26-01-2026, 12:29 AM
(Última modificación: 26-01-2026, 12:32 AM por Nyra Kuroshiro.)
¿No hay motivo para ayudar un compañero? Bueno, sí seguía la misma filosofía, pero la mayoría de la gente solía preocuparse solo por lo suyo.
—Gracias por el consejo. No te preocupes, creo que desde aquí puedo hacerme cargo —respondí mientras volvía a la tarea.
Asentí sin mirarlo cuando me respondió, y lo vi de reojo entrando en la cocina, donde él tenía sus tareas. Tardé varios minutos en limpiar el pasillo, seguramente más de lo que habría tardado otro con mayor experiencia, pero al menos logré que el resultado fuera decente. Cuando terminé, aún me quedaban varias salas que limpiar y podía elegir el orden, así que elegí la cocina por cercanía. Guardé la mopa y saqué la fregona y el cubo específicos de la cocina y me dirigí hacia allí.
Procuré no hacer demasiado ruido, tratando de no molestar, y fue entonces cuando vi al moreno de antes pelando las patatas de una manera en la que… Dios, ¿no veía que se estaba dejando bastante patata en la piel? Pero bueno, en una cocina donde hay que trabajar con velocidad y no hay problema con el presupuesto para la comida, no era tan raro, suponía… pero ¿por qué estaba cocinando solo?
—¿Y tu compañero? —pregunté sin pensarlo y bastante preocupada, viendo todo lo que le quedaba por cocinar al joven—. Ya hace un rato que empezó el turno.
Sin pensarlo mucho, dejé el cubo y la fregona y me lavé las manos antes de colocarme un delantal y acercarme a él.
—No llevas mal ritmo, pero así no vas a poder terminar de cocinar a tiempo tú solo —expuse mientras cogía un cuchillo y empezaba a cortar a gran velocidad las hojas de los tomates que tenía a mano—. Asumo que has lavado las verduras primero, ¿verdad? —inquirí, sin atreverme verdaderamente a cortarlos hasta tener la confirmación. Mis ojos se dirigieron entonces brevemente a la gran olla antes de empezar a cortar ágilmente las otras verduras que había sobre la mesa—. ¿Qué vas a cocinar? Una de esas cacerolas está bien si pretendes hacer luego un segundo plato, pero si no, ten en cuenta que algunos de los que están aquí miden tres metros o más y seguramente quieran repetir. Si no hay tiempo para un segundo plato, yo pondría otra olla.
Sin haber terminado aún, me giré hacia el moreno.
—Me llamo Nyra —me presenté, tendiéndole la mano—. ¿Te parece si yo me encargo de la cocina y tú limpias? Nos podemos dar consejos mutuos en voz alta; no debería pasar nada si nadie se da cuenta.
—Gracias por el consejo. No te preocupes, creo que desde aquí puedo hacerme cargo —respondí mientras volvía a la tarea.
Asentí sin mirarlo cuando me respondió, y lo vi de reojo entrando en la cocina, donde él tenía sus tareas. Tardé varios minutos en limpiar el pasillo, seguramente más de lo que habría tardado otro con mayor experiencia, pero al menos logré que el resultado fuera decente. Cuando terminé, aún me quedaban varias salas que limpiar y podía elegir el orden, así que elegí la cocina por cercanía. Guardé la mopa y saqué la fregona y el cubo específicos de la cocina y me dirigí hacia allí.
Procuré no hacer demasiado ruido, tratando de no molestar, y fue entonces cuando vi al moreno de antes pelando las patatas de una manera en la que… Dios, ¿no veía que se estaba dejando bastante patata en la piel? Pero bueno, en una cocina donde hay que trabajar con velocidad y no hay problema con el presupuesto para la comida, no era tan raro, suponía… pero ¿por qué estaba cocinando solo?
—¿Y tu compañero? —pregunté sin pensarlo y bastante preocupada, viendo todo lo que le quedaba por cocinar al joven—. Ya hace un rato que empezó el turno.
Sin pensarlo mucho, dejé el cubo y la fregona y me lavé las manos antes de colocarme un delantal y acercarme a él.
—No llevas mal ritmo, pero así no vas a poder terminar de cocinar a tiempo tú solo —expuse mientras cogía un cuchillo y empezaba a cortar a gran velocidad las hojas de los tomates que tenía a mano—. Asumo que has lavado las verduras primero, ¿verdad? —inquirí, sin atreverme verdaderamente a cortarlos hasta tener la confirmación. Mis ojos se dirigieron entonces brevemente a la gran olla antes de empezar a cortar ágilmente las otras verduras que había sobre la mesa—. ¿Qué vas a cocinar? Una de esas cacerolas está bien si pretendes hacer luego un segundo plato, pero si no, ten en cuenta que algunos de los que están aquí miden tres metros o más y seguramente quieran repetir. Si no hay tiempo para un segundo plato, yo pondría otra olla.
Sin haber terminado aún, me giré hacia el moreno.
