22-01-2026, 10:04 AM
El viento proveniente del mar acompañado de aquella brisa marina de mediodía traía un olor agradable, acompañado de unos gritos no tan agradables. Kazan que había escuchado aquello, avanzaba por el camino de tierra que llevaba al faro, sin embargo debido a su tamaño nada convencional tenia que hacer algunas veces de malabares para no caerse por el mismo. Su pipa siempre humeante se encontraba en su boca, agarrada por sus labios y solamente la quitaba únicamente cuando necesitaba respirar para dar otra calada. Como siempre, su sombra llegaba antes a los sitios que el mismo, es lo que suele pasar cuando te encuentras a diez metros de altura. Cuanto mas cerca se encontraba mas entendibles eran los gritos y se podía identificar algo en todos ellos, dolor. Sus años de experiencia le habían servido para entender que el dolor no era solo físico; el peor era el que te quebraba el alma. "No es la violencia que acostumbro a encontrarme, pero quien sea que este allí dentro esta siendo violento con el mundo y consigo mismo..."
Quien sea que estuviera alli mediando con aquella persona notaria la llegada de Kazan, no era alguien a quien tomar desapercibido. Para no asustar a aquel pobre hombre redujo su paso de forma intencionada, y relajó su postura incluso podía decirse que se hizo "mas pequeño" todo lo pequeño que podria hacerse alguien de diez metros. Llegó hasta donde aquel hombre permanecía sudoroso y preocupado, deteniéndose a distancia respetuosa de unos dos o tres metros para que no se sintiera intimidado unicamente por su altura. -Por las profundidades...- comenzó con voz profunda pero contenida casi como un susurro saliendo de su garganta. -Disculpa que aparezca asi sin avisar, pero el dolor viaja rápido cuando la brisa lo transporta y los gritos se escuchaban en toda la aldea.- Kazan se encontraba analizando a aquel hombre preocupado sin intención de juzgarle.
-Soy Kazan. Carpintero, entre otras cosas.- No mocionaría que era revolucionario ni su apodo, aunque debido a días anteriores lo mismo había llegado a oídos de aquel hombre lo que provocó en el puerto días atrás. -¿Cual es el motivo de tanto dolor?- . Detrás de la puerta de madera se alcanzaba a escuchar un sollozo femenino . "Puedo entender que hay dos personas dentro, una mujer llorando y un hombre gritando. Ambos heridos emocionalmente" Kazan no pareció esperar a que nadie le respondiera, o al menos se movería mientras quien sea que le tuviera que decir algo lo hiciera, se aproximaría a la puerta. Aquella puerta estaba bien construida para ser resistente, aunque presentaba algo de desgaste en zonas estructurales por el tiempo, podría reventarla de ser necesario pero no quería.
-Háblame de Hikari- bajó mucho mas su tono para ser incluso clasificado comog entil -Y tambien de quien está al otro lado y que está pasando aqui, solo quiero ayudar.- Una bocanada de humo se elevaría hasta casi llegar a la altura del faro. "Denoto mucha tensión, una tensión que no puede ser solucionada a golpes..." Su mano libre acarició el mango de Kurogane mientras que con la otra tocó uno de sus cuernos distraídamente mientras procesaba lo que el anciano revelaría, era uno de esos gestos que siempre lo anclaban en el mundo. - Ayúdame a entender.- La promesa implícita flotaba entre ellos, por una vez esto se resolverá, pero de la manera correcta.
![[Imagen: x0RUHsE.jpeg]](https://i.imgur.com/x0RUHsE.jpeg)
Quien sea que estuviera alli mediando con aquella persona notaria la llegada de Kazan, no era alguien a quien tomar desapercibido. Para no asustar a aquel pobre hombre redujo su paso de forma intencionada, y relajó su postura incluso podía decirse que se hizo "mas pequeño" todo lo pequeño que podria hacerse alguien de diez metros. Llegó hasta donde aquel hombre permanecía sudoroso y preocupado, deteniéndose a distancia respetuosa de unos dos o tres metros para que no se sintiera intimidado unicamente por su altura. -Por las profundidades...- comenzó con voz profunda pero contenida casi como un susurro saliendo de su garganta. -Disculpa que aparezca asi sin avisar, pero el dolor viaja rápido cuando la brisa lo transporta y los gritos se escuchaban en toda la aldea.- Kazan se encontraba analizando a aquel hombre preocupado sin intención de juzgarle.
-Soy Kazan. Carpintero, entre otras cosas.- No mocionaría que era revolucionario ni su apodo, aunque debido a días anteriores lo mismo había llegado a oídos de aquel hombre lo que provocó en el puerto días atrás. -¿Cual es el motivo de tanto dolor?- . Detrás de la puerta de madera se alcanzaba a escuchar un sollozo femenino . "Puedo entender que hay dos personas dentro, una mujer llorando y un hombre gritando. Ambos heridos emocionalmente" Kazan no pareció esperar a que nadie le respondiera, o al menos se movería mientras quien sea que le tuviera que decir algo lo hiciera, se aproximaría a la puerta. Aquella puerta estaba bien construida para ser resistente, aunque presentaba algo de desgaste en zonas estructurales por el tiempo, podría reventarla de ser necesario pero no quería.
-Háblame de Hikari- bajó mucho mas su tono para ser incluso clasificado comog entil -Y tambien de quien está al otro lado y que está pasando aqui, solo quiero ayudar.- Una bocanada de humo se elevaría hasta casi llegar a la altura del faro. "Denoto mucha tensión, una tensión que no puede ser solucionada a golpes..." Su mano libre acarició el mango de Kurogane mientras que con la otra tocó uno de sus cuernos distraídamente mientras procesaba lo que el anciano revelaría, era uno de esos gestos que siempre lo anclaban en el mundo. - Ayúdame a entender.- La promesa implícita flotaba entre ellos, por una vez esto se resolverá, pero de la manera correcta.
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