26-01-2026, 06:21 PM
(Última modificación: 26-01-2026, 08:27 PM por Han.
Razón: me faltó una cosa en el spoiler
)
Aquella improvisada reunión en aquella colina nos marcaría de por vida, bueno, tal vez solo durante unos meses, pero eso no es lo importante, lo importante fue la infame aventura que nos tocó vivir ese aciago día. El cielo estaba gris y la niebla rodeaba la isla, podía verse si observabas la costa, impidiéndote ver el horizonte. la zona en la que estábamos, una colina de verde pasto, tenía muchos árboles, todos ellos eran de tronco grueso y madera robusta, grandes y poderosos se erguían sobre la tierra vigilantes de la historia que sucedía a su alrededor, árboles de tiempos pasados. Sin embargo la vegetación estaba por doquier, aunque en menor altura que aquellos centinelas de madera centenaria: Helechos, plantas florales, musgos en el suelo, todo rezumaba vida, generando cierto grado de calor que nos cubría del temporal.
La tripulación se había reunido para debatir que haríamos a partir de aquí ¿Zarparíamos sin mirar atrás o seguiríamos en Little Garden por un tiempo? Alana y yo habíamos provisto el barco con alimentos variados para que el viaje por mar no fuese una batalla contra el hambre y la sed, no es que nos quedase nada que hacer en aquella isla, o eso pensábamos.-Yo creo que deberíamos partir a la siguiente isla. Ya hemos provisto el barco de viandas para subsistir y yo ya me he dado unos cuantos paseos por la jungla, no hay demasiado.- Mientras hablábamos, bajo el manto de uno de esos árboles para no mojarnos en caso de que la lluvia se hiciese presente, pudimos ver gracias a la altura del terreno, como en una de las playas atracaba un barco algo destartalado y viejo, desde luego había visto tiempos mejores. "Quizás necesiten ayuda para reparar el barco" Pensé mientras miraba en su dirección. La verdad es que el aspecto del navío era deplorable, daba mala espina solo con mirarlo, ir allí no era mi primer impulso vital, pero tal vez hubiese heridos o muertos, por miedo o respeto que me diese esa construcción flotante, no era algo de pudiese ignorar. Pero no era el momento de preocuparme por vidas ajenas en la lejanía, allí donde nos encontrábamos nosotros estaba sucediendo algo que podría determinar el final de nuestras vidas.
Zumbidos sonaron a mi alrededor sin previo aviso, la tierra empezó a temblar bajo mis pies y un estruendo se aproximaba tan rápido que ni siquiera podía detectar bien de donde venía. De repente insectos brotaron de la maleza dispuestos a atacarnos sin miramientos, aunque parecían centrarse en Lan y Kay. -Chicas.- Dije mientras estiraba la mano para intentar ayudarlas, justo antes de que la verdadera catástrofe se cerniese sobre nuestras cabezas. De entre la enorme naturaleza, pasando entre los árboles que formaban un camino de animales, surgió una estampida, pero no una estampida al uso, con animales contemporáneos, no, eso habría sido demasiado sencillo. Grandes reptiles de antaño corrían desbocados contra nosotros, enormes y fuertes, veloces e imparables. Los miré despavorid. "¿Va a ser este mi final? ¿Podré sobrevivir a una estampida de dinosaurios?" Ya fuera la suerte o el destino, todo se conjugaba para atacarme con seres cada vez mas grandes y peligrosos, desde luego, si había un Dios, yo no le caía bien.
Apenas pude ver sus inmensos cuerpos, pues con ellos vino una polvareda tal que incluso resultaba difícil respirar. -JUMANJIIII.- Grité ahogadizo mientras las vibraciones del suelo me hacían caer y me encogía para proteger mi cuerpo todo lo posible, al menos que no me pisasen el pecho o la cabeza, tal vez hasta podría llegar a sobrevivir, cerré los ojos esperando que todo pasase mientras me centraba en los latidos de mi corazón, el miedo me atenazaba y no podía evitarlo. Aquello habría sido mi muerte, lo más seguro, pero un ángel inesperado me rescató justo a tiempo. Solo sentí un turón y comencé a notar que me movía, pero no por tierra, como normalmente haría, me sentía flotando en el aire. Abrí los ojos despacio mientras dejaba de cubrirme la cabeza con los brazos, viendo los lomos de los animales correr bajo mis pies mientras algo me elevaba agarrándome desde el cuello del kimono. -De la que me he librado...- Afirmé mientras me secaba sudor de la frente, entonces miré hacia arriba, observando un Zhang hecho de nieve, el muñeco de nieve mas extraño que había visto en mi vida, pero me estaba salvando, no iba a quejarme.
