26-01-2026, 08:36 PM
Un enfermo de última hora, qué oportuno… Entre dos no irían mal de tiempo, pero siendo una única persona, habría que correr. Mientras preguntaba por las verduras, me dio la información que necesitaba sobre si las verduras estaban o no lavadas. Sin embargo, y a pesar de mi sentido de responsabilidad con la comida que me causaba cierto estrés en ese momento, no pude evitar sonreír con el comentario de los gigantes.
—Cierto, pero no subestimes a las razas de más de dos metros. Ayer me tocó cocinar y hay un buccaner nuevo que repitió dos veces. Tres platos en total. En cuanto a lavar por separado —continué, llevando el recipiente ya lleno de verduras hasta la cubeta—, es mejor hacerlo en un único viaje. Parece una tontería porque no está lejos, pero hