¿Crónica de un nunca jamás? :: Privado :: Pasado
#7
Narrador / María Merlot

………………………………..

Un festín…

Tenía frente suyo un delicioso festín con frutas y tres panes, aunque faltaba una bebida, pero luego de estar tanto tiempo bajo el agua, podría prescindir de esta. Protegida bajo la mesa, miro los alimentos decidiendo que iba a engullir primero, y luego de un serio debate mental ganaron las manzanas. Así que tomo una, y sin limpiarla, se la llevó a la boca.

Auughh

Chilló cuando la dureza de la fruta hizo contacto con la encía herida, lugar dónde antes había estado su diente de leche. Dos lagrimones a cada lado de sus ojos se hicieron presentes, eso le dolió y mucho, a lo que solo pudo escupir el trozo de manzana con evidente rencor. Se sentó enfurruñada, con los brazos cruzados viendo el botín que no podía comerse. Tenia hambre, mucha hambre. Tomo una de las granadas, y la golpeo contra el suelo… ¡Esa fruta era mucho más dura que la otra! Con el estómago rugiendo, fue el turno del pan, pero esta vez, fue un poco menos tonta, y lo abrió para sacar el contenido suave del interior. Mientras saboreaba el alimento, lo escucho… y luego lo vio, o más bien, vio sus patas rojizas.

¡El cangrejo la había encontrado!

María se quedo quieta, muy quieta esperando que su presencia bajo la mesa pasara desapercibida. Casi ni respiro, aunque siguió masticando la masa, tenia mucha hambre. No usaba zapatos, y esas garras en las cuales terminaban los dedos de sus patas se veían muy… peligrosas. En su cabeza, ella ya había entendido que, aunque se viera como un monstruo, no era uno pero no podía evitar tenerle miedo, una reacción normal. Un monstruo no la hubiera ayudado, y menos tenido la paciencia cuando lo único que hizo fue… chincharlo. Sin embargo, eso no significaba que pudiera confiar tan fácilmente en algo que se veía… como él.
¿Dónde se habrá metido? Debería salir a buscarla fuera

Así que aún no la había visto. Una sonrisa se fue formando en los labios de la niña, quien se quedo aun más quieta, esta vez tapando su boca con las manos para evitar reír. Lo había logrado engañar y eso la divertía. Si él salía del lugar, podría comer tranquila y luego explorar, aunque seguro la información que obtendría no le serviría de nada; ella no sabia nada del mundo, más allá del nombre con el cual la bautizo el pirata borracho: María Merlot. Cuando vio que hizo ademan de irse, aprovecho para llevar otro trozo de pan a su boca…

No se come en el suelo

Todo sucedió tan rápido, que cuando vio su enorme cabeza aparecer bajo la mesa se sorprendió y trago sin masticar el pedazo de pan ahogandose con un carraspeo, mientras sus ojos se abrían como platos al ver… un arma en sus manos… ¡Un arma apuntándola! Se la quería comer… ¡Lo sabía! Retiraba lo pensado anteriormente, si era un monstruo, malvado.

El cangrejo ataco con su arma a distancia…
Las municiones fueron directo a su cara…

La joven cayo de espalda, quedando como una tortuga boca arriba, al tiempo que llevaba sus manos al rostro — ¡Aaaaaaaaah! Me muero, me muero… ¡Llamen a un doctor! Dueleeeeeeeeee, ardeeeeeeeeeee. Veo una luuuuuuuuuuuz al final de la cascadaaaaaaaaaaaaaaa — decía dramáticamente, en su mente le habían volado la cabeza de varios disparos. Luego de un segundo, se dio cuenta de algo.

Nada dolía.
Nada ardía.
No necesitaba un doctor.

Se despego las manos de la cara, se dio cuenta que solo era agua. Aquel ataque a traición había sido pura y deliciosa agua. La chica se levantó, quedando sentada con una expresión de confusión en su bonita pero demacrada cara para ver como el cangrejo robaba su botín, se llevaba el plato con la comida.

Come aquí anda, y bebe este zumo.

La voz amable, la voz que no iba con su apariencia… monstruosa, la hizo parpadear y salir del trance. Limpiando su cara, gateo para salir de debajo de la mesa. A la luz del día era más grande, más grotesco, pero había algo en sus ojos, un brillo lleno de… calidez, que estaba ablandándola. Con recelo y sin dejar de mirarlo como si en cualquier momento fuera a saltar encima de él para morderlo, se sentó y observo los alimentos con añoranza, pero los descarto y fue por el sumo.

