Mareas azarosas de confusión [Stroud]
#4
Para él también se suponía que sería una noche agradable, sin problemas de ningún tipo. La idea era comprar algunas frutas, algunos recambios para el mantenimiento habitual del barco de la División, alcohol que pudiesen llevar durante meses en la bodega sin que se pudriese, café... Lo normal antes de emprender una travesía significativa, y lo que cualquier marinero echaba en falta en su bodega en cualquier momento. Hacer unas cuantas compras como aquella, en Samba, donde la ciudad parecía no dormir jamás, no tendría que haberle supuesto demasiados problemas. Después, podría volver a bordo, entrenar un poco en cubierta, ¡quién sabe si darse un chapuzón, si las aguas estaban lo suficientemente limpias! ¿Qué más se podía pedir?

En cambio, aquella era la típica situación mugrienta que se daba en los poblachos de poca monta, y con las que los Marines debían lidiar regularmente cuando no había piratas de por medio, y si los problemas no venían por mar, vendrían por otro lado: listillos intentando pasar una noche de juerga, pasados de rosca, que encontraban un cierto placer en crear un poco de caos para amenizar la velada. Mejor aún si las autoridades iban tras ellos, claro. La adrenalina iba bien con el alcohol. Stroud y sus compañeros de cuartel habían tenido que lidiar con infinidad de situaciones similares durante su estancia en Roshwan. La mayoría eran niñatillos sin suficientes problemas en la vida, o con unas ganas irrefrenables de llamar la atención, de sentirse delincuentes buscados por un rato, casi como piratas con una recompensa sobre sus cabezas. Pese a lo profundamente cansino, no solían ser peligrosos, pero aquella vez había habido disparos de por medio y la vida de al menos un civil en riesgo, y eso ya eran palabras mayores, suficiente como para que un Marine interviniese.

La joven respondía a los patrones de comportamiento típicos precisamente entre aquel sector, aunque sus movimientos no eran los de cualquier borracho. Conocía bien aquella actitud aparentemente juguetona. Se le hacía agotadora. Stroud la observó mientras pasaba por encima del mostrador. Acababa de llegar, y aquello ya se le estaba haciendo pesado. "Haga el favor de comport...," dijo, ahogando un suspiro en el momento en que la chica tumbó uno de los estantes de la tienda, que cayó con pesadez justo frente a él. Esa tampoco era una nueva, aunque solía quedar mejor en la ficción. "Bueno," se limitó a mascullar con consternación para sí, viendo cómo se desparramaban por el suelo los productos del estante, al tiempo que la chica corría hacia la trastienda, sin lugar a dudas convencida de que aquella táctica maestra supondría un retraso para el Marine. Pasó por encima y echó a correr tras ella. Era ágil, pero no muy rápida, y a Stroud no le supuso más que un pequeño cálculo determinar que sería capaz de atraparla con facilidad.

En el instante en que la joven cayó sobre un bajo tejado a dos aguas, abuhardillado, una figura vestida de blanco se le abalanzó encima, sujetándole ambas muñecas con firmeza y presionándole en la parte posterior del hombro, llevándola hasta el suelo y forzándola a permanecer boca abajo. "Ya es suficiente. No tiene edad para estos trotes." Stroud había pasado el último minuto manteniendo control sobre el terreno, observando su trayectoria e intentando predecir a dónde se dirigía. Si bien la última acrobacia, la de cortar la cuerda, lo había pillado desprevenido, no le había supuesto ningún problema saltar hasta la azotea del edificio y continuar con la persecución manteniendo una distancia prudente. Como un cazador, era consciente de elegir correctamente el momento, y hasta entonces solo había que ser paciente y mantener a la presa vigilada, sin que ella misma lo supiese. Una vez se hubo asegurado de que permanecería en el suelo, se le quitó de encima, sentándose sobre la cornisa que descansaba a apenas un metro de ellos, observándola en silencio. "¿Cuál era la idea? ¿Drogas? ¿Robar por robar?," inquirió, apretando los labios, consternado. Pese a su edad, sonaba casi como un padre decepcionado. Suspiró. Sabía que ella sabía que, si intentaba escapar, no le llevaría más que un par de segundos volver a alcanzarla. Allí, pese a que solo estaban algunos metros por encima de la calle, el bullicio se sentía enormemente lejano. Stroud hizo un ademán con la cabeza hacia un tablón que colgaba del edificio frente a aquel, repleto de carteles de se busca. "¿Quiere acabar como ellos?"
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Mareas azarosas de confusión [Stroud] - por Stroud Nanashi - 19-01-2026, 02:46 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)