24-01-2026, 08:52 PM
Una noche tranquila, una noche demasiado húmeda para el cocinero, pero más tranquila que las demás. Entre sus dedos, un lápiz que giraba en su mano izquierda, realizando círculos en el aire, mientras que el cielo estrellado se iluminaba sobre sus ojos. Un espectáculo nocturno, algo tan simple como aquellos puntos brillantes que siempre se mantenían ahí, siempre iguales, nunca variando. El instrumento de escritura dejó de bailar entre sus dedos, ahora levantó el brazo y lo apuntó hacia la propia oscuridad sobre él.
Apuntó un grupo de estrellas, formando líneas imaginarias que las conectaban con el lápiz, como si el grafito pudiera marcar el propio espacio vacío. Aquellos grupos que reconocía, aquellos que usaba para guiarse desde que tuvo que tomar el control del barco en el que se encontraba. Había pasado un tiempo desde que llegaron a Little Garden, desde ese día no había vuelto a navegar, lo que menos deseaba es que sus habilidades en ese ámbito se oxidaran, así que cada noche repasaba las estrellas.
Un sonido, un quejido que azotó la tranquilidad de la noche. No era un rugido, pero el volumen solo podía indicar que se trataba de algo grande. Se levantó de la silla y observó el bosque cercano, aquel que ese día le había provisto de alimento, que ahora no era más que una masa oscura que amenazaba con tragar y no soltar a cualquiera que se meta entre las intrincadas ramas y plantas. Nada salió desde el follaje, pero los pasos de la criatura hicieron temblar en agua alrededor del Last Whisper, incluyendo al barco y al cocinero también, por lo que no debía estar tan lejos.
Si había algo ahí, sería peligroso acercarlo a su hogar, así que lo único que se le ocurrió es asegurarse de que se alejara de su embarcación.
A los pocos minutos, volvía a la cubierta, ahora preparado para salir. Llevaba consigo dos de sus 3 espadas, había estado practicando para hacer uso de dos armas a la vez, pero su poco uso de la diestra aún repercutía negativamente. Aún así, nunca estaba de más cargar con un repuesto. Antes de salir del barco, la brújula que había usado para navegar antiguamente brilló bajo la luz de la luna en su mesa de noche (un taburete junto a su lugar de descanso en el depósito), la hora era traicionera y perderse sería fácil, pero desechó la idea tras ver la locura con la que la aguja se movía. En su lugar, ató en su antebrazo el log pose, el único aparato que podía guiarlo en este mar, siempre apuntando a la siguiente isla, no iba a variar por muchas vueltas que diera, así que memorizó a donde apuntaba este y realizó un pequeño mapa muy simple en su propia mente.
Si se perdía, al menos sabía hacia donde debía correr para terminar cruzándose con el Last Whisper de nuevo.
Increíble sorpresa la que se llevó, que aquel sonido gutural no eran más que los llantos de último momento de un animal herido. Una bestia gigante, atacada por vaya a saber que otro depredador. El pirata siguió a la bestia por varios minutos, no se estaba acercando al barco pero no venía mal asegurarse. Tras un tiempo, tanto la bestia como el cocinero parecieron ver lo mismo a la misma vez, una luz tenue y tapada por la vegetación, pero que indicaba algo más: Había gente ahí.
Había muchas tripulaciones en ese momento en esa isla, incluyendo también a los marines que habían intentado darles caza anteriormente. Si se trataba de ellos, lo mejor sería no meterse y dejar que se encargaran de la bestia, la cual ya avanzaba hacia aquello que iluminaba, pero si no se trataban de ellos…
Apuró el paso, el dinosaurio fue el primero en traspasar los troncos para llegar a la luz. Uker se mantuvo oculto, solo levantó la cabeza para ver de quienes se trataba, pero al verlo su cuerpo se relajó y soltó un suspiro de alivio. El propio pirata de cabellos azules se encargó de sacar de su sufrimiento al animal, con la misma facilidad con la que había luchado contra esa cazadora en Whisky Peak. - A decir verdad, no esperaba encontrarte de nuevo, Focalor -. Salió de entre la maleza, con la voz serena y sus brazos alejados de sus espadas, pues no quería que el otro pensara que venía a atacarlo. - Es un alivio ver un rostro conocido -.
Observó el campamento, observó el barco cercano a ellos, dándose cuenta de un detalle obvio. - Ese no es el barco de tu tripulación, ¿sucedió algo? -. Su mirada se enfocó en la fogata, el fuego le recordó que no había comido nada, tal vez era momento de preparar algo. - Dime, ¿te quedaste con aquel perro que rescataste? No parecía tener una familia -.
