Influencia en el más allá [Priv. Dr. Bones] [Pasado]
#6
Las velas no parpadearon cuando terminó de hablar. Eso ya decía algo.

Bonez lo observó en silencio, con esa quietud suya que no era pasividad, sino cálculo. Sus ojos rojizos recorrieron el rostro del “cirujano” como si no miraran piel, sino capas: intención, necesidad, ambición. La sonrisa ladeada volvió, lenta, felina, como si hubiera escuchado una melodía que solo él reconocía.

Entre sus dedos apareció una carta.

Luego otra.

Y otra más.

No hubo gesto amplio ni distracción visible; simplemente estaban ahí, danzando entre sus nudillos con la elegancia de un hábito antiguo. El cartón giraba, desaparecía, reaparecía, marcando el ritmo de la conversación como un metrónomo silencioso.

—Magia… tradición… ciencia… —murmuró con suavidad—. La gente discute los nombres cuando debería temer los resultados.

Dejó que una carta se deslizara por el dorso de su mano antes de atraparla entre dos dedos.

—Lo que usted describe no es un capricho, es un estándar alto. Y debo decir que me halaga que haya recorrido medio mar para buscar a alguien capaz de cumplirlo, porque no abundamos, ewa.

No era arrogancia ruidosa; era la seguridad pulida de quien sabe exactamente cuánto vale.

Apoyó la mano libre sobre su pecho por un instante, gesto sutil, casi inconsciente. Bajo la tela, el frío conocido del relicario. El metal firme. El recuerdo. Siempre ahí, como un segundo pulso.

Las cartas desaparecieron.

—Sedación sin rastro… sueño sin trauma… músculo rendido, sangre viva, mente en pausa sin cicatriz química. Usted no quiere dormir cuerpos, quiere que cooperen sin saber que lo hacen. Eso no se logra con fuerza, se logra con… persuasión biológica.

Se inclinó apenas hacia adelante.

—La mayoría de los médicos lucha contra el organismo. Yo negocio con él. Por eso mis fórmulas no dejan huellas torpes que otros puedan seguir.

Tomó su copa, girando el licor oscuro con delicadeza.

—Lo que pide para intervenciones completas es posible. Hay mezclas que inducen un estado que imita el sueño profundo natural, donde el sistema nervioso baja la voz sin apagar la orquesta. El cuerpo trabaja, la sangre fluye, pero la conciencia… está lejos.

Sus ojos brillaron con un toque de humor.

—Como ciertos invitados en fiestas demasiado largas.

Bebió un sorbo mínimo.

—En cuanto a la anestesia localizada, aislar territorios es un arte fino. Nervios, no músculos. Señales, no tejidos. Se puede silenciar una región sin que el resto del cuerpo declare emergencia. Requiere precisión… y manos que no tiemblen al preparar algo tan delicado.

Lo miró directo, sonrisa leve.

—Por suerte, mis manos nunca han temblado cuando el resultado depende de ellas.

Dejó la copa.

—Ahora, lo verdaderamente importante no es si puedo hacerlo. Eso ya lo sabe, o no estaría sentado frente a mí. Lo crucial es la frecuencia, el contexto… y la calidad de sus “pacientes”.

Su tono seguía siendo suave, casi cordial.

—Un cuerpo asustado responde distinto a uno resignado. El miedo altera la química interna. Y si yo voy a garantizar limpieza, necesito saber con qué emociones suele trabajar sobre su mesa, porque la fisiología también escucha lo que la mente grita, ewa.

Se recostó con elegancia.

—Deme ese detalle, y no solo tendrá lo que pide… tendrá versiones refinadas, ajustadas a su estilo de trabajo. Porque yo no entrego frascos. Entrego soluciones hechas a medida. Y créame, pocas cosas en este mar están tan bien hechas como lo que sale de mis manos.
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RE: Influencia en el más allá [Priv. Dr. Bones] [Pasado] - por Dr.Bones - 26-01-2026, 01:46 AM

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