El robo de la semana [Aventura Tier 1][Melly Jellyfish]
#4
Desde el tercer piso del edificio cercano, la mansión Do Sorte se extendía ante mí como un animal dormido, grande y confiado. Me agaché junto al borde, dejando que mis tentáculos se acomodaran contra la piedra fría mientras observaba con paciencia. No había prisa; la noche todavía era joven y los humanos, previsibles. El viento traía consigo olores claros: vino derramado, grasa de comida, aceite de farol y madera recién cortada. Cada aroma me dibujaba un mapa invisible de distracciones y descuidos. Conté pasos, escuché risas ahogadas, el roce de cartas y el chapoteo constante de la fuente interior. Ninguno de esos sonidos era de alerta, era música lenta, relajada, peligrosa solo para quien no supiera escuchar.

Mis ojos se movían de un punto a otro, siguiendo a cada guardia como si fueran peces en una pecera demasiado grande. El de la entrada de suministros estaba perdido en su tallado, tan concentrado que su lanza era poco más que un mueble incómodo. Dos más jugaban a las cartas, uno borracho de vino y el otro de mala suerte, y un cuarto devoraba pastel de carne como si el mundo fuera a acabarse antes del amanecer. El quinto vagaba por el patio interior, hipnotizado por la fuente, con la mente lejos de su puesto. Demasiados huecos, demasiados tiempos muertos, la seguridad era un dibujo bonito desde lejos, pero de cerca estaba lleno de líneas mal trazadas.

Me acomodé la bufanda roja instintivamente y tomé aire despacio. No era el momento de saltar sin pensar, un RSV bien hecho empieza mucho antes de tocar una cerradura. Memoricé rutas, calculé sombras, conté segundos entre miradas distraídas. Si entraba por el norte, el guardia solitario sería fácil de esquivar, si lo hacía por el este, los arbustos y la vegetación cubrirían mis movimientos. El interior prometía más, pero también exigía más cuidado. No quería sangre, no esta noche, solo manos ligeras, puertas que cedieran y silencio.

—Tranquila, Melly paso a paso, glup— murmuré para mi misma. Me aparté del borde con suavidad, ya con el plan tomando forma en mi cabeza. La mansión no iba a moverse, y sus guardias tampoco parecían tener intención de hacerlo. Cuando descendiera, lo haría sabiendo exactamente dónde poner cada pie y cada tentáculo, porque robar no es correr a ciegas, es bailar con el descuido ajeno hasta que, cuando se dan cuenta, ya es demasiado tarde. Con el plan ya claro en mi cabeza, descendí del edificio con movimientos lentos y controlados, dejando que mi cuerpo se adaptara a cada saliente y sombra como si siempre hubiera pertenecido allí. El suelo me recibió sin un solo ruido cuando me deslicé entre la vegetación cercana a la muralla norte, manteniéndome agachada mientras el guardia seguía entretenido con su talla de madera. Aproveché el ritmo de su cuchillo, ese vaivén constante, para medir mis pasos, cada crujido del heno y cada golpe leve contra la madera marcaban el momento exacto para avanzar. Cuando estuve lo suficientemente cerca, mi figura ya no era más que otra sombra alargada entre las piedras, y la reja de suministros se alzaba ante mí como una invitación abierta más que como un obstáculo.

Me arrodillé junto a la cerradura, mis dedos finos y ligeros trabajando con la naturalidad de quien ha repetido el gesto demasiadas veces. El metal cedió con un clic casi imperceptible, y la puerta se abrió apenas lo justo para que pudiera colarme sin forzarla. Al otro lado, el aire cambiaba, olía a establo, a piedra húmeda y a la tranquilidad falsa de un lugar que se cree seguro. Cerré tras de mí con el mismo cuidado, asegurándome de dejar todo tal y como estaba, como si nadie hubiera pasado por allí.

Ya dentro del perímetro, me deslicé pegada a los muros, siguiendo rutas que solo existían para quien supiera leer sombras y escuchar respiraciones. El murmullo lejano de las cartas y el tintinear de monedas me guiaban lejos de los puestos más visibles, mientras la fuente del patio interior marcaba un pulso constante, casi relajante. Cada paso me acercaba más al corazón de la mansión, y con él a los tesoros que dormían tras puertas cerradas y ventanas silenciosas. No había vuelta atrás, la noche me había abierto la boca y yo estaba dentro, moviéndome con cuidado, lista para tomar solo aquello que el descuido humano ya había decidido perder.
[Imagen: Yp0arSh.jpeg]


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RE: El robo de la semana [Aventura Tier 1][Melly Jellyfish] - por Melly Jellyfish - 22-01-2026, 01:44 AM

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