17-01-2026, 06:24 PM
Después de dejar todo listo en Buda, era momento de partir. La verdad Sanemi seguía pensando que el viaje fue más sencillo de lo que esperaba y su navío no sufrió mayor daño que no se pueda arreglar de forma simple y sencilla. Para ser la primera travesía de un punto relativamente lejano a otro, estaba bastante bien, eso contando con las limitaciones de personas que tienen, hasta el momento, en Rakshasa. El clima era calmado, aunque Sanemi prefiere el frío, el astro rey emanaba sus rayos solares de tal manera que la potencia se perdía con la brisa iba de un lado al otro, dando la sensación de un ambiente frescante.
Sanemi caminaba junto a Dharma, al ser una nueva isla y por lo que sabía de su compañero, también tiene la habitual costumbre de prestar atención a todo lo que lo rodea, gracias a su destacado olfato podía identicar distancia con personas u otras cosas. El primer tramo no destacaba por la presencia de personas, sin embargo, una vez ingresaron al reino la gente comenzaba a mostrarse más. Y de nuevo, como en muchos otros lugares, reflejando ese gran contraste entre los adinerados y la clase menos favorecida. Sanemi no sentía especial pena o empatía, pero creía en su objetivo de crear un mundo con otro sentido de justicia, eso podría solucionar las distancias de las clases políticas y sociales. La parte comercial estaba especialmente abarrotada de vendedores en tiendas, así como al paso con una manta en el suelo y un improvisado texto.
-Oe... Siempre es buena idea ir a un bar en un nuevo sitio -El bullicio que sale del lugar señalado por Dharma, transmitía buena sensación. La gente entraba y salía, algunos ya bastante borrachos a pesar de ser tan temprano, aunque probablemente hayan estado bebiendo desde la noche pasada. El peliblanco entró al lugar, haciendo una seña con la mano a quien les daba con la bienvenida, puede ser, en su mayoría malhumorado, pero entiende que la gente tiene que ganarse la vida, aunque eso signifique atender a borrachos todos los días, con las consecuencias que eso trae encima.
-A mí me traen una cerveza fría y carne seca- La capacidad tan aguda de distinguir olores de nuestro protagonista, no le era muy favorable en este tipo de ambientes, pero estaba acostumbrado ya. Una vez sentado, pudo notar rostros variopintos. Esperaba que, para variar un poco, su presencia no termine con una pelea innecesaria, no en el primer día, menos de navegar tantas horas.
Sanemi caminaba junto a Dharma, al ser una nueva isla y por lo que sabía de su compañero, también tiene la habitual costumbre de prestar atención a todo lo que lo rodea, gracias a su destacado olfato podía identicar distancia con personas u otras cosas. El primer tramo no destacaba por la presencia de personas, sin embargo, una vez ingresaron al reino la gente comenzaba a mostrarse más. Y de nuevo, como en muchos otros lugares, reflejando ese gran contraste entre los adinerados y la clase menos favorecida. Sanemi no sentía especial pena o empatía, pero creía en su objetivo de crear un mundo con otro sentido de justicia, eso podría solucionar las distancias de las clases políticas y sociales. La parte comercial estaba especialmente abarrotada de vendedores en tiendas, así como al paso con una manta en el suelo y un improvisado texto.
-Oe... Siempre es buena idea ir a un bar en un nuevo sitio -El bullicio que sale del lugar señalado por Dharma, transmitía buena sensación. La gente entraba y salía, algunos ya bastante borrachos a pesar de ser tan temprano, aunque probablemente hayan estado bebiendo desde la noche pasada. El peliblanco entró al lugar, haciendo una seña con la mano a quien les daba con la bienvenida, puede ser, en su mayoría malhumorado, pero entiende que la gente tiene que ganarse la vida, aunque eso signifique atender a borrachos todos los días, con las consecuencias que eso trae encima.
-A mí me traen una cerveza fría y carne seca- La capacidad tan aguda de distinguir olores de nuestro protagonista, no le era muy favorable en este tipo de ambientes, pero estaba acostumbrado ya. Una vez sentado, pudo notar rostros variopintos. Esperaba que, para variar un poco, su presencia no termine con una pelea innecesaria, no en el primer día, menos de navegar tantas horas.
