25-01-2026, 12:20 AM
Aquella mujer, que parecía ruda y fuerte, también podía ser dulce y tierna, sus ojos, sus palabras, conseguía ablandar mi corazón. Sin embargo, duró poco ese momento de tranquilidad, rápidamente Lan comenzó a moverse, poniéndose en posición de combate y golpeó el suelo con el pie, dando un poderoso pisotón que dio inicio al combate de prueba. No tuvo miramientos, comenzó a correr contra mi para saltar a pocos metros de mi, tal fue su salto que logró elevarse por encima de mi cabeza para intentar aterrizar con sus talones sobre mi cabeza.
Ver tremendo mastodonte hiper musculado contra mi normalmente me causaba terror, pero al ver su mirada, su rostro deseoso de pelear, esos ojos juguetones que buscaban los míos, lograba despertar interés en mi. Al contrario de causarme terror, me incitaba a seguir el baile, era una sensación que jamás había sentido, mis mejillas se sonrojaron levemente y, aunque no perdí la concentración de lo que estaba haciendo, era complicado no mirar aquellos ojos. Casi logra distraerme, pero el hecho de ver su ataque hizo que mi cuerpo se movió inconscientemente, echándose a un lado y dándole una patada en sus talones a escasos centímetros para que perdiese el equilibrio y punto de apoyo y cayese al suelo de culo. Tras aquello di un par de pasos veloces hacia atrás, alejándome tres metros de ella, mientras seguía mirándole, ahora en el suelo. Descuidé mi postura, quizás se había hecho daño. -¿Estas bien?- Bajé los puños, dejando mi pecho al descubierto, pero sin acercarme podía estar preocupado, pero tampoco era idiota, posiblemente se cabrease por esa jugada sucia.
Ya le avisé en su momento, yo no era un guerrero, no era un experto en artes marciales ni mucho menos, ni siquiera es que supiera dar un puñetazo con un mínimo, pero si sabía dar un buen golpe, incluso si se trataba de un golpe bajo. La calle obligaba a elegir malas decisiones para sobrevivir, allí era normal pelear por un trozo de pan, y cuando llevas tres días sin comer no te preguntas que es o no honorable. Esperaba no haberle hecho mucho daño, pero tampoco me iba a disculpar por haber dado un golpe sucio. Esto en parte me recordó a aquella batalla que tuve en Sobert, luchando contra un marine sin saber demasiado bien por que lo estaba haciendo -Realmente sigo sin saber por que me dieron aquel puñetazo en la cara y tampoco recuerdo por qué iban a pegarme ahora.- Combatiendo sin sentido, pero esta vez lo había aceptado, sin verme amenazado ni nada similar. No era especialmente propio de mi, solía evitar a toda costa los conflictos, pero por algún motivo que aún desconocía, no podía decirle que no a Lan, una persona curiosa, curiosa cuanto menos.
Ver tremendo mastodonte hiper musculado contra mi normalmente me causaba terror, pero al ver su mirada, su rostro deseoso de pelear, esos ojos juguetones que buscaban los míos, lograba despertar interés en mi. Al contrario de causarme terror, me incitaba a seguir el baile, era una sensación que jamás había sentido, mis mejillas se sonrojaron levemente y, aunque no perdí la concentración de lo que estaba haciendo, era complicado no mirar aquellos ojos. Casi logra distraerme, pero el hecho de ver su ataque hizo que mi cuerpo se movió inconscientemente, echándose a un lado y dándole una patada en sus talones a escasos centímetros para que perdiese el equilibrio y punto de apoyo y cayese al suelo de culo. Tras aquello di un par de pasos veloces hacia atrás, alejándome tres metros de ella, mientras seguía mirándole, ahora en el suelo. Descuidé mi postura, quizás se había hecho daño. -¿Estas bien?- Bajé los puños, dejando mi pecho al descubierto, pero sin acercarme podía estar preocupado, pero tampoco era idiota, posiblemente se cabrease por esa jugada sucia.
Ya le avisé en su momento, yo no era un guerrero, no era un experto en artes marciales ni mucho menos, ni siquiera es que supiera dar un puñetazo con un mínimo, pero si sabía dar un buen golpe, incluso si se trataba de un golpe bajo. La calle obligaba a elegir malas decisiones para sobrevivir, allí era normal pelear por un trozo de pan, y cuando llevas tres días sin comer no te preguntas que es o no honorable. Esperaba no haberle hecho mucho daño, pero tampoco me iba a disculpar por haber dado un golpe sucio. Esto en parte me recordó a aquella batalla que tuve en Sobert, luchando contra un marine sin saber demasiado bien por que lo estaba haciendo -Realmente sigo sin saber por que me dieron aquel puñetazo en la cara y tampoco recuerdo por qué iban a pegarme ahora.- Combatiendo sin sentido, pero esta vez lo había aceptado, sin verme amenazado ni nada similar. No era especialmente propio de mi, solía evitar a toda costa los conflictos, pero por algún motivo que aún desconocía, no podía decirle que no a Lan, una persona curiosa, curiosa cuanto menos.
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