[Pasado] Once Upon a Gem [+18]
#7
lE taller se había transformado en un refugio de sombras y el frío aroma del hierro, donde lo único que parecía cobrar vida era la respiración compartida de ambos. Ashveil permaneció inmóvil, asimilando el peso de esas palabras que dolían tanto como liberaban. Sentía el rastro de los labios de ella en su cuello, como una marca ardiente, una quemadura que no tenía intención de sanar.

Cuando ella bajó las manos, él finalmente exhaló el aire que había estado reteniendo. No hubo movimientos bruscos ni intentos de retenerla a la fuerza. Simplemente dejó que sus manos encontraran su cintura, apoyándolas allí con una mezcla de firmeza y temor, como quien sostiene algo valioso que sabe que está a punto de romperse.

— Eres un caso — murmuró él, y su voz sonó quebrada, despojada de la armadura que solía llevar —. Llegas, me desarmas por completo, me dices que te vas para poder ser tú misma... y luego me besas así, como si quisieras quedarte a vivir en este instante.

Se alejó lo suficiente para poder mirarla a los ojos. Sus ojos, siempre una mezcla contradictoria de rabia y vulnerabilidad, estaban fijos en ella. La metáfora de la piedra sin pulir le había calado hondo; podía verla ahí, frente a él, hermosa en su caos y en su decisión de no dejarse moldear por nadie más.

— No voy a ser tu ancla — dijo él, con una seguridad que le costó encontrar —. Si te quedas aquí por mí, te marchitarás, y yo no podría soportar la culpa de haber apagado tu luz. Pero no esperes que esto sea fácil. Porque lo que acaba de pasar... — su mano subió por la espalda de ella, atrayéndola un poco más, dejando que el calor de sus cuerpos borrara el frío del taller — esto no es una despedida cualquiera.

La acercó un poco más, dejando que el calor de sus cuerpos fuera lo único que importara en ese taller frío. Correspondió a su beso con delirio, sentía su lengua como un elixir divino.

— Dijiste que este es el primer paso de tu aventura — murmuró él, con la voz más ronca, casi quebrada, mientras sus dedos buscaban el botón de su prenda —. Entonces deja que sea algo que no puedas borrar de tu memoria.

Sus dedos, rudos y marcados por el trabajo con metal, se movieron con una torpeza tierna, con cuidado de no lastimarla. Cuando la prenda finalmente resbaló de sus hombros y cayó al suelo con un sonido seco, él se detuvo. No dijo nada. Simplemente la miró, recorriendo cada detalle de su cuerpo bajo la luz amarillenta de las lámparas, como quien intenta memorizar un paisaje antes de que se haga de noche.

Dio un paso adelante, eliminando el poco aire que los separaba. Sus manos volvieron a ella, buscando el calor de su espalda, subiendo despacio por su columna. No la tocaba como si fuera algo frágil que se pudiera romper, sino con una mezcla de respeto y un deseo que ya no podía esconder. La sentía real, firme, tal como ella se había descrito.

— Si me eliges para este momento — le susurró al oído, y el roce de sus labios le provocó a ella un escalofrío que no pudo ocultar —, prepárate. Porque no voy a dejar ni un rincón de ti sin conocer antes de que cruces esa puerta.

Le agarró la nuca con una mano, obligándola a echar la cabeza hacia atrás mientras buscaba su cuello. No hubo delicadeza, solo una necesidad que le quemaba. Le dio un par de besos pesados, calientes, y escuchó cómo ella soltaba el primer suspiro real.

— Son increíbles... — soltó él en un susurro, casi para sí mismo, mientras sus ojos bajaban a su pecho —. No tengo derecho a tocarte, pero no me importa una mierda.

Bajó la cabeza y dejó que su barbilla le rozara la piel, buscando hacerla temblar. La sujetó con fuerza de la cintura y rodeó uno de sus pezones con los labios. Empezó a succionar con calma, sin prisa, dejando que su lengua jugara con ella hasta que sintió que ella se olvidaba de dónde estaba.

— Me da igual si está mal — dijo él, con la voz rota y la respiración agitada contra su piel —. Voy a hacerte mía. Aquí y ahora.

Sin dejar de succionar uno de sus pezones, bajó una mano hacia el muslo de ella y tiró con fuerza hacia arriba, obligándola a enredar una pierna alrededor de su cintura para quedar más expuesta. Se separó de su pecho solo para subir a su boca, dándole un beso hambriento, de esos que no piden permiso, metiendo la lengua y reclamando el espacio como si todo en ella le perteneciera.

Mientras la besaba, bajó la mano directo a donde ella más lo necesitaba. No dudó. Empezó a presionarla por encima de la ropa, moviendo los dedos con un ritmo que él mismo controlaba. La mantuvo firme contra la mesa de metal, dominando cada reacción de su cuerpo.

Bajó de nuevo a sus senos, esta vez con más hambre. Mordisqueó la piel sensible de la base y luego volvió a atrapar el pezón con la boca, succionando con fuerza mientras sus dedos empezaban a buscar el borde de su ropa interior.

— Si esto me va a destruir — murmuró él, buscando sus ojos un segundo —, que así sea. No quiero estar en ningún otro lado.
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[Pasado] Once Upon a Gem [+18] - por Lucarne Ashveil - 26-11-2025, 01:50 AM
RE: Once Upon a Gem - por Asherah Bel-Nadin - 27-11-2025, 03:17 AM
RE: Once Upon a Gem - por Lucarne Ashveil - 29-11-2025, 03:42 AM
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RE: Once Upon a Gem - por Asherah Bel-Nadin - 18-01-2026, 10:59 AM
RE: Once Upon a Gem - por Lucarne Ashveil - 19-01-2026, 05:06 AM

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