Piratas Rākṣhasa | Presente R.
#3
Cuando se propuso llegar a Samba no imaginó que sería tan jodidamente nauseabundo. En el sentido más literal de la palabra. Guardó los berries que tenía y ató un barril de pepinillos a la embarcación de medianoche. ¿El resultado? Horas y horas de vacías su estómago en las aguas. Bueno, era eso o su laúd, y ni de chiste arriesgaría su bien más preciado por algo tan absurdo como el mareo en altamar. Y es que no calculó que su barril se movería mucho más que un barco decente, pero todo fuese por ahorrarse una buena cantidad de dinero.

Llevaba tres años sobreviviendo de pueblo en pueblo, cantando en bares y plazas, y estafando a los ebrios. Básicamente lo que había hecho toda su vida, sólo que ahora lo hacía sin ‘‘ayuda’’. Cuando estuvo a unos metros de tierra firme usó sus manos para acercar más su barril y pronto se vio besando la arena. Bajó entre chapuzones, tropiezos y nados desesperados. Ya tendría tiempo de comprar algo de ropa y de dormir sin el molesto vaivén de las olas. Lo primero era conseguir un sitio donde quedarse, luego podría empezar a cantar.

Los orbes dorados de Satsuki brillaron ante la cantidad de gente —presas potenciales— que había en la plaza central. Con los dados cargados de Henri en su bolsillo tomó algunos sacos de berries de mortales despistados y se sentó en una esquina para planear su estancia. Si conseguía un sitio modesto podría quedarse un par de semanas, pero necesitaba asegurar sus ahorros para cuando tuviese que escapar inminentemente. La algarabía del lugar le dio una idea de cómo ganarse la vida honestamente… al menos por el día.

— ¡Señor, señora, señorita! —gritó con entusiasmo, tomando su laúd con cuidado—. ¡Bienvenidos al mejor espectáculo del mundo!

Comenzó a rozar las cuerdas en una melodía rápida. Esa que era de sus creaciones favoritas, aunque escondiese el oscuro origen detrás de la letra. Aun así, hizo acopio de su carisma y su encanto para moverse entre la multitud sin dejar de cantar. Todo era más fácil cuando hacían las cosas en grupo, pero no tenía permitidos esos pensamientos.

— ¡Sigue adelante!

La frase final de su canción resonó con los últimos acordes de su laúd. Satsuki hizo una pequeña reverencia y tomó las propinas con sonrisas y agradecimientos breves, buscando escabullirse los más rápido posible de la vista de la multitud.

— ¡Mi bolso de berries desapareció!

Exclamó un hombre y pronto más personas se percataron de dicha anomalía, pero Satsuki ya se había escondido en el primer sitio que encontró abierto. Con esto podría quedarse un buen tiempo y todavía le sobraría para marcharse. Se adentró en el lugar y guardó muy bien todo su botín, colocando su laúd en su espalda. Tomó asiento en un taburete y suspiró.

—Dame algo con limón —pidió con cansancio—. Y naranja —le sirvieron una especie de zumo en una piña, a lo que Satsuki sólo se encogió de hombros, dando un sorbo a su bebida cuando una silueta frente a ella le hizo escupir el líquido en la persona que estaba junto a ella—. ¡¿Q-Qué bayas haces tú aquí?! —se dio varios golpecitos en el pecho—. ¡¿D-Dónde te habías metido, ue?! —fue entonces que cayó en cuenta de que había escupido en alguien más—. ¿Amigo tuyo? —se apresuró a buscar como secarlo—. Bueno… si miras el lado positivo, ahora oleras a frutas.

Porque encontrarse con un viejo aliado no podría ser tan malo, ¿o sí?


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Piratas Rākṣhasa | Presente R. - por Dharma - 17-01-2026, 04:10 AM
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - por Satsuki Kaminari - 19-01-2026, 07:00 AM
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - por Dharma - 21-01-2026, 02:56 AM
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - por Dharma - 05-02-2026, 10:00 AM
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - por PX-4 - 24-02-2026, 09:52 PM

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