25-01-2026, 11:16 PM
Día 8, Primavera. Año 17.
Había pasado a penas un día desde que la conoció, una mujer de lo más admirable si se lo preguntaban. Su porte, actitud y rectitud la hacían ver como la típica general militar que tendría a todos comiendo de su mano inmediatamente, siguiendo las normas establecidas por el gobierno mundial, pero claro, ese 'todos' difícilmente incluía a alguien como Hasegawa Shin, un rebelde nato que ha sabido sortear los difíciles caminos de la disciplina absoluta otorgados mediante una rama familiar bastante amplia en lo que respecta a proteger el ideal marine.
Para suerte de ambos, o quizás, desgracia de la persona de quien se habla, Dravenia Arclight, aquella ocasión habían sido enviados a patrullar los alrededores del palacio real, teniéndolo como fiel paisaje mientras los pasos se van sumando en conjunto al momento en que recorren el perímetro asignado. La guardia a penas y había comenzado, por eso el albino no tuvo demasiado tiempo para hacer de las suyas más allá de una presentación típica.
Era la primera vez que ellos dos quedaban a solas, y principalmente, trabajaban juntos.
—¡Niiiiia! —exclamó, colocándose frente a la pelirroja y cortándole el paso, nombrándola con aquel apodo que a estas alturas había hecho muy frecuente. Shin vestía con su uniforme tradicional, un blanco extremadamente pulcro, acompañado de las típicas colonias dulces y de alto estándar, pues se notaba que eran dignas de una persona adinerada. Bien arreglado como siempre, la observa directamente a los ojos, con sus iris cerúleas buscándola sin vergüenza alguna. Bailaba entre la línea de invadir su espacio personal y mantener distancias prudentes.
—¡Así que ChoiChoi es tu hermanita! No pude indagar demasiado ayer, pero... creo que no se parecen tanto, hehe. —su risa infantil es contagiosa, aunque dudaba que pudiese hacerla reír. —Bueno, supongo que ya habrá tiempo para que me cuentes sobre el milagro genético que las emparenta, tiene pinta de que va a ser una guardia larga. ¡Y lo mejor de todo es que estaremos completamente solos! ¿No es genial? —se alejó rápidamente, casi que de un salto, y extendió el brazo en dirección a la mujer, haciendo con sus dedos el símbolo de la paz.
—Sólo debo pedirte que no te enamores de mí, últimamente es un problema frecuente... —remató, haciendo un gesto del que parecían emerger pequeñas estrellas para relucir sus facciones. ¿Lo mejor? Que se volteó como si no hubiese dicho nada. Quizás, temeroso de que Dravenia lo golpease en la cara, algo que indudablemente se merecía.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
