[Pasado - Kaizo] Un día de primavera.
#1
Año 17.

Elara estaba dando saltitos de alegría, unos saltitos muy altos y muy seguidos porque acababa de recibir un mensaje. ¡Iba a tener un compañero nuevo! Ya no iba a estar sola en esa isla tan grande y tan llena de gente dándose patadas. Se sentía muy feliz, muy contenta y con muchas ganas de conocer a esa persona que le habían mandado.

Corrió hacia un charco de agua que había cerca de los árboles para verse la cara. Tenía que estar guapa, muy guapa y muy arreglada para causar una buena impresión. Se intentó peinar el flequillo con los dedos, pero como es muy torpe, se terminó metiendo un dedo en el ojo y estuvo un rato llorando y frotándose.

— ¡Ay, ay! ¡Nee~ ! Eso duele mucho, pero no importa. Tengo que estar perfecta para mi nuevo amigo — dijo ella mientras se sacudía la túnica, aunque lo que hizo fue mancharse un poquito con tierra que tenía en las manos.

Se estiró las alas lo mejor que pudo, intentando que no se vieran tan despeinadas, y se puso a caminar muy rápido hacia el puerto. Iba casi corriendo, con los pies tropezando un poco con las piedras del camino porque no podía dejar de mirar hacia el mar. Elara se preguntaba si sería alguien amable, alguien muy bueno y muy simpático que quisiera jugar con ella y con sus rayos.

Cuando por fin llegó al puerto, el sol pegaba muy fuerte y el olor a sal estaba por todas partes. Se puso detrás de un barril para mirar a escondidas, porque de repente le dio mucha vergüenza, una vergüenza muy grande y muy pesada. Entonces vio que un barco se acercaba y de él bajaba un hombre.

Era un chico rubio. Tenía muchos tatuajes por los brazos y por el cuerpo, y lo que más le llamó la atención a Elara es que no llevaba mucha ropa, así que se le veían todos los músculos. ¡Estaba muy fuerte, muy sólido y muy marcado! Elara sintió que el mundo se paraba de golpe y que sus mejillas se ponían rojas, muy rojas y muy calientes por culpa de su fetichismo.

— ¡O-oh! ¡Nee~ ! Es... es muy... muy... — no podía ni terminar la frase porque se quedó embobada mirando esos pectorales tatuados que bajaban por la pasarela del barco.

Estaba tan nerviosa que sus alas empezaron a vibrar muy rápido, haciendo un ruido raro contra el barril. Se sentía muy, muy impactada. Elara pensaba que ese compañero era demasiado para ella, porque se veía muy imponente y muy poderoso. Intentó salir de su escondite para saludar, pero se quedó pegada a la madera, con los ojos muy abiertos y el corazón latiendo como si fuera un tambor loco.

— ¡Es muy guapo! ¡Nee~ ! ¡Y tiene mucha piel a la vista! — susurró para sí misma, sintiendo que las piernas se le ponían como si fueran de gelatina.

Se acomodó el pelo una vez más, respiró muy profundo, de forma muy larga y muy lenta, y por fin se animó a dar un paso hacia adelante, aunque casi se cae de lado porque se le dobló un tobillo por los puros nervios de tener a alguien tan "sólido" cerca de ella.
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[Pasado - Kaizo] Un día de primavera. - por Elara Vangrim - 23-01-2026, 04:21 AM

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