21-01-2026, 12:06 AM
Día 40 de Invierno, Año 16 . Localización: El pequeño pueblo "Caña aguada" cerca del rio.
Era uno de esos agradables día de invierno que Hiiragi tanto disfrutaba, hacia unos 22 grados de temperatura en el tropical reino de Samba, igual que tantas veces la comerciante se encontraba regresando a la zona más humilde de la isla pues allí encontraba a la gente más agradable o interesante con la cual platicar en su gusto personal, el pueblo donde estaba en aquellos momentos era conocido como "Caña aguada" por la cercanía al rio y que incluso llegaban cargamentos de caña de azúcar del otro lado del rio allí, obviamente adquiriendo algo de humedad en el proceso.
Eran alrededor de las cinco de la tarde, así que la temperatura ya estaba en el punto más bajo que estaría hasta el anochecer, también la gente que trabajaba desde que salía el sol podría empezar a retirarse de los campos si habían tenido una buena cosecha o seguirían allí unas horas más, en aquel horario los más afortunados de entre los pobres trabajadores se podían dar el lujo de regresar temprano a sus hogares para disfrutar el resto del día.
En esas horas y con aquel clima caminaba envuelta por una capa sencilla una chica con orejas de conejo que se alzaban largas y elevaban su altura a los dos metros de altura, aunque si uno las ignoraba sería una chica de pelo blanco y ojos rojos de metro setenta (1.7m), al mirar por debajo de lo que cubría la capa con que se envolvía era visible que llevaba un par de punteras para pelear o recorrer terrenos difíciles, en su espalda una mochila cargada de mercancía que estaba solo medio llena pues regresaba de vender en otro pueblo un poco mejor posicionado, un largo objeto envuelto en arpillera como un remo o un rifle estaba atado a un lado de la mochila demostrando que ella no planeaba utilizarlo aquel objeto fuera lo que fuera.
Aquella muchacha caminaba con tranquilidad y comodidad por el terreno de Samba, saludando ocasionalmente a algún conocido pues ya llevaba bastante tiempo saltando por la isla de un lugar a otro cual conejo inquieto, así pues parecía estar buscando algo nuevo, con lo que interactuar.
Todavía no tenía asilo tampoco para esa noche, pero confiaba en que podría conseguir alojamiento con algún conocido de la región así que se despreocupo de lo mundano y enfocó su atención en lo extraordinario, buscaba alguna persona interesante con la que hablar, historias que aprender, perspectivas que escuchar y quizás alguien a quien invitar a comer, lo importante era que la sacase de la rutina habitual que estaba desarrollando en Samba.
Entonces lo vio, a la distancia pues no necesitaba acercarse para notarlo, un gigante individuo enorme para los estándares habituales de la gente con la que interactuaba la coneja y así felizmente se dirigió en el rumbo general de lo que parecía ser un Oni Azul, había oído que tenían mal temperamento pero ella no prejuzgaría solo por lo que había escuchado y primero lo conocería -Muy buenas tardes buen señor ¿Ya ha terminado su velada laboral? ¿O se encuentra en este lugar por motivos de placer?- Pregunto mientras se seguía acercando con una gran sonrisa en sus labios -Disculpe que lo moleste ¿Pero me permitiría invitarle una merienda o quizás ya la cena? A cambio solo le pido su tiempo y que me deje escuchar las interesantes historias y perspectivas que un hombre como usted puede llegar a tener.- declaró abiertamente sin malicia y ni picardía.
Código:
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