Glu glu glu glu

Tomo de un solo trago, era dulce, era delicioso. Como el sabor que sintió antes de morderlo. Seguro provenía de esa planta verde — ¿Tienes más de esto? — pregunto mirándolo de reojo, no quería admitir que le gusto ¿por qué? Solo estaba siendo infantil, como la niña que era — ¿Vas a venderme, matarme, golpearme, esclavizarme? — le pregunto sin apartar la mirada, todas esas palabras las escucho en el barco pirata y las repitió, como si fuera algo normal. Su voz dejo escapar un leve matiz de ¿desesperanza? ¿resignación? ¿aceptación? — Mira… lo que hiciste — le dijo con alegría de la nada abriendo la boca y mostrando el hueco dónde antes había un diente — ¿Por qué eres tan duro? ¿Es algo que te echas en la piel? ¿Yo podría echármelo y ser una piedra pómez como tú? Y así romper dientes… — pregunto con rapidez, con la curiosidad característica de los infantes para finalizar golpeando la mesa, haciendo saltar todo y dejándole la mano adolorida — Auggggh — murmuro haciéndose la fuerte, aunque le dolió — María Merlot… es mi nombre — se presento al fin, esperando conocer el de su… ¿qué era exactamente?

Un mes y medio después…

La convivencia con el cangrejo había sido tranquila pero sobre todo hogareña. Cuando despertó en aquella celda, en el apestoso barco pirata hacia unos meses, jamás pensó que podría experimentar una vida… pacifica, como la que ese monstruo le estaba regalando. Aunque lo llamara monstruo, aunque le dijera Leviatan, en su corazón era el ser más puro que había conocido jamás. Y no pensaba alejarse nunca de su lado, ahora era su familia y la familia siempre estaba junta.

La única preocupación de la joven María era evitar el atomizador del gigante cangrejo. No sabia como funcionaba, pero cada vez que lo veía sacar aquel objeto del mal, su cuerpo reaccionaba automáticamente, condicionado a sus estratagemas de crianza gyojin. La personalidad recelosa de la niña, con el paso de los días, se esfumo dejando una curiosa y traviesa sirenita con ganas de descubrir el mundo de la mano de su… aun no le colocaba un adjetivo... pero su corazón sabía bien cual terminaría siendo.

Algo curioso de la muchacha, es que no era analfabeta. Sabia leer y escribir, además que sus modales, una vez dejado su “asilvestramiento”, resultaron ser muy buenos, como si hubiera una historia interesante detrás de cada gesto etéreo y de su belleza, que, aunque juvenil, demostraba que sería avasallante en un futuro no tan lejano. Con la convivencia, el crustáceo puedo percatarse de más cosas, la personalidad amable, alegre y extrovertida de la muchacha, también de la bondad en su corazón, como cuando… no quiso pisar una hormiga, o cuando descubrió que, de los huevos revueltos, antes de ser revueltos, salían pollitos, a lo que no quiso comer nada más que estuviera vivo. ¿Cómo podría? No, no quería dañar a nada ni a nadie; desde ese momento solo comió vegetales.


— Levi… — susurro a un lado de su cama, con las manos sujetando el borde, y sus ojos esperando que el cangrejo despertara — Leviiiiiiiii — volvió a llamarlo, pero esta vez con más ímpetu. Si algo había aprendido de su… nuevo familiar, es que levantarse temprano no era lo suyo — Leviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii — esta vez grito con mayor fuerza tirando de la cobija que cubría al enorme cangrejo, mientras dejaba escapar una risa divertida — Es hoy, es hoy… ¡Hoy Zheng prometió traernos más manzanas! Debemos llegar antes que se la coman todas, Leviiiiiiiiiiiiiiii — empezó a decir revoloteando por la habitación mientras sacudía la sabana como si fuera una capa — y… luego debemos buscar la caña de azúcar y llevársela a la Señora Yena. Si tenemos suerte nos dará del delicioso manjar que hizo el otro día… — hablaba totalmente entusiasmada con la expectación de un nuevo y maravilloso día al lado de él.

La vestimenta de la peliceleste dejaba al descubierto algo: el poco conocimiento del cangrejo sobre ropa de niñas. Las combinaciones, los peinados y los estilos gritaban PADRE PRIMERIZO, y eso hacia más… adorables aquellas interacciones, una pequeña familia que intentaba hacerlo lo mejor posible… aunque el tiempo tuviera otros planes.

ROPITA
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: ¿Crónica de un nunca jamás? :: Privado :: Pasado - por Maria Merlot - 19-01-2026, 05:18 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)