Mirada de hielo [Priv. Jin] [Pasado]
#4
El arqueo de ceja se volvió incluso más pronunciado cuando pareció tratar de analizar a su acompañante y a sí mismo. Algo no estaba encajando. No sabía bien qué era, pero algo no iba bien. ¿Quizás solo era otra persona y solo lo había confundido? Siempre dicen que hay alguien que puede tener tus rasgos, aunque no recordaba que se le hubiera dado semejante situación antes. ¿Cómo olvidar al Hyákinthos que le había hecho pedir parar por primera vez en...? ¿Cuánto? ¿Años? Aún con los pensamientos del hombre de la cicatriz, el joven fue quien se adelantó de nuevo, sonriendo de oreja a oreja, con una energía capaz de ser comparable con la de un cachorrito. —¡Sí, sí! ¡El señor Onizuka es mi jefe! Y de los mejores. ¡Es súper respetado! — Incluso con el miedo, parecía que en segundos había desaparecido, pese a que no era más que pensamientos del pelirrosa dichos en voz alta. Su expresión ahora se volvió de extrañeza al verlo levantarse y acercarse a él. 

Y no era el único. El propio Jin pensó que se le acercaría a saludarlo, pero solo pasó de largo. Desde luego no se parecía a la persona que había visto hacía algunas noches. Desvió la mirada, el frío parecía comenzar a afectarlo, pero nada que no pudiera ignorar. Deseó entonces poder tomar algún cigarrillo. 

—Estoy perfectamente relajado, joven.

Respondió con calma, evitando la mirada directa hacia el pelirrosa. Una mentira que estaba bien camuflada en ese momento, debido a que la calma se había desvanecido ante la tormenta que había desbaratado por completo sus planes y el encuentro con el joven que lo interrumpió de vuelta a la base, y ya ni mencionar el simple hecho de haber quedado calado hasta los huesos. No le hizo falta mirar directamente al pelirrosa para saber qué era lo que buscaba en el joven subordinado. Solo rodó los ojos en un suspiro, rebuscando en su bolsillo con una mínima esperanza de que su cajita de metal hubiera conservado algún cigarrillo. 

—Haga lo que quiera.

No era reproche, sino más bien desiterés. No es que hubiera olvidado esa noche, pero claramente algo allí no encajaba, y no le estaba gustando cómo estaba viéndose aquella situación. Era imposible que lo hubiera vuelto a olvidar, y menos en un periodo de tiempo tan corto. 

En cambio, el de cabellos naranjas solo emitió una sonrisa, cargado de la clara inocencia de la que vivía hasta entonces, la misma que probablemente le habría podido llegar a traer más de un problema. —¡Es usted muy amable señor! — su sonrisa, de oreja a oreja prácticamente, ahora lo hacía ver más calmado pese a la tensión inicial que el propio pelinegro le había dado. De hecho lo miró de reojo por un lateral del hombro del propio Hyákinthos, esperando algún tipo de nueva mirada que no existió. Por otro lado, solo lo vio maldecir al ver que necesitaría un nuevo recubierto para evitar que sus cigarrillos no se dañaran porque, sí, estaban dañados. —Oh-oh, el jefe se quedó sin cigarrillos. — La fulminante mirada del pelinegro hizo que el pelinaranja se volviera a ocultar de frente al pelirrosa, claramente tratando de no verlo directamente a la cara. —Ehhhrr... Nada, como decía, es un placer conocerlo señor. — su atención estaba ya dedicada al máximo en el pelirrosa y estiró su mano, volviendo a su sonrisa, tratando de mantenerse tranquilo una vez más. De hecho, la presencia del hombre frente a él lo relajaba un poco más. —Soy Takano, un placer.

Acosador... Un estallido de carcajadas escapó de entre los labios del propio Takano, quien tuvo que acomodar sus manos en el abdomen tratando de respirar. —¿EL JEFE? JAJAJAJA, ¿ACOSA-...? AH NO, NO PUEDO, LO SIENTO JAJAJAJA. — Elevó su mano, pasando su dedo por el ojo derecho, donde una lagrimita salía por las carcajadas que había dejado salir. Jin, en cambio, no parecía que aquello le hubiera resultado en absoluto divertido. Ahora estaba convencido de que sí era la misma persona, o no habría reconocido su propio nombre. 

—Cállate.

La mirada de Jin lo decía todo, una orden dada directamente hacia el joven quien ahora apretaba los labios, tratando de contener su risa, solo consiguiendo temblar y que sus labios se pegaran demasiado, dejando claro que seguía riéndose internamente. Jin no prestó atención al joven, más bien a Hyákinthos, a la vez que el anciano regresaba con una bandeja de tés. Lo observó con calma, caminando hasta él, con un corto y educado agradecimiento, ofreciéndose a ayudarlo. —Me sorprende que lo haya olvidado, Hyákinthos. — habló con calma, como si las risas contenidas del joven no existieran, quien todavía temblaba a un punto que sus mejillas se hinchaban por contenerse. —Apenas hace poco que hablamos de negocios. No me diga que ha olvidado la cita que planeamos para dentro de unos días... — no lanzaba la información directa, no delante de testigos, menos frente a un anciano que, con sus ojos cerrados pero cargados de ternura, había ofrecido aquellos tés y no tenía nada que ver con ese tipo de negocios. —No me gusta que olviden cosas tan importantes, señor Hyákinthos.
[Imagen: bTjgVIr.png]
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RE: Mirada de hielo [Priv. Jin] [Pasado] - por Onizuka Jin - 24-01-2026, 05:59 PM

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