25-01-2026, 08:13 PM
Un bosque enorme, seres prehistóricos, un volcán activo y la presencia de piratas, todo en aquél lugar parece estar hecho para poner a prueba al marine, quien tiene ciertos problemas personales con los piratas, al mismo tiempo ciertos acontecimientos hicieron que el joven pelirrojo tenga cierta pirata en buena estima, no es que haya perdido su desprecio por aquellos que toman el camino de la piratería, más bien se debe a su personalidad, el cómo se conocieron y, principalmente, el hecho de que le recuerda demasiado a su mejor amiga y la única persona que le queda de su pasado, el motivo por el que dejó su hogar y se decidió a viajar en busca de ella y de asegurarse que nadie más pase por lo que pasó él si puede evitarlo. Su alma de cazador y su infancia hacen que se sienta completamente a gusto en el bosque, y que tome a las criaturas del lugar como un nuevo desafío, pues al no conocer totalmente el entorno, no saber nada de la anatomía, costumbres y rutas de las criaturas no puede simplemente lanzar una flecha como lo haría con animales que ya conoce tras estudiar sus movimientos durante un par de días para asegurar el momento exacto para lanzar la flecha para un golpe letal y poder comer algo de carne fresca, sobre todo ahora que tiene a alguien que pueda preparar buenas comidas sin tener que pagar o sin literalmente simplemente saber echar sal y asar la carne.
El joven arquero al mismo tiempo anda investigando la isla por si encuentra los materiales que necesita para iniciar la producción de sus flechas, no unas flechas normales sino unas con un mayor daño, para mejorar su capacidad de combate por si vuelve a vivir una situación como lo sucedido al pasar al Grand Line. Mientras se mueve por ese enorme bosque, pensando en qué tipos de criaturas vivirán ahí y si todas serán tan grandes como el propio bosque sus ojos se mantienen atentos a lo que le rodea, buscando cualquier señal de peligro de una posible presa, pese a que de momento solo quiere estudiar a las criaturas y no realmente cazarlas. El marine se mueve por el bosque como si hubiera nacido allí, deteniéndose cada tanto tiempo a comprobar la orientación y dejar una marca por si se perdía poder encontrar el camino de regreso, y luego continua moviéndose como una criatura más del bosque. Por su zona apenas y escucha sus pasos, no es tan sigiloso como le gustaría pero no puede evitarlo en un bosque de ese tamaño con tantas ramas y hojas en el suelo, pero por lo menos tiene cierta soltura al moverse pudiendo evitar tropezarse con raíces, troncos caídos y demás.
En un punto el joven se detiene por completo, pegándose a uno de los árboles y agachándose para dejar pasar un enorme reptil que, por el aspecto de sus ojos, está buscando una presa que comer. Si el pelirrojo no se hubiera percatado de su presencia a tiempo seguramente habría terminado por ser él su almuerzo, pero reacciona de forma inmediata y se mezcla con el entorno dejando pasar a la bestia hambrienta antes de seguir avanzando, anotando en un pequeño cuaderno los lugares con buena madera para unas flechas y escribiendo que tal vez el volcán le sirva para reunir el acero que necesita. Sus ojos entonces se fijan en algunos árboles frutíferos que hay por la zona, siendo que se acerca con cuidado y toma un mango que encuentra por la zona y se lo empieza a comer con piel y todo, caminando con calma el resto del tiempo hasta que se detiene de pronto al ver un rostro que reconoce al instante, una de las piratas del ataque fallido. Bertram se acerca con calma, comiendo tranquilamente el mango antes de decir
-Parece ser que no pudimos mantenernos alejados mucho tiempo. Solo espero que puedas comportarte como cierta pirata, que al menos no es violenta como los demás, sir.-
El joven arquero al mismo tiempo anda investigando la isla por si encuentra los materiales que necesita para iniciar la producción de sus flechas, no unas flechas normales sino unas con un mayor daño, para mejorar su capacidad de combate por si vuelve a vivir una situación como lo sucedido al pasar al Grand Line. Mientras se mueve por ese enorme bosque, pensando en qué tipos de criaturas vivirán ahí y si todas serán tan grandes como el propio bosque sus ojos se mantienen atentos a lo que le rodea, buscando cualquier señal de peligro de una posible presa, pese a que de momento solo quiere estudiar a las criaturas y no realmente cazarlas. El marine se mueve por el bosque como si hubiera nacido allí, deteniéndose cada tanto tiempo a comprobar la orientación y dejar una marca por si se perdía poder encontrar el camino de regreso, y luego continua moviéndose como una criatura más del bosque. Por su zona apenas y escucha sus pasos, no es tan sigiloso como le gustaría pero no puede evitarlo en un bosque de ese tamaño con tantas ramas y hojas en el suelo, pero por lo menos tiene cierta soltura al moverse pudiendo evitar tropezarse con raíces, troncos caídos y demás.
En un punto el joven se detiene por completo, pegándose a uno de los árboles y agachándose para dejar pasar un enorme reptil que, por el aspecto de sus ojos, está buscando una presa que comer. Si el pelirrojo no se hubiera percatado de su presencia a tiempo seguramente habría terminado por ser él su almuerzo, pero reacciona de forma inmediata y se mezcla con el entorno dejando pasar a la bestia hambrienta antes de seguir avanzando, anotando en un pequeño cuaderno los lugares con buena madera para unas flechas y escribiendo que tal vez el volcán le sirva para reunir el acero que necesita. Sus ojos entonces se fijan en algunos árboles frutíferos que hay por la zona, siendo que se acerca con cuidado y toma un mango que encuentra por la zona y se lo empieza a comer con piel y todo, caminando con calma el resto del tiempo hasta que se detiene de pronto al ver un rostro que reconoce al instante, una de las piratas del ataque fallido. Bertram se acerca con calma, comiendo tranquilamente el mango antes de decir
-Parece ser que no pudimos mantenernos alejados mucho tiempo. Solo espero que puedas comportarte como cierta pirata, que al menos no es violenta como los demás, sir.-
