21-01-2026, 07:47 AM
La muchacha descendió la mirada, en una expresión más triste. Sus ojos morados, normalmente cargados de una alegría contagiosa ahora se veían más apagados. Ahora que admitía que lo había contratado, se sentía acorralada. Apretó sus labios e incluso sus propios puños sobre sus propios muslos. —¿Y por qué ibas a estar en problemas? ¿Solo porque él te contrató? — los ojos de la muchacha siguen sus pasos, viendo cómo toma el contrario los utensilios. Una vez más, a las palabras del médico adoptó la mala costumbre de apretar sus propias uñas entre sí.
Sus ojos se cerraron cuando sintió los toques sobre su frente, elevando sus manos en dicha zona, cerrando sus ojos en pequeños quejidos suaves, colocando las manos en la zona, elevando finalmente la mirada y dejando de rasgar sus propias uñas. Sus cejas se fruncieron, viéndose obligada a elevar la mirada debido a la altura del contrario. —Mis amigos y los del orfanato ya saben de mi condición... A Jin no lo veo tan a menudo. ¿Acaso no es suficiente? — Hizo un leve puchero, con sus cejas ligeramente fruncidas, sus ojos fijos en el contrario y sus manos descendiendo de nuevo. —No soy una niña, y dudo que tú y yo tengamos tanta diferencia de edad. — Claro, hablaba desde su desconocimiento. Más cuando solo podía ver sus ojos debido a la mascarilla. Descendió su rostro, ahora en un aire mucho más infantil, como si fuera una niña a la que acababan de regañar. —Queda claro...
La muchacha siguió las instrucciones del médico con calma, manteniendo respiraciones normales, sus ojos sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos, como si con eso pudiera conseguir descifrar el pensamiento que tenía, aunque obviamente fue incapaz. Hubo un punto en que inhaló el aire, y exhaló, como había hecho en otras ocasiones. Inhalando por la nariz, exhalando por la boca. Descendió ligeramente su espalda para facilitarle el movimiento y sentir el frío del estetoscopio. Ella misma se reacomodó la ropa del todo una vez la dejó, observando al médico. —Me ha pasado cuando he tenido emociones demasiado fuertes espontáneas. La primera vez fue cuando creí haber perdido algo valioso. — Porque sí, cedió, no podía hacer otra cosa más. —Empezó sobre mis catorce años. No sé si fue por algo concreto, o por el estado del orfanato donde vivía. — Porque no, en efecto el médico estaba en lo correcto. —Suelen ser en momentos concretos, como... cuando me toma algo demasiado por sorpresa y me asusta.
Jin, desde el sofá, fumaba su cigarrillo, elevando la mirada al techo. El silencio era su única compañía, la preocupación no se había disipado en lo absoluto. Se encontraba con la mente llena de pensamientos, preocupación. Sus ojos observaron el pasillo en el que se encontraba la habitación que expresamente había preparado para el propio Kiyoshi. No podía dejar de preguntarse en qué se había metido, si realmente aquella muchacha estaba tan en peligro como parecía ser. Aquella, efectivamente, había sido la primera vez que la había visto reaccionar así. Apartó el cigarrillo de entre sus labios, elevando su cabeza, en silencio. El humo salió de sus labios.
Sus ojos se cerraron cuando sintió los toques sobre su frente, elevando sus manos en dicha zona, cerrando sus ojos en pequeños quejidos suaves, colocando las manos en la zona, elevando finalmente la mirada y dejando de rasgar sus propias uñas. Sus cejas se fruncieron, viéndose obligada a elevar la mirada debido a la altura del contrario. —Mis amigos y los del orfanato ya saben de mi condición... A Jin no lo veo tan a menudo. ¿Acaso no es suficiente? — Hizo un leve puchero, con sus cejas ligeramente fruncidas, sus ojos fijos en el contrario y sus manos descendiendo de nuevo. —No soy una niña, y dudo que tú y yo tengamos tanta diferencia de edad. — Claro, hablaba desde su desconocimiento. Más cuando solo podía ver sus ojos debido a la mascarilla. Descendió su rostro, ahora en un aire mucho más infantil, como si fuera una niña a la que acababan de regañar. —Queda claro...
La muchacha siguió las instrucciones del médico con calma, manteniendo respiraciones normales, sus ojos sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos, como si con eso pudiera conseguir descifrar el pensamiento que tenía, aunque obviamente fue incapaz. Hubo un punto en que inhaló el aire, y exhaló, como había hecho en otras ocasiones. Inhalando por la nariz, exhalando por la boca. Descendió ligeramente su espalda para facilitarle el movimiento y sentir el frío del estetoscopio. Ella misma se reacomodó la ropa del todo una vez la dejó, observando al médico. —Me ha pasado cuando he tenido emociones demasiado fuertes espontáneas. La primera vez fue cuando creí haber perdido algo valioso. — Porque sí, cedió, no podía hacer otra cosa más. —Empezó sobre mis catorce años. No sé si fue por algo concreto, o por el estado del orfanato donde vivía. — Porque no, en efecto el médico estaba en lo correcto. —Suelen ser en momentos concretos, como... cuando me toma algo demasiado por sorpresa y me asusta.
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Jin, desde el sofá, fumaba su cigarrillo, elevando la mirada al techo. El silencio era su única compañía, la preocupación no se había disipado en lo absoluto. Se encontraba con la mente llena de pensamientos, preocupación. Sus ojos observaron el pasillo en el que se encontraba la habitación que expresamente había preparado para el propio Kiyoshi. No podía dejar de preguntarse en qué se había metido, si realmente aquella muchacha estaba tan en peligro como parecía ser. Aquella, efectivamente, había sido la primera vez que la había visto reaccionar así. Apartó el cigarrillo de entre sus labios, elevando su cabeza, en silencio. El humo salió de sus labios.
![[Imagen: 3YzS5ni.png]](https://i.imgur.com/3YzS5ni.png)
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