26-01-2026, 12:57 AM
(Última modificación: 26-01-2026, 12:58 AM por Maki D. Zen'in.)
El golpe de las telas rasgándose, su cuerpo vibrando con la violencia de Maki, ella medio fumada, era todo lo que faltaba para prender su mente, su pasión, su corazón enardecido en llamas como un sol lleno de amor, de cariño, de comprensión se volcó al porcelano rostro de la hermosa mujer que tenia frente a si, no era lesbiana, no era asidua a buscar otra mujer solo para saciar su cuerpo, su hambre de carne, pero esta era vigorosa, hermosa, dispuesta. Podía aun ver la mejilla de ella algo enrojecida, como si un artista le hubiera dedicado un poco de rubor, pensó en querer igualarlo con el otro lado, pero solo le acaricio la zona con ternura.
Su respiración se volvía parte de ella, difícilmente podía dejarle un espacio, como un cervatillo asustado podría huir y ya no podría alcanzarla, sus labios se humedecieron, intuyendo el dulce sabor de sus labios, de su cuerpo, de sus curvas en su mente, de su firme lozanía que penetraba poco a poco en los sentidos de Maki, que cada segundo se calentaba mas con solo es espectro de su aroma rondando sus sueños para volverlos pesadillas, unas pesadillas crueles donde en un futuro ya no se encontraría cerca, privándola de su alimento, uno que Maki sentía que después de este encuentro debería consumir asiduamente o moriría. Como mueren las flores solas en la tormenta. Aunque resisten con el tiempo pierden su fragancia y belleza.
Sentía algo diferente en la actitud de la joven, algo de ¿Temor? ¿Quizás? Por ello Maki se detuvo, pensó que le hacia daño que la violentaba que no era su deseo, pero… dios, quien desearía que una completa desconocida le besase hasta la sombra, mas aun una que tenia pinta de haber huido de un incendio o de una pelea con machetes con fuego, una verdadera guerrera dispuesta a aplastar cráneos con violencia. Aunque su verdadera pasión era otra, era la música, el canto, las notas fluyendo ente sus dedos y escapando al universo para perderse en el furor del viento. Muchas veces las apariencias engañan.
La cercanía de ella, su calor, su tibieza le reconfortaba como si… como si fueran un solo corazón separado y vuelto a encontrar, sentía que cada latido se sincronizaba con ella con su espíritu, danzando en una alocada carrera para superarse el uno al otro, casi como quisiera salir a flote llenando de sentimientos y aromas nuevos pero conocidos. Sensaciones extrañas pero hermosas. Maki sintió un nuevo en la garganta, una molestia que le obligaba a pensar en que era malvada, cruel e inhumana, como sacando a un pez de una sartén para quemarla, carbonizarla con su imperiosa temeridad, justo como ella misma.
El resto de la túnica cayó al suelo, despojándole de su ultima armadura, sus ojos relampaguearon le dieron una seña, un permiso, dejando ver la ultima debilidad de Maki, la premura de sus acciones había provocado algo en ella?... Maki se sentía… acalorada, con la cabeza apretada y su mente perdida en los pliegues del tiempo, un tiempo que recordaba mejor y más claro, más amada, más simple. Mas… … … Feliz.
Ella entonces como una orden o suplica, la mente confundida de la quemada no la diferenciaba, le pidió quitarse la ropa, estaba manchada de sangre, sudor y pegajosa por la fruta de ella, comenzó a pasearse por la habitación, desnuda, como solo ella podría hacerlo al parecer, llena de una fuerza y una confianza que Maki deseo tener… solo la miro, absorta, con la vista medio perdida, se quito su ropa lentamente, no quería perder detalle de nada, absolutamente nada. cada retazo de recuerdo quería que viviera en su memoria para siempre.
Se vistió… era sublime, cada centímetro de tela parecía que le partencia que era suya aquellas prendas de una desconocida de una tonta que jamás podría haberla echo lucir mejor… Maki con el torso desnudo estaba pegada en sus pechos vistiéndose, en sus caderas ocultándose tras una especie de cascada de algodón. Una que quería jamás existiera… por que se sentía así? No sabia pero quizás, solo quizás. En el fondo, sentía atracción por ella, mas que por su cuerpo mortal y material, por algo en su interior, eso que no puede verse, eso que… enamora. Enamora para la eternidad.
Entonces ella vestida, Maki atontada… solo se digno a asentir… a mirar como una espectadora lo que pasaba. Inmovilizada como una presa… era una sensación horrible no tener control de nada… solo asintió… dejo que se acercase ella… que tomara el control por ahora ahí desnuda… vulnerable. —Espera... espera...— Maki se levanto... camino dos, solo dos pasos... entonces... frente a ella, cerro los ojos y empezó a elevar su voz, dejándose llevar, dejando que cada palabra surja de su ser, que nada planeado le dominase... que nada le atase... su voz inundo la habitación mientras sus manos gesticulaban como queriendo alcanzar un sueño, un sueño de amor perdido...
Cuando dejo la voz... su pecho agitado... subía y bajaba con violencia... la pasión una vez mas le inundo pero abrió las manos...alzo la vista con altivez... mirando a su protegida y le sonrió... —Soy... toda tuya.— Se relamió los labios.
Su respiración se volvía parte de ella, difícilmente podía dejarle un espacio, como un cervatillo asustado podría huir y ya no podría alcanzarla, sus labios se humedecieron, intuyendo el dulce sabor de sus labios, de su cuerpo, de sus curvas en su mente, de su firme lozanía que penetraba poco a poco en los sentidos de Maki, que cada segundo se calentaba mas con solo es espectro de su aroma rondando sus sueños para volverlos pesadillas, unas pesadillas crueles donde en un futuro ya no se encontraría cerca, privándola de su alimento, uno que Maki sentía que después de este encuentro debería consumir asiduamente o moriría. Como mueren las flores solas en la tormenta. Aunque resisten con el tiempo pierden su fragancia y belleza.Sentía algo diferente en la actitud de la joven, algo de ¿Temor? ¿Quizás? Por ello Maki se detuvo, pensó que le hacia daño que la violentaba que no era su deseo, pero… dios, quien desearía que una completa desconocida le besase hasta la sombra, mas aun una que tenia pinta de haber huido de un incendio o de una pelea con machetes con fuego, una verdadera guerrera dispuesta a aplastar cráneos con violencia. Aunque su verdadera pasión era otra, era la música, el canto, las notas fluyendo ente sus dedos y escapando al universo para perderse en el furor del viento. Muchas veces las apariencias engañan.
La cercanía de ella, su calor, su tibieza le reconfortaba como si… como si fueran un solo corazón separado y vuelto a encontrar, sentía que cada latido se sincronizaba con ella con su espíritu, danzando en una alocada carrera para superarse el uno al otro, casi como quisiera salir a flote llenando de sentimientos y aromas nuevos pero conocidos. Sensaciones extrañas pero hermosas. Maki sintió un nuevo en la garganta, una molestia que le obligaba a pensar en que era malvada, cruel e inhumana, como sacando a un pez de una sartén para quemarla, carbonizarla con su imperiosa temeridad, justo como ella misma.El resto de la túnica cayó al suelo, despojándole de su ultima armadura, sus ojos relampaguearon le dieron una seña, un permiso, dejando ver la ultima debilidad de Maki, la premura de sus acciones había provocado algo en ella?... Maki se sentía… acalorada, con la cabeza apretada y su mente perdida en los pliegues del tiempo, un tiempo que recordaba mejor y más claro, más amada, más simple. Mas… … … Feliz.
Ella entonces como una orden o suplica, la mente confundida de la quemada no la diferenciaba, le pidió quitarse la ropa, estaba manchada de sangre, sudor y pegajosa por la fruta de ella, comenzó a pasearse por la habitación, desnuda, como solo ella podría hacerlo al parecer, llena de una fuerza y una confianza que Maki deseo tener… solo la miro, absorta, con la vista medio perdida, se quito su ropa lentamente, no quería perder detalle de nada, absolutamente nada. cada retazo de recuerdo quería que viviera en su memoria para siempre.
Se vistió… era sublime, cada centímetro de tela parecía que le partencia que era suya aquellas prendas de una desconocida de una tonta que jamás podría haberla echo lucir mejor… Maki con el torso desnudo estaba pegada en sus pechos vistiéndose, en sus caderas ocultándose tras una especie de cascada de algodón. Una que quería jamás existiera… por que se sentía así? No sabia pero quizás, solo quizás. En el fondo, sentía atracción por ella, mas que por su cuerpo mortal y material, por algo en su interior, eso que no puede verse, eso que… enamora. Enamora para la eternidad.
Entonces ella vestida, Maki atontada… solo se digno a asentir… a mirar como una espectadora lo que pasaba. Inmovilizada como una presa… era una sensación horrible no tener control de nada… solo asintió… dejo que se acercase ella… que tomara el control por ahora ahí desnuda… vulnerable. —Espera... espera...— Maki se levanto... camino dos, solo dos pasos... entonces... frente a ella, cerro los ojos y empezó a elevar su voz, dejándose llevar, dejando que cada palabra surja de su ser, que nada planeado le dominase... que nada le atase... su voz inundo la habitación mientras sus manos gesticulaban como queriendo alcanzar un sueño, un sueño de amor perdido...
Cuando dejo la voz... su pecho agitado... subía y bajaba con violencia... la pasión una vez mas le inundo pero abrió las manos...alzo la vista con altivez... mirando a su protegida y le sonrió... —Soy... toda tuya.— Se relamió los labios.

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