Algo dentro de él le pedía a gritos poder hablar con el otro pirata, tener algo de compañía luego de tantas semanas de supervivencia en solitario.
Apuntó un grupo de estrellas, formando líneas imaginarias que las conectaban con el lápiz, como si el grafito pudiera marcar el propio espacio vacío. Aquellos grupos que reconocía, aquellos que usaba para guiarse desde que tuvo que tomar el control del barco en el que se encontraba. Había pasado un tiempo desde que llegaron a Little Garden, desde ese día no había vuelto a navegar, lo que menos deseaba es que sus habilidades en ese ámbito se oxidaran, así que cada noche repasaba las estrellas.
Un sonido, un quejido que azotó la tranquilidad de la noche. No era un rugido, pero el volumen solo podía indicar que se trataba de algo grande. Se levantó de la silla y observó el bosque cercano, aquel que ese día le había provisto de alimento, que ahora no era más que una masa oscura que amenazaba con tragar y no soltar a cualquiera que se meta entre las intrincadas ramas y plantas. Nada salió desde el follaje, pero los pasos de la criatura hicieron temblar en agua alrededor del Last Whisper, incluyendo al barco y al cocinero también, por lo que no debía estar tan lejos.
Si había algo ahí, sería peligroso acercarlo a su hogar, así que lo único que se le ocurrió es asegurarse de que se alejara de su embarcación.
A los pocos minutos, volvía a la cubierta, ahora preparado para salir. Llevaba consigo dos de sus 3 espadas, había estado practicando para hacer uso de dos armas a la vez, pero su poco uso de la diestra aún repercutía negativamente. Aún así, nunca estaba de más cargar con un repuesto. Antes de salir del barco, la brújula que había usado para navegar antiguamente brilló bajo la luz de la luna en su mesa de noche (un taburete junto a su lugar de descanso en el depósito), la hora era traicionera y perderse sería fácil, pero desechó la idea tras ver la locura con la que la aguja se movía. En su lugar, ató en su antebrazo el log pose, el único aparato que podía guiarlo en este mar, siempre apuntando a la siguiente isla, no iba a variar por muchas vueltas que diera, así que memorizó a donde apuntaba este y realizó un pequeño mapa muy simple en su propia mente.
Si se perdía, al menos sabía hacia donde debía correr para terminar cruzándose con el Last Whisper de nuevo.
-------------------------------
Increíble sorpresa la que se llevó, que aquel sonido gutural no eran más que los llantos de último momento de un animal herido. Una bestia gigante, atacada por vaya a saber que otro depredador. El pirata siguió a la bestia por varios minutos, no se estaba acercando al barco pero no venía mal asegurarse. Tras un tiempo, tanto la bestia como el cocinero parecieron ver lo mismo a la misma vez, una luz tenue y tapada por la vegetación, pero que indicaba algo más: Había gente ahí.
Había muchas tripulaciones en ese momento en esa isla, incluyendo también a los marines que habían intentado darles caza anteriormente. Si se trataba de ellos, lo mejor sería no meterse y dejar que se encargaran de la bestia, la cual ya avanzaba hacia aquello que iluminaba, pero si no se trataban de ellos…
Apuró el paso, el dinosaurio fue el primero en traspasar los troncos para llegar a la luz. Uker se mantuvo oculto, solo levantó la cabeza para ver de quienes se trataba, pero al verlo su cuerpo se relajó y soltó un suspiro de alivio. El propio pirata de cabellos azules se encargó de sacar de su sufrimiento al animal, con la misma facilidad con la que había luchado contra esa cazadora en Whisky Peak. - A decir verdad, no esperaba encontrarte de nuevo, Focalor -. Salió de entre la maleza, con la voz serena y sus brazos alejados de sus espadas, pues no quería que el otro pensara que venía a atacarlo. - Es un alivio ver un rostro conocido -.
Observó el campamento, observó el barco cercano a ellos, dándose cuenta de un detalle obvio. - Ese no es el barco de tu tripulación, ¿sucedió algo? -. Su mirada se enfocó en la fogata, el fuego le recordó que no había comido nada, tal vez era momento de preparar algo. - Dime, ¿te quedaste con aquel perro que rescataste? No parecía tener una familia -.
Algo dentro de él le pedía a gritos poder hablar con el otro pirata, tener algo de compañía luego de tantas semanas de supervivencia en solitario.
