17-01-2026, 03:36 PM
Maki era de las que olvidaban pronto las ofensas y sabia que en algún momento eso le llevaría a su muerte, pero así era la vida. La ultima aventura en su mente era borrosa, casi inexistente, un desembarco movidísimo, con muertes de dos aparentes cazadores, y un grupo de marines, ella juro matarlos a todos, pero lo cierto era que para ella todos eran iguales, blancos, estirados y sin miedo a cumplir su deber, eso si se los concedía. Pero su memoria era frágil para nombres rostros e incluso algunas situaciones… así ella no se complicaba.
Lo malo de estar en una isla desierta y atestada de animales era que poca ropa a la moda se conseguía, a menos que una misma la hiciera, con su capitán estarían poco tiempo en verdad y esperaban mantenerse lo mínimo posible, solo quizás reparar el barco, aprovisionarse con huevos, algo de carne quizás, y por qué no frutas, muchas frutas… en eso estaba Maki, buscando algunas frutas verdes y pensaba seriamente en crear algún espacio en cubierta para plantar algo, algunos de los piratas escucho que habían hecho algo similar… un par de árboles con suficiente tierra abono y algo de agua era suficiente para alimentarles. Aunque fuera solo un árbol frutal, sería suficiente.
Cortaba algunas “Patillas” de arboles y arbustos… las miraba, eso era algo que su madre le quiso enseñar, pero ella no presto demasiada atención… cuanto la extrañaba por dios… pero bueno ya seria momento de aprender quizás en el futuro. Pero hoy. Era sobrevivir, danzar en un día mas y por que no abocarse a su real afición. Cantar, era loco, pero tenia un sueño de niña y ese era el cantar mil y una canciones en frente de un gran público. Específicamente frente a los mas grandes marines, pero eso antes de que todos sus sueños fueran rotos, cuando aun era Marine, cuando aun era creyente de las leyes, cuando su… hermana… vivía.
Mucha ceniza, mucho calor y muchas piedras, aun así, los arboles como edificios florecían… Maki caminaba con gran energía se sentía genial y el sol besándole la piel, aunque sentía un ligero picor en sus cicatrices de quemaduras, sentía que le dotaban de una energía envidiable. Se dice que hay días en que una se siente invencible, conocedora de todos los oficios y artes, capaz de levantar el mundo con sus manos. Muchas veces le pasaba eso a Maki, pero este día no. Este dia sentía que debía disfrutar de la belleza de la… vio como un gigantesco reptil se movía por la selva… ella se agazapo, no se escondió, pero prefirió dejarle pasar… parecía un cazador, uno hambriento, uno letal. -Adelante… no te fijes en la tostada con patas, solo… solo… no me comas por fa.- Dijo bajito como el estornudo de un ratón
La criatura paso, se perdió y nunca más la volvió a ver, Maki respiro aliviada y continuo en su faena, deseaba encontrar mangos, esos que estaban prohibidos para consumir en su antiguo grupo, todo por culpa de un par de ellos que decían que eran el demonio mismo encarnado en fruta. Quizás su aroma fuerte, su sabor rasposo, quien sabe, pero lo que, si sabía era que necesitaba un par para un batido, hace mucho que no bebía algo dulce y el azúcar era demasiado cara para costeárselos, ahora la prioridad era el Last Whisper y repararlo. Aparte de la fruta, necesitaba conseguir madera, algo resistente, flexible y les permitiera escapar de situaciones riesgosas… muchas de ellas sabía que deberían enfrentarlas a pesar de sus precauciones.
Finalmente encontró un manzano enorme, escalo un poco y de un salto cayendo a tierra consiguió una… la lustro un poco y el color rojo intenso la tentó… la mordió y el jugo corrió por la comisura de sus labios… dulce, acuosa, era una rica y hermosa, quizás después conseguiría otras para Uker o para Merlot. Estaba en esa isla perdida como siempre y acababa de hablar con ella por den den mushi, aunque solo le dijo donde estaba y lo que necesitaba para reparar el barco. Lo demás, era ya meterse en terreno pantanoso dedicarle a María mas de quince minutos de atención a larga distancia. Aunque… el desvarío de la niña atún si que le divertía.
