13-08-2023, 06:48 AM
Cuando el tipo de verde habló, comenzó a sonar una especie de alarma. Caoba tenía en la mano un aparato que había saco destrangis y lo había accionado, provocando ese sonido.
— ¿Que si yo te vacilo? —
— ¿Que si yo te vacilo? — Contesté a modo de burla, imitando la misma pregunta que mi enemigo. Hoy estaba disfrutón, no tenía dinero, mi deuda seguía intacta y además cada vez parecía más probable que tampoco pudiera robarle un puto duro al tío del casco, ya que demostró no ser como el resto, este daba la sensación de que podría ser un hueso más duro de roer. La calor comenzó a ser sofocante, notaba alguna gota de sudor cayendo por la sien. Odiaba notarme el pelo sucio, la forma de demostrarlo era tirarlo hacia atrás para recomponer el tupé que se había desequilibrado. Además, lo hice con la misma mano con la que sujetaba la katana, algo poco ortodoxo, pero me la pelaba.
— Sois unos gilipollas, de aquí no vais a salir, no sabéis con quién os estáis metiendo — Al compás de aquellas palabras la tienda comenzó a abrirse de par en par. Por fin desapareció el sonido de la alarma, que fue como cuando aparece la policía a buscar a algún pobre gyojin, siempre los paran a ellos, no es casualidad.
— Bueno, en teoría yo sí que lo sé ... — Susurré
— ¡Que te calles ya, coño! — Estaba enfadado, muy enfadado. Me separaban unos seis metros de Sohem, tres menos de Caoba y poco más de la decena de tíos armados que se congregaban alrededor del pirata. Sabiamente, fui retrocediendo, podía luchar contra todos, marcarme la pelea de mi vida, quizás asustar al tío de verde para que al final me diera el dinero sin tener que acojonarlo amputandole un brazo, pero no estaba loco. Lo estaba en otros temas, pero no en el de la lógica. Por mucho que Sohem ayudara, éramos dos contra diez ... Dos contra diez ... Dos contra diez ...
Joder es que sonaba emocionante.
— Vamos hombre ... — Le dije a Sohem señalando a los enemigos — Por que no me ayudas un poco, se te ve un tío fuerte, te has cargado al calvo rápido. Soshite tasuke nashide — Terminó por decir. Me gustaba la gente irascible por que yo era muy diferente, solía compaginar bien en tándems de ese tipo. — Nos podáimos repartir lo que se sacase, 70/30 — Erguí mi cuerpo mientras movía la katana lentamente. Me encantaba mover la katana antes de usarla, como calentando la muñeca. — Para mi el setenta, que soy más alto —
— ¿¡QUE!? — No le estaba gustando el vacile de negociar el resultado final como si ellos fueran fáciles de derrotar. A nadie le gustaría. Lo que tenía claro es que solo no gastaría tantas energías para derrotar a tanta gente, imagínate que solo tienen cuatro berrys en el bolsillo.
Qué ruina.
— ¿Que si yo te vacilo? —
— ¿Que si yo te vacilo? — Contesté a modo de burla, imitando la misma pregunta que mi enemigo. Hoy estaba disfrutón, no tenía dinero, mi deuda seguía intacta y además cada vez parecía más probable que tampoco pudiera robarle un puto duro al tío del casco, ya que demostró no ser como el resto, este daba la sensación de que podría ser un hueso más duro de roer. La calor comenzó a ser sofocante, notaba alguna gota de sudor cayendo por la sien. Odiaba notarme el pelo sucio, la forma de demostrarlo era tirarlo hacia atrás para recomponer el tupé que se había desequilibrado. Además, lo hice con la misma mano con la que sujetaba la katana, algo poco ortodoxo, pero me la pelaba.
— Sois unos gilipollas, de aquí no vais a salir, no sabéis con quién os estáis metiendo — Al compás de aquellas palabras la tienda comenzó a abrirse de par en par. Por fin desapareció el sonido de la alarma, que fue como cuando aparece la policía a buscar a algún pobre gyojin, siempre los paran a ellos, no es casualidad.
— Bueno, en teoría yo sí que lo sé ... — Susurré
— ¡Que te calles ya, coño! — Estaba enfadado, muy enfadado. Me separaban unos seis metros de Sohem, tres menos de Caoba y poco más de la decena de tíos armados que se congregaban alrededor del pirata. Sabiamente, fui retrocediendo, podía luchar contra todos, marcarme la pelea de mi vida, quizás asustar al tío de verde para que al final me diera el dinero sin tener que acojonarlo amputandole un brazo, pero no estaba loco. Lo estaba en otros temas, pero no en el de la lógica. Por mucho que Sohem ayudara, éramos dos contra diez ... Dos contra diez ... Dos contra diez ...
Joder es que sonaba emocionante.
— Vamos hombre ... — Le dije a Sohem señalando a los enemigos — Por que no me ayudas un poco, se te ve un tío fuerte, te has cargado al calvo rápido. Soshite tasuke nashide — Terminó por decir. Me gustaba la gente irascible por que yo era muy diferente, solía compaginar bien en tándems de ese tipo. — Nos podáimos repartir lo que se sacase, 70/30 — Erguí mi cuerpo mientras movía la katana lentamente. Me encantaba mover la katana antes de usarla, como calentando la muñeca. — Para mi el setenta, que soy más alto —
— ¿¡QUE!? — No le estaba gustando el vacile de negociar el resultado final como si ellos fueran fáciles de derrotar. A nadie le gustaría. Lo que tenía claro es que solo no gastaría tantas energías para derrotar a tanta gente, imagínate que solo tienen cuatro berrys en el bolsillo.
Qué ruina.
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