03-11-2023, 09:59 PM
A pesar de la rapidez con la que se movía Enma entre aquella maleza, en gran parte facilitada por la visión que le otorgaban sus compañeros los cuervos, aquel frondoso bosque parecía un callejón sin salida. Por más que rápido que fuese, no lograba encontrarse con Caoba, aunque sus pájaros acababan de estar a menos de veinte metros de él, que era lo máximo que podía controlar este poder. - Caoba, Caoba... - Murmuraba para sí mismo mientras continuaba corriendo entre las árboles y piedras que obstaculizaban en gran medida su camino. Pero el mayor obstáculo estaba todavía por llegar. Tobías, o eso creía, apareció frente a él aparentemente malherido y con la ropa destrozada y cubierta de sangre. O algo había pasado o le estaba tendiendo una trampa. El mayor de los pescadores comenzó a narrar una situación que para Enma era difícil de ignorar, aunque no le estaba prestando toda la atención que quizá el tema requería pues también estaba atento de todo aquello que sus cuervos veían. La última imagen de Caoba había sido letal, pero el pelirrojo todavía no sabía si necesitaba o no su ayuda, y puede que alguno de los otros revoluciones ya hubieran llegado junto a elle. Volvió a prestar atención al pescador. - A ver... - Iba a proceder a resumir lo que había escuchado. - Después de haber... sido sospechosos... escapando de la playa por nada... Me dices que un cazador... os ha atacado... y casi matado... - Ciertamente, así lo parecía. La sangre de sus ropas hablaba por sí sola. Pero todo aquello, a pesar de que olía a trampa, también le recordaba a la infancia que había vivido Enma. Y precisamente se había hecho revolucionario para acabar con este tipo de injusticias y lacra social. ¿O no era ese el objetivo, Lillian? - Vale... - Afirmó, mientras lo subía del suelo con su mano derecha. - Pero créeme... que si esto es una trampa... y mi compañere muere... toda tu familia... morirá también... - Estaba ciertamente enfadado, como nunca lo había estado antes. Los nervios habían desaparecido y tan sólo una sensación de ira recorría todo su cuerpo, de arriba abajo. Decidido, aunque con temor por la situación de Caoba, Enma comenzó a caminar hacia la dirección que el pescador le había indicado.
Dos de los cuervos volvieron hacia donde Enma, que les ordenó continuar hacia delante para que inspeccionaran el lugar que Tobías le había señalado para ver si podía ver algo antes de llegar. Necesitaba una visión panorámica de la zona por si aquello fuese una trampa. Mientras, los otros tres cuervos continuaron su camino en busca de Caoba y el resto de revolucionarios, si es que alguien les había seguido. En caso de que sus cuervos se toparan con alguien, les mandaría un mensaje. - Uno de los pescadores... apareció herido... voy a ayudarle y después... curaré a Caoba... - Ese era el último mensaje que Enma esperaba que terminase recibiendo alguno de sus compañeros.
Dos de los cuervos volvieron hacia donde Enma, que les ordenó continuar hacia delante para que inspeccionaran el lugar que Tobías le había señalado para ver si podía ver algo antes de llegar. Necesitaba una visión panorámica de la zona por si aquello fuese una trampa. Mientras, los otros tres cuervos continuaron su camino en busca de Caoba y el resto de revolucionarios, si es que alguien les había seguido. En caso de que sus cuervos se toparan con alguien, les mandaría un mensaje. - Uno de los pescadores... apareció herido... voy a ayudarle y después... curaré a Caoba... - Ese era el último mensaje que Enma esperaba que terminase recibiendo alguno de sus compañeros.
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