigro Wo, cargado de orgullo y sacrificio, como si les diera un último adiós a los pocos compañeros que aún podían correr pese a sus heridas. Que huyeran. Que vivieran.
Entre lágrimas, los pocos que quedaban obedecieron el último mandato de su líder, alejándose mientras él permanecía firme. Nigro Wo alzó su kanabō una vez más y encaró a la muchacha, frente a frente, dispuesto a frenar al nuevo depredador que se alzaba frente a él como muchas otras veces hizo anteriormente.

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[Imagen: ELRAliP.png]


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RE: [AVENTURA T1] Las misteriosas desapariciones de zanahorias - por Ryota Miyamoto - 17-01-2026, 03:18 AM

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