22-01-2026, 12:50 PM
Como su rutina diaria le obligaba, Maki había despertado a las cinco am, su excusa? Dormir era para peleles y ella no era una pelele, era aquella que superaría prodigiosisimamente a la tonta de Mai Zen´in la más califragilisticamente cool de todo
el cuarte, su rutina era básicamente mirarse al espejo desnuda levantando dos pesos de un kilo y flexionando sus músculos casi inexistentes mientras se decía a sí misma que era una máquina, una sopa de carne media fofa que aun no se convertía en la masa de músculos bien torneados que sería en el futuro. Pero ho si que entrenaba su agilidad y su velocidad. Después de su “Rutina” se duchaba con gran atención en sus partes privadas y sus piernas… le encantaba su piel tierna, rosada lozana. Una piel que seguro seria la envidia de todos cuando sea ya mayor y se graduase de la academia. Si no podía superar a su hermana en habilidad, si que lo haría en belleza. Siete perfumes y un buzo de la marina viejo, de esos gastados que apenas se nota que lo son, con capucha y unos tennis de correr igualmente viejos, sale a trotar por los caminos. —Prepárense pulgas de mar… aquí viene Maki Zen´in la más mejor de las mejores fu… fu… fu…— Lanzaba puñetazos al aire como si fuera campeona de boxeo, pero sin duda un peluche podría knokearla e incluso esquivarla si corría un viento fuerte.
Cuando volvió era muy temprano, demasiado para que cualquier tonto estuviera en sus cinco sentidos, el guardia durmiendo de pie en su puesto si que era un chiste, de echo ella paso con la cabeza gacha cuando escucho que el tipo casi cayo al suelo y se incorporó nuevamente sin abrir los ojos, como ese reflejo involuntario donde parece que te caerás pero logras estabilizarte a tiempo -jijijiji que tonto… yo jamás dormiré en mi puesto- Se dijo casi para si mismo con ojos entrecerrados y cuervos con la palma sobre la boca como no queriendo desvelar un secreto.
Entonces cuando llego al patio… la estúpida de Mai…golpeando el muñeco de entrenamiento. Poderosa rápida, mortal, golpeando como si danzase contra una tormenta, pero una tormenta que parecía ganar. Parecía ser doblegada por su poder. Maki sintió una envidia terrible, una que no era sana en un par de gemelas que se distaban casi unos minutos de su nacimiento. Una envidia… maldita. Mas aun cuando vio a un bobo mirándola con la boca abierta y la mente cuajada…
Maki vio como de pronto el ave del novato le dejo en evidencia, grazno con fuerza y este parecía poseído por algún tipo de ira malsana… estrangulando al ave que batallaba por matarle, Maki casi exploto de risa al ver la situación, el ave mas consciente, el tonto oculto, la estúpida Mai entrenando, ella lo hacia temprano para que no miraran sus técnicas, para que todo fuera un jodido secreto envuelto en misterio y que los estúpidos instructores le aplaudiesen diciéndole ¡ey! ¡¡Que buena técnica!! Donde la aprendiste y ella dijese… no sé, me sale natural… toda esta escena Maki obviamente la hacia con mímica y remedando la supuesta voz de su hermana y la de los instructores. Era un cúmulo de envidia con el cabello verde ondulante al viento. Flaca, joven y enérgica.
Cuando saludo a Mai, vio que era guapísimo, y como siempre, la altivez en persona, la arrogancia, la endiosada y tonta tonta tonta Mai solo le miro sobre su hombro, se agacho levemente, tomo su toalla con su nombre bordado, blanca y azul, la reglamentaria. Se limpio el sudor, sus labios de rubí quisieron decir algo amable, algo digno, pero solo se movieron en una mueca de desagrado… —Rarito… soldado, diríjase a sus obligaciones matutinas. El patio debe estar despejado en unos treinta minutos. Y es de mala educación mirar escondido a la gente. La toalla hizo un grandísimo arco sobre su hombro mientras el vapor de sus músculos se disipaba y volvían a tono. Contorneados dorados sobre la luz del sol matutino. Marcados como si estuvieran hechos a mano. Era una diosa y muy a su pesar, Maki se mordía los labios con resignación al confirmar que si… ella era la mejor Zen´in. Solo se parecían en rostro, cabello y un par de actitudes. —Jajajaja… te atraparon tremendo pervertido jajajaj y encima de todo quieres hablar con la diosa del cuartel que estas loco del coco…— Dijo riendo a carcajadas Maki acercándose al tonto con el ave mientras Mai solo le dedicaba una mirada afilada a su hermana y se disponía a retirarse, ella estaba mucho mas avanzada en las instrucciones y tenia otros horarios, aunque ambas entrasen al mismo tiempo a instrucción.
