[Pasado] Siempre hay tiempo para tomar un mate | Privado.
#2
Las mañanas frías eran sus favoritas. Por mucho, además. Despertar fresco no tenía precio. Quitarse las sábanas de encima sin que nada se pegue ni enrede. Sentir el aire en la piel y como se erizan los vellos, los sentidos se encienden de golpe y sopetón, arrancándote la pesadez del sueño profundo con una sola exhalación convertida en vaho. La cama, en esos días gélidos, lo soltaba con una facilidad pasmosa. No quería saber más nada de él. Lo empujaba fuera, lo entregaba al mundo y condenaba, por tanto, a conocerlo, recorrerlo, moverse. A vivir.

Después, a él le tocaba elegir cómo. Y ahí es donde todo se torcía.

Las personas que elegían ir a la playa con aquellas temperaturas infernales se contaban con los dedos de una mano. Todos ellos, por supuesto, tapados hasta las cejas con abrigos gruesos forrados de peluche, algodón y pieles. Todos a excepción de uno. Un individuo particular de cabello blanco y largo, ojos rojos, y boxers negros.

—Mierda, Ford, ¿crees que los perdimos? —preguntó a su gato, el pequeño Ford, con quien compartía color de pelo—. Sí, creo que sí.

Ford se asomó desde su hombro. Estaba colgado en su espalda, enterrandole las garras en el lomo pero esto a Enji parecía no importarle. El gato maulló, echó un vistazo al mar y se erizó como solo los felinos hacían antes de moverse al otro lado de su espalda, al otro hombro, lo más lejos posible de las olas que rompían varios metros más allá.

—¿Eh? ¿Cómo que fue mi culpa? Hijo de puta, vos te empezaste a morfar sus atúnes. —Estiró la mano sobre su hombro y tomó al gato del pescuezo—. ¿Te pensas que yo iba a pagar por todo eso?

Ford, como todo gato, se quedó indefenso y con las patas caídas cuando lo tomaron por el pellejo. A Enji le hacía gracia la forma en que se resignaba al sentir esa presión, como si estuviera activando alguna especie de botón de apagado para sus extremidades. Lo sostuvo delante de su cara y se miraron a los ojos. Estaba recriminándole sus acciones pero el gato fingía inocencia, desviaba la mirada, no se hacía responsable. El celeste de sus ojos era comprador.

Pero para él no. Él era inmune, así que levantó un poco más alto a Ford y luego, tras un segundo de realización en el que el gato vio su mirada transformada en una de absoluto terror, lo arrojó al agua.

Ford chilló, maldiciendo en su propio idioma gatuno mientras chapoteaba de regreso a la arena.

—Aprende, enano, que una mirada tierna no te va a salvar de todo. —Enji puso los ojos en blanco. ¿Cómo es que se compraba a tanta gente con esos ojos? Cegados por su ternura, al pequeño gato le dejaban pasar todo. Ah, pero él era otro asunto, y tenía que hacerse cargo de las metidas de pata del gato.

«Tarados, cómo si ser lindo te diera potestad para…»

El pensamiento murió a medio concebir, paralizado por un instante al mirar a un costado y encontrarse con algo inesperado: otra persona. La playa se supone debía estar despierta, pero allí estaba ella, sentado sobre una roca, con un cuenco de madera en una mano y el mundo en la otra. Enji miró a un lado y luego al otro: nadie. Estaba sola.

Ford saltó y lo mordió en la pantorrilla a modo de venganza, convertido en un cuadrúpedo de apariencia raquítica pues el pelo mojado se le pegaba al cuerpo y hacía su figura mucho más delgada. Enji lo ignoró.

—Oi, baby —llamó y emitió un silbido de sus labios justo después—. ¿Qué clase de brujería estás preparando en ese cuenco? Porque me tienes charned, cariño.

Y se dejó caer en la arena, de perfil, la cabeza en una mano y una pierna cruzada con la rodilla hacia arriba. Una postura seductora para cualquiera que no estuviera en boxers.
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RE: [Pasado] Siempre hay tiempo para tomar un mate | Privado. - por Enji - 17-01-2026, 06:40 AM

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