23-01-2026, 12:07 AM
La miré con los ojos bien abiertos cuando me comentó que nunca la había probado, pero no la interrumpí; eso solo me hizo componer una sonrisita cómplice mientras aún cargaba al hombre, al subir las escaleras recibí el guiño con felicidad y asentí: —Paciencia en la forja, querida, confía en mí —le dije mientras bajaba al anciano.
Metí dentro de la piel de lobo el hermoso tigre que me dio y me giré hacia mi compañera con una sonrisa, el viaje de limpieza comenzaría a partir de aquí:
—Un artesano siempre será un artesano —creía en ese momento, que sabía a qué me refería, después de todo forjar cosas con las manos era de mis actividades favoritas; después de luchar y después de la hierba.
Antes de avanzar más, me senté en el último escalón. En el poblado rodeado de montañas ya encendían las lámparas de aceite, la noche caía y el ambiente adquirió una vibra sutil de misticismo, intriga y calidez extraña, pero, calmante.
Solté una carcajada —HUHUHYYAAA —salió mi verdadera risa mientras asentía cuando me hacía responsable de todo lo que fuera a pasar con su mente y cuerpo, pero; —Yo voy a estar a tu lado en todo este viaje, hermana —le dije, con una voz dulce que me salió del alma.
De mi pecho salió un ronroneo mientras la invitaba a sentarse a mi lado, para que contemplara cómoda la vista que estaba teniendo.
Le tendí la pipa. No tosió. Lo aguantó.
Y mi sonrisa se ensanchó. El corazón mío prendió la forja de la amistad y crucé las piernas como una niña pequeña que mira con ánimos a su amiga descubriendo algo nuevo.
—Espera a que sueltes la calada; tiene un sabor delicioso —le dije, —Sabe como si pudieras saborear el aire en los campos y la tierra tocada por el mar.
La miré —Yo creo que la hierba es una planta con espíritu —comencé a hablar un poco entonces —Me permite ver, oír y sentir más desde donde estoy y eso me sirve mucho para meditar —dejé escapar un sonido de suspiro de mi boca mientras que mis hombros bajaban, relajandome con la brisa que soplaba hasta allí.
—En este estado, respira —vi como su esclerótica comenzaba a ser rojiza — Respira profundo y si quieres, cierra los ojos durante un segundo —tomé la pipa y di otra calada yo misma, soltando despacio y sintiendo aquella sensación de calma. —Me gusta, me da un espacio para respirar, consciente de mi, de los sucesos de ayer y de hoy.
—¿Cómo te sientes? —le rosé con el codo levemente el brazo que estaba más cercano a mi.
—Pero sobre todo, ¿Cómo estás? —
—Ah, por cierto… ¿me darías uno de esos de los que fumas tu?
![[Imagen: dtilbUBl_o.gif]](https://images2.imgbox.com/36/77/dtilbUBl_o.gif)
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