Terminamos aterrizando en una gruesa y vigorosa rama que salí de una de esas enormes secuoyas, y escuché a mi compañero mientras seguía mirando como esas bestias pisoteaban y molían a su paso. -Si estoy bien, pero recuérdame que te invite a tomar algo cuando salgamos de esta.- Dije a modo de agradecimiento por haber evitado que me convirtiese en una hoja de Han. Finalmente lo miré y presté toda mi atención en sus palabras. -Pues no se donde andan los demás, quizás podamos comunicarnos con ellos por Den Den mushi.- Dije pensativo, buscando una manera de reagruparnos o por lo menos de localizarnos.
La tripulación se había reunido para debatir que haríamos a partir de aquí ¿Zarparíamos sin mirar atrás o seguiríamos en Little Garden por un tiempo? Alana y yo habíamos provisto el barco con alimentos variados para que el viaje por mar no fuese una batalla contra el hambre y la sed, no es que nos quedase nada que hacer en aquella isla, o eso pensábamos.-Yo creo que deberíamos partir a la siguiente isla. Ya hemos provisto el barco de viandas para subsistir y yo ya me he dado unos cuantos paseos por la jungla, no hay demasiado.- Mientras hablábamos, bajo el manto de uno de esos árboles para no mojarnos en caso de que la lluvia se hiciese presente, pudimos ver gracias a la altura del terreno, como en una de las playas atracaba un barco algo destartalado y viejo, desde luego había visto tiempos mejores. "Quizás necesiten ayuda para reparar el barco" Pensé mientras miraba en su dirección. La verdad es que el aspecto del navío era deplorable, daba mala espina solo con mirarlo, ir allí no era mi primer impulso vital, pero tal vez hubiese heridos o muertos, por miedo o respeto que me diese esa construcción flotante, no era algo de pudiese ignorar. Pero no era el momento de preocuparme por vidas ajenas en la lejanía, allí donde nos encontrábamos nosotros estaba sucediendo algo que podría determinar el final de nuestras vidas.
Zumbidos sonaron a mi alrededor sin previo aviso, la tierra empezó a temblar bajo mis pies y un estruendo se aproximaba tan rápido que ni siquiera podía detectar bien de donde venía. De repente insectos brotaron de la maleza dispuestos a atacarnos sin miramientos, aunque parecían centrarse en Lan y Kay. -Chicas.- Dije mientras estiraba la mano para intentar ayudarlas, justo antes de que la verdadera catástrofe se cerniese sobre nuestras cabezas. De entre la enorme naturaleza, pasando entre los árboles que formaban un camino de animales, surgió una estampida, pero no una estampida al uso, con animales contemporáneos, no, eso habría sido demasiado sencillo. Grandes reptiles de antaño corrían desbocados contra nosotros, enormes y fuertes, veloces e imparables. Los miré despavorid. "¿Va a ser este mi final? ¿Podré sobrevivir a una estampida de dinosaurios?" Ya fuera la suerte o el destino, todo se conjugaba para atacarme con seres cada vez mas grandes y peligrosos, desde luego, si había un Dios, yo no le caía bien.
Apenas pude ver sus inmensos cuerpos, pues con ellos vino una polvareda tal que incluso resultaba difícil respirar. -JUMANJIIII.- Grité ahogadizo mientras las vibraciones del suelo me hacían caer y me encogía para proteger mi cuerpo todo lo posible, al menos que no me pisasen el pecho o la cabeza, tal vez hasta podría llegar a sobrevivir, cerré los ojos esperando que todo pasase mientras me centraba en los latidos de mi corazón, el miedo me atenazaba y no podía evitarlo. Aquello habría sido mi muerte, lo más seguro, pero un ángel inesperado me rescató justo a tiempo. Solo sentí un turón y comencé a notar que me movía, pero no por tierra, como normalmente haría, me sentía flotando en el aire. Abrí los ojos despacio mientras dejaba de cubrirme la cabeza con los brazos, viendo los lomos de los animales correr bajo mis pies mientras algo me elevaba agarrándome desde el cuello del kimono. -De la que me he librado...- Afirmé mientras me secaba sudor de la frente, entonces miré hacia arriba, observando un Zhang hecho de nieve, el muñeco de nieve mas extraño que había visto en mi vida, pero me estaba salvando, no iba a quejarme.
Terminamos aterrizando en una gruesa y vigorosa rama que salí de una de esas enormes secuoyas, y escuché a mi compañero mientras seguía mirando como esas bestias pisoteaban y molían a su paso. -Si estoy bien, pero recuérdame que te invite a tomar algo cuando salgamos de esta.- Dije a modo de agradecimiento por haber evitado que me convirtiese en una hoja de Han. Finalmente lo miré y presté toda mi atención en sus palabras. -Pues no se donde andan los demás, quizás podamos comunicarnos con ellos por Den Den mushi.- Dije pensativo, buscando una manera de reagruparnos o por lo menos de localizarnos.
resumen
karmas
aclaraciones