La burla venia con aplausos acomparsados y Maki solo podía limpiarse las lagrimas de risa al ver a un nuevo aparente pretendiente rechazado e ignorado. Tratado como basura. Típico de Mai. La reina de la marina. Seguro seria grande, seguro seria veloz, seguro seria almirante y nada jamás la mataría. Era lo único que Maki aseguraba. Pues en el fondo, muy en el fondo la amaba. —Ay ayayayay… que torpe… ven vamos nos perderemos los wafles del desayu… espera… no creo haberte visto antes por aca… mmm… eres nuevo? Se que eres nuevo, los viejos vinagres que rondan este cuartel son todos unos arrugados y verdes viejos rancios… tu… te ves demasiado joven… — Se detuvo mirando al hombre girando alrededor de él… mientras pensaba donde lo había visto o si lo había hecho alguna vez mientras se golpeteaba el mentón con su dedo índice y con los brazos cruzados pensativa.
el cuarte, su rutina era básicamente mirarse al espejo desnuda levantando dos pesos de un kilo y flexionando sus músculos casi inexistentes mientras se decía a sí misma que era una máquina, una sopa de carne media fofa que aun no se convertía en la masa de músculos bien torneados que sería en el futuro. Pero ho si que entrenaba su agilidad y su velocidad. Después de su “Rutina” se duchaba con gran atención en sus partes privadas y sus piernas… le encantaba su piel tierna, rosada lozana. Una piel que seguro seria la envidia de todos cuando sea ya mayor y se graduase de la academia. Si no podía superar a su hermana en habilidad, si que lo haría en belleza. Siete perfumes y un buzo de la marina viejo, de esos gastados que apenas se nota que lo son, con capucha y unos tennis de correr igualmente viejos, sale a trotar por los caminos. —Prepárense pulgas de mar… aquí viene Maki Zen´in la más mejor de las mejores fu… fu… fu…— Lanzaba puñetazos al aire como si fuera campeona de boxeo, pero sin duda un peluche podría knokearla e incluso esquivarla si corría un viento fuerte.Cuando volvió era muy temprano, demasiado para que cualquier tonto estuviera en sus cinco sentidos, el guardia durmiendo de pie en su puesto si que era un chiste, de echo ella paso con la cabeza gacha cuando escucho que el tipo casi cayo al suelo y se incorporó nuevamente sin abrir los ojos, como ese reflejo involuntario donde parece que te caerás pero logras estabilizarte a tiempo -jijijiji que tonto… yo jamás dormiré en mi puesto- Se dijo casi para si mismo con ojos entrecerrados y cuervos con la palma sobre la boca como no queriendo desvelar un secreto.
Entonces cuando llego al patio… la estúpida de Mai…golpeando el muñeco de entrenamiento. Poderosa rápida, mortal, golpeando como si danzase contra una tormenta, pero una tormenta que parecía ganar. Parecía ser doblegada por su poder. Maki sintió una envidia terrible, una que no era sana en un par de gemelas que se distaban casi unos minutos de su nacimiento. Una envidia… maldita. Mas aun cuando vio a un bobo mirándola con la boca abierta y la mente cuajada…
Maki vio como de pronto el ave del novato le dejo en evidencia, grazno con fuerza y este parecía poseído por algún tipo de ira malsana… estrangulando al ave que batallaba por matarle, Maki casi exploto de risa al ver la situación, el ave mas consciente, el tonto oculto, la estúpida Mai entrenando, ella lo hacia temprano para que no miraran sus técnicas, para que todo fuera un jodido secreto envuelto en misterio y que los estúpidos instructores le aplaudiesen diciéndole ¡ey! ¡¡Que buena técnica!! Donde la aprendiste y ella dijese… no sé, me sale natural… toda esta escena Maki obviamente la hacia con mímica y remedando la supuesta voz de su hermana y la de los instructores. Era un cúmulo de envidia con el cabello verde ondulante al viento. Flaca, joven y enérgica.
Cuando saludo a Mai, vio que era guapísimo, y como siempre, la altivez en persona, la arrogancia, la endiosada y tonta tonta tonta Mai solo le miro sobre su hombro, se agacho levemente, tomo su toalla con su nombre bordado, blanca y azul, la reglamentaria. Se limpio el sudor, sus labios de rubí quisieron decir algo amable, algo digno, pero solo se movieron en una mueca de desagrado… —Rarito… soldado, diríjase a sus obligaciones matutinas. El patio debe estar despejado en unos treinta minutos. Y es de mala educación mirar escondido a la gente. La toalla hizo un grandísimo arco sobre su hombro mientras el vapor de sus músculos se disipaba y volvían a tono. Contorneados dorados sobre la luz del sol matutino. Marcados como si estuvieran hechos a mano. Era una diosa y muy a su pesar, Maki se mordía los labios con resignación al confirmar que si… ella era la mejor Zen´in. Solo se parecían en rostro, cabello y un par de actitudes. —Jajajaja… te atraparon tremendo pervertido jajajaj y encima de todo quieres hablar con la diosa del cuartel que estas loco del coco…— Dijo riendo a carcajadas Maki acercándose al tonto con el ave mientras Mai solo le dedicaba una mirada afilada a su hermana y se disponía a retirarse, ella estaba mucho mas avanzada en las instrucciones y tenia otros horarios, aunque ambas entrasen al mismo tiempo a instrucción. La burla venia con aplausos acomparsados y Maki solo podía limpiarse las lagrimas de risa al ver a un nuevo aparente pretendiente rechazado e ignorado. Tratado como basura. Típico de Mai. La reina de la marina. Seguro seria grande, seguro seria veloz, seguro seria almirante y nada jamás la mataría. Era lo único que Maki aseguraba. Pues en el fondo, muy en el fondo la amaba. —Ay ayayayay… que torpe… ven vamos nos perderemos los wafles del desayu… espera… no creo haberte visto antes por aca… mmm… eres nuevo? Se que eres nuevo, los viejos vinagres que rondan este cuartel son todos unos arrugados y verdes viejos rancios… tu… te ves demasiado joven… — Se detuvo mirando al hombre girando alrededor de él… mientras pensaba donde lo había visto o si lo había hecho alguna vez mientras se golpeteaba el mentón con su dedo índice y con los brazos cruzados pensativa.

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