24-01-2026, 07:44 PM
Al parecer el enorme individuo de piel azul y largos cuernos no tenía inconvenientes en que la chica conejo se le acercara primeramente, cosa que ya era algo tranquilizador para la susodicha. Al escuchar como el grandulón era tratado normalmente Hiiragi negó con la cabeza -Quien huye de lo desconocido pierde la oportunidad de aprender un sin fin de cosas.- comentó.
Por un momento se quedó reflexionando sobre todas las oportunidades que la gente se perdía por el miedo a lo desconocido ella misma lo había sufrido en el pasado pero siendo libre se negaba a que algún prejuicio o miedo le quitase la libertad de ver nuevos horizontes. -Gracias por su amabilidad de darme el gusto de tener esta plática y oportunidad de conocernos mejor... Y me alegro mucho de que se hubiera equivocado respecto a su búsqueda de injusticias y corrupción en este hermoso pueblo.- comentó mientras apreciaba el lugar ahora adornado por la luz cada vez más naranja causada por el sol descendente.
-Me alegra también saber que compartimos una pasión por las historias contadas y no contadas de quienes andan los caminos buen señor.- agrego mientras lo observaba como el humo se esparcía luego de cada una de las caladas del gigante, era impresionante a su propio modo ver lo que individuos diferentes podían lograr incluso con las más cotidianas de sus acciones, en algún lugar había oído que toda acción genera una reacción, como gotas cayendo en un estanque produciendo ondas.
Los ojos de color rubí de aquella chica conejo se iluminaron y admiraron de forma respetuosa la forma en que el gigante se levantaba, como sus músculos se tensaban y relajaban, las ondas que los gestos formaban en los músculos por debajo de la piel y como el árbol en que se había acomodado hacia ondear las hojas de la copa casi como un saludo para quien en sus raíces había descansado, un acto cotidiano pero de alguna forma maravilloso para la joven que por primera vez veía tan de cerca aquello.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Hiiragi mientras escuchaba que él conocía un buen lugar para que fueran a comer, además de la obvia excitación porque hubiera aceptado su invitación a comer, quizás le costaría más caro que invitar a un Tonttata a comer pero ya simplemente por la oportunidad de pasar tiempo con aquel buen hombre era sin lugar a dudas un precio que ella estaba más que dispuesta a cubrir sin quejas.
Ante la última pregunta de aquel hombre que en apariencia recordaba a un Oni Azul, la coneja sonrió ampliamente -Por supuesto que estaré encantada de compartir mis historias con usted buen señor.- dijo antes de hacer una pequeña reverencia -Permítame también presentarme. Soy Hiiragi Kamikiri una Humink que hace solo un par años ha emprendido el viaje de la libertad y el comercio comenzando en esta encantadora isla que es Samba.- afirmo antes de levantarse y como niña impulsiva empezar a casi revotar en el lugar esperando a que el gigante la guiase y él también se presentase.
Por un momento se quedó reflexionando sobre todas las oportunidades que la gente se perdía por el miedo a lo desconocido ella misma lo había sufrido en el pasado pero siendo libre se negaba a que algún prejuicio o miedo le quitase la libertad de ver nuevos horizontes. -Gracias por su amabilidad de darme el gusto de tener esta plática y oportunidad de conocernos mejor... Y me alegro mucho de que se hubiera equivocado respecto a su búsqueda de injusticias y corrupción en este hermoso pueblo.- comentó mientras apreciaba el lugar ahora adornado por la luz cada vez más naranja causada por el sol descendente.
-Me alegra también saber que compartimos una pasión por las historias contadas y no contadas de quienes andan los caminos buen señor.- agrego mientras lo observaba como el humo se esparcía luego de cada una de las caladas del gigante, era impresionante a su propio modo ver lo que individuos diferentes podían lograr incluso con las más cotidianas de sus acciones, en algún lugar había oído que toda acción genera una reacción, como gotas cayendo en un estanque produciendo ondas.
Los ojos de color rubí de aquella chica conejo se iluminaron y admiraron de forma respetuosa la forma en que el gigante se levantaba, como sus músculos se tensaban y relajaban, las ondas que los gestos formaban en los músculos por debajo de la piel y como el árbol en que se había acomodado hacia ondear las hojas de la copa casi como un saludo para quien en sus raíces había descansado, un acto cotidiano pero de alguna forma maravilloso para la joven que por primera vez veía tan de cerca aquello.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Hiiragi mientras escuchaba que él conocía un buen lugar para que fueran a comer, además de la obvia excitación porque hubiera aceptado su invitación a comer, quizás le costaría más caro que invitar a un Tonttata a comer pero ya simplemente por la oportunidad de pasar tiempo con aquel buen hombre era sin lugar a dudas un precio que ella estaba más que dispuesta a cubrir sin quejas.
Ante la última pregunta de aquel hombre que en apariencia recordaba a un Oni Azul, la coneja sonrió ampliamente -Por supuesto que estaré encantada de compartir mis historias con usted buen señor.- dijo antes de hacer una pequeña reverencia -Permítame también presentarme. Soy Hiiragi Kamikiri una Humink que hace solo un par años ha emprendido el viaje de la libertad y el comercio comenzando en esta encantadora isla que es Samba.- afirmo antes de levantarse y como niña impulsiva empezar a casi revotar en el lugar esperando a que el gigante la guiase y él también se presentase.
Código:
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