03-11-2023, 09:52 PM
Irina sintió como el estómago le daba vueltas sin parar cuando apareció Daryl. No por él, bueno un poco, pero era más por lo que le hacían sentir los hombres, no los aguantaba desde que era muy pequeña, su padre tuvo mucho que ver. El hombre manco le lanzó una bolsa que Irina recogió con su diestra. — ¡Daryl, son chuches! — Escupió el chicle y se metió en la boca una golosina en forma de plátano qué sorpresa; sabía a platano.
— A veces te portas bien. — Comenzó a caminar con su compañero, mientras masticaba la chuche. — ¿Crees que puede estar por aquí? dudo que se deje ver tan fácilmente. — Se llevó otra a la boca. Fijaba con rapidez a la gente con los ojos, eran como dos faros que iluminaban la dirección y acosaban a todos los que estaban a su paso. Irina estaba lejos de conocer por que ella tenía aquella "habilidad", jamás pensaría que es por un mestizaje racial, que su madre era una gyojin ... De saberlo quién sabe que podría cambiar en la psique de la chica.
Ante el caminar de la pelirroja, su tacón marcaba un sonido severo. Eran tacones de bastantes centímetros que usaba en combate también, se podían considerar un arma. — Necesito ir a comprar unos tacones nuevos, Daryl. Estos ya no perforan la piel fácilmente, tengo que clavarlos varias veces. — Le miró. — Están gastados, pero no tengo mucho dinero, vas a tener que comprármelos tú. — Se frenó en seco. — Compra, compra. — Señaló a una tienda cercana que tenía un caluroso escaparate donde se veía calzado de mujer. — Vamos, compra perrito. — Le chistó como a un animal. No era buscando ser despectivo, es que le salía solo con los hombres, instintivamente los despeciaba.
