21-01-2026, 08:40 PM
— Tonta, ¿qué te pasa? — Kiyoshi muestra su enfado al instante en que la chica reacciona agresiva y golpea a Eros. Diría algo más, pero decide no insistir demasiado al ver que su capitán simplemente acepta aquel rechazo tan duro, como si estuviese creyendo las palabras que le entrega. Para el médico no es tan fácil, pues sigue intentando ser fiel creyente en que ellos, o él, no son malas personas. Pero ¿con qué cara puede negar lo inevitable? Han iniciado una pelea en la playa con la supervivencia de cada grupo en juego, contenerse no es una opción.
Solo deja pasar de largo a la muchacha, quien rechaza rotundamente la ayuda médica que le ofrece. — Ella no… — No sobrevivirá, pero se niega a permitir que ese pensamiento pase por su mente. No es algo en lo que deba pensar ahora. Siempre busca ser profesional en lo que hace y si un paciente no quiere ser atendido, él no tiene ninguna facultad para obligarle. Es parte de su ética; ni siquiera aquí, en Little Garden, pasará por encima de ella.
Eso sí, se mantiene firme en su postura de que él no es un bárbaro que llegó hasta aquí a hacerse con la propiedad ajena como si no le importase más nada. Así que, cuando tanto la mujer como Kiroku siguen en rango de escucha, dice unas últimas palabras para sus oídos. — Han sido sus tontos compañeros los que quisieron atacarme al verme solo. Ni nosotros ni ustedes somos blancas palomas, así que no adopten una postura victimista.
Directo, sin pelos en la lengua, así es Kiyoshi. Aunque la mayor parte del tiempo parezca un hombre tranquilo, la verdad es que es bastante terco. Dice lo que se le viene a la cabeza, no le gusta reprimirse.
Dejando ya atrás al enemigo, se acerca a la escalera que tiende Eros y, tras asegurar bien el rifle en su espalda, se dispone a subir. Es lento, está cansado, pero logra llegar arriba. Una vez ahí, siente como si el aire que llegase a sus pulmones fuese totalmente diferente al que ha inhalado los últimos días. Verse nuevamente con un hogar, un transporte, un sitio en el que refugiarse es verdaderamente relajante. Por mucho que se pueda cuestionar el método, han logrado obtener lo que tanto deseaban.
Sin decir ninguna palabra, avanza e ingresa al interior del barco, queriendo conocer no solo el exterior en done llega el sol, sino las mínimas comodidades que podría querer. Si bien en el pasado pudo ser mucho más exigente, la situación precaria que ha debido experimentar logró que baje su estándar. Y eso está bien, porque como pirata debes ser capaz de adaptarse a todo lo que se te presente.
Llega a uno de los cuartos en donde hay una cama sola, no compartida. Juzgando por el olor y por la suciedad en las sábanas, asume que se trataba del sitio en donde dormía la enferma. Lo primero que hace es quitar aquella sábana para arrojarla lejos. Por el virus, lo mejor será tirarla, ni siquiera vale la pena intentar lavarla.
Lo increíble ocurre ahora. Lo normal sería que limpie el pequeño colchón hasta quedar como nuevo, pero es tal la necesidad que siente de un descanso como se debe que, tras asegurarse de que ninguno de sus compañeros está cerca para mirarlo, simplemente se lanza sobre la cama y dedica unos minutos a descansar. Ya luego, entregará el reporte. Por ahora, solo quiere disfrutar aquello que lleva tantos días soñando.
Y es que un pequeño gusto nunca le viene mal a nadie, Kiyoshi no es la excepción.
Solo deja pasar de largo a la muchacha, quien rechaza rotundamente la ayuda médica que le ofrece. — Ella no… — No sobrevivirá, pero se niega a permitir que ese pensamiento pase por su mente. No es algo en lo que deba pensar ahora. Siempre busca ser profesional en lo que hace y si un paciente no quiere ser atendido, él no tiene ninguna facultad para obligarle. Es parte de su ética; ni siquiera aquí, en Little Garden, pasará por encima de ella.
Eso sí, se mantiene firme en su postura de que él no es un bárbaro que llegó hasta aquí a hacerse con la propiedad ajena como si no le importase más nada. Así que, cuando tanto la mujer como Kiroku siguen en rango de escucha, dice unas últimas palabras para sus oídos. — Han sido sus tontos compañeros los que quisieron atacarme al verme solo. Ni nosotros ni ustedes somos blancas palomas, así que no adopten una postura victimista.
Directo, sin pelos en la lengua, así es Kiyoshi. Aunque la mayor parte del tiempo parezca un hombre tranquilo, la verdad es que es bastante terco. Dice lo que se le viene a la cabeza, no le gusta reprimirse.
Dejando ya atrás al enemigo, se acerca a la escalera que tiende Eros y, tras asegurar bien el rifle en su espalda, se dispone a subir. Es lento, está cansado, pero logra llegar arriba. Una vez ahí, siente como si el aire que llegase a sus pulmones fuese totalmente diferente al que ha inhalado los últimos días. Verse nuevamente con un hogar, un transporte, un sitio en el que refugiarse es verdaderamente relajante. Por mucho que se pueda cuestionar el método, han logrado obtener lo que tanto deseaban.
Sin decir ninguna palabra, avanza e ingresa al interior del barco, queriendo conocer no solo el exterior en done llega el sol, sino las mínimas comodidades que podría querer. Si bien en el pasado pudo ser mucho más exigente, la situación precaria que ha debido experimentar logró que baje su estándar. Y eso está bien, porque como pirata debes ser capaz de adaptarse a todo lo que se te presente.
Llega a uno de los cuartos en donde hay una cama sola, no compartida. Juzgando por el olor y por la suciedad en las sábanas, asume que se trataba del sitio en donde dormía la enferma. Lo primero que hace es quitar aquella sábana para arrojarla lejos. Por el virus, lo mejor será tirarla, ni siquiera vale la pena intentar lavarla.
Lo increíble ocurre ahora. Lo normal sería que limpie el pequeño colchón hasta quedar como nuevo, pero es tal la necesidad que siente de un descanso como se debe que, tras asegurarse de que ninguno de sus compañeros está cerca para mirarlo, simplemente se lanza sobre la cama y dedica unos minutos a descansar. Ya luego, entregará el reporte. Por ahora, solo quiere disfrutar aquello que lleva tantos días soñando.
Y es que un pequeño gusto nunca le viene mal a nadie, Kiyoshi no es la excepción.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
