Reino de Samba | Zona de comercios
Día 30 de Primavera, Año 17
13hrs. Aproximadamente
Habían pasado unas cuantas horas tras su llegada al Reino de Samba, tras la buena habilidad de Sanemi los daños al barco habían sido mínimos, quizá en algún punto serian nulos, pero por ahora había que seguir avanzando y el haberlo hecho ya era algo bastante positivo, pues lo habían llevado acabo en su barco, en Buda. Buen navío, los trajo sanos, salvos y bastante secos. Así pues ante este día de primavera donde la tarde apenas comenzaba a prevalecer, con el astro rey en lo alto iluminando la tierra y brindando de luz y calor a todo aquello donde su energía llegase. Dharma y su compañero habían logrado dejar dicha embarcación en puerto mas discreto de lo que se podía observar alrededor de esta isla, se notaba la diferencia de dinero, de calidad de vida e incluso de arquitectura, una diferencia parecida a la del Reino de Sorbet entre las clases sociales, el dinero siendo un dilema en todas partes.
Caminando con relativa confianza, asegurando que todo alrededor estuviera tranquilo, haciendo uso de sus sentidos tanto como de vista y oído; el espadachín con buena experiencia en espionaje había constatado que se encontraban seguros, aun así debían salvaguardar tanto su navío como sus propias vidas. Buda se había quedado bien resguardado y con las velas retraídas así como la bandera para no levantar más sospechas, pues lo que pudiera ocurrir o no en esta nueva isla seria algo nuevo y sorpresivo para bien o para mal era parte de su destino, antes no había visitado este lugar, pero sabia los pormenores gracias a su conocimiento como erudito una profesión cada vez más útil.
Sus pasos se dirigían hacia el reino, donde lentamente se mostraban diversos comercios, desde restaurantes, hasta, bares, tiendas de ropa, tiendas de arnas y algunas cosas mas extrañas que por ahora no le prestaba del todo la debida atención. | Bro... creo que se escucha interesante ahí ¿no? | Expresaba en su tono de voz habitual, suficientemente audible para el y todos los que estuvieran en un radio relativamente cercano. Se podían escuchar mucho barullo y fiesta en un bar con una gran entrada y un par de puertas de madera semi abiertas de gran tamaño, que permitía el paso de casi cualquier tipo de ser, sin importar su tamaño, pues gente entraba y salía con suma confianza. Al parecer este isla si era una fiesta andante, no era algo que le emocionara al pelinegro, pero tampoco le disgustaba, sin embargo entrar a este tipo de lugares, siempre les brindaba un poco de contexto de lo que pudiera estar sucediendo actualmente.
| ¡Bienvenidos adelante.! | Se escuchaba una voz amigable y juvenil, era un chico que servía de mozo en este bar de una altura promedio y apariencia promedio. | Cantinero... dame un vaso de agua mineral, con un buen trozo de naranja dentro para comenzar... | Decía el pirata, mientras, algunas miradas se posaban sobre el espadachín, pero sin darles mucha importancia, ingresaba por completo al lugar hasta ponerse junto a la barra en el costado final derecho y pedirle al cantinero lo antes dicho. Dharma estaba de medio lado sin sentarse, solo usando la barra como punto de descanso, observando atentamente su alrededor, mientras estaba esperando igual que Sanemi terminara de acomodarse, pero aprovechando para darle un vistazo al lugar y a los presentes mas interesantes.
Día 30 de Primavera, Año 17
13hrs. Aproximadamente
Habían pasado unas cuantas horas tras su llegada al Reino de Samba, tras la buena habilidad de Sanemi los daños al barco habían sido mínimos, quizá en algún punto serian nulos, pero por ahora había que seguir avanzando y el haberlo hecho ya era algo bastante positivo, pues lo habían llevado acabo en su barco, en Buda. Buen navío, los trajo sanos, salvos y bastante secos. Así pues ante este día de primavera donde la tarde apenas comenzaba a prevalecer, con el astro rey en lo alto iluminando la tierra y brindando de luz y calor a todo aquello donde su energía llegase. Dharma y su compañero habían logrado dejar dicha embarcación en puerto mas discreto de lo que se podía observar alrededor de esta isla, se notaba la diferencia de dinero, de calidad de vida e incluso de arquitectura, una diferencia parecida a la del Reino de Sorbet entre las clases sociales, el dinero siendo un dilema en todas partes.
Caminando con relativa confianza, asegurando que todo alrededor estuviera tranquilo, haciendo uso de sus sentidos tanto como de vista y oído; el espadachín con buena experiencia en espionaje había constatado que se encontraban seguros, aun así debían salvaguardar tanto su navío como sus propias vidas. Buda se había quedado bien resguardado y con las velas retraídas así como la bandera para no levantar más sospechas, pues lo que pudiera ocurrir o no en esta nueva isla seria algo nuevo y sorpresivo para bien o para mal era parte de su destino, antes no había visitado este lugar, pero sabia los pormenores gracias a su conocimiento como erudito una profesión cada vez más útil.
Sus pasos se dirigían hacia el reino, donde lentamente se mostraban diversos comercios, desde restaurantes, hasta, bares, tiendas de ropa, tiendas de arnas y algunas cosas mas extrañas que por ahora no le prestaba del todo la debida atención. | Bro... creo que se escucha interesante ahí ¿no? | Expresaba en su tono de voz habitual, suficientemente audible para el y todos los que estuvieran en un radio relativamente cercano. Se podían escuchar mucho barullo y fiesta en un bar con una gran entrada y un par de puertas de madera semi abiertas de gran tamaño, que permitía el paso de casi cualquier tipo de ser, sin importar su tamaño, pues gente entraba y salía con suma confianza. Al parecer este isla si era una fiesta andante, no era algo que le emocionara al pelinegro, pero tampoco le disgustaba, sin embargo entrar a este tipo de lugares, siempre les brindaba un poco de contexto de lo que pudiera estar sucediendo actualmente.
| ¡Bienvenidos adelante.! | Se escuchaba una voz amigable y juvenil, era un chico que servía de mozo en este bar de una altura promedio y apariencia promedio. | Cantinero... dame un vaso de agua mineral, con un buen trozo de naranja dentro para comenzar... | Decía el pirata, mientras, algunas miradas se posaban sobre el espadachín, pero sin darles mucha importancia, ingresaba por completo al lugar hasta ponerse junto a la barra en el costado final derecho y pedirle al cantinero lo antes dicho. Dharma estaba de medio lado sin sentarse, solo usando la barra como punto de descanso, observando atentamente su alrededor, mientras estaba esperando igual que Sanemi terminara de acomodarse, pero aprovechando para darle un vistazo al lugar y a los presentes mas interesantes.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