Lo malo de estar en una isla desierta y atestada de animales era que poca ropa a la moda se conseguía, a menos que una misma la hiciera, con su capitán estarían poco tiempo en verdad y esperaban mantenerse lo mínimo posible, solo quizás reparar el barco, aprovisionarse con huevos, algo de carne quizás, y por qué no frutas, muchas frutas… en eso estaba Maki, buscando algunas frutas verdes y pensaba seriamente en crear algún espacio en cubierta para plantar algo, algunos de los piratas escucho que habían hecho algo similar… un par de árboles con suficiente tierra abono y algo de agua era suficiente para alimentarles. Aunque fuera solo un árbol frutal, sería suficiente.
Cortaba algunas “Patillas” de arboles y arbustos… las miraba, eso era algo que su madre le quiso enseñar, pero ella no presto demasiada atención… cuanto la extrañaba por dios… pero bueno ya seria momento de aprender quizás en el futuro. Pero hoy. Era sobrevivir, danzar en un día mas y por que no abocarse a su real afición. Cantar, era loco, pero tenia un sueño de niña y ese era el cantar mil y una canciones en frente de un gran público. Específicamente frente a los mas grandes marines, pero eso antes de que todos sus sueños fueran rotos, cuando aun era Marine, cuando aun era creyente de las leyes, cuando su… hermana… vivía.
Mucha ceniza, mucho calor y muchas piedras, aun así, los arboles como edificios florecían… Maki caminaba con gran energía se sentía genial y el sol besándole la piel, aunque sentía un ligero picor en sus cicatrices de quemaduras, sentía que le dotaban de una energía envidiable. Se dice que hay días en que una se siente invencible, conocedora de todos los oficios y artes, capaz de levantar el mundo con sus manos. Muchas veces le pasaba eso a Maki, pero este día no. Este dia sentía que debía disfrutar de la belleza de la… vio como un gigantesco reptil se movía por la selva… ella se agazapo, no se escondió, pero prefirió dejarle pasar… parecía un cazador, uno hambriento, uno letal. -Adelante… no te fijes en la tostada con patas, solo… solo… no me comas por fa.- Dijo bajito como el estornudo de un ratón
La criatura paso, se perdió y nunca más la volvió a ver, Maki respiro aliviada y continuo en su faena, deseaba encontrar mangos, esos que estaban prohibidos para consumir en su antiguo grupo, todo por culpa de un par de ellos que decían que eran el demonio mismo encarnado en fruta. Quizás su aroma fuerte, su sabor rasposo, quien sabe, pero lo que, si sabía era que necesitaba un par para un batido, hace mucho que no bebía algo dulce y el azúcar era demasiado cara para costeárselos, ahora la prioridad era el Last Whisper y repararlo. Aparte de la fruta, necesitaba conseguir madera, algo resistente, flexible y les permitiera escapar de situaciones riesgosas… muchas de ellas sabía que deberían enfrentarlas a pesar de sus precauciones.
Finalmente encontró un manzano enorme, escalo un poco y de un salto cayendo a tierra consiguió una… la lustro un poco y el color rojo intenso la tentó… la mordió y el jugo corrió por la comisura de sus labios… dulce, acuosa, era una rica y hermosa, quizás después conseguiría otras para Uker o para Merlot. Estaba en esa isla perdida como siempre y acababa de hablar con ella por den den mushi, aunque solo le dijo donde estaba y lo que necesitaba para reparar el barco. Lo demás, era ya meterse en terreno pantanoso dedicarle a María mas de quince minutos de atención a larga distancia. Aunque… el desvarío de la niña atún si que le divertía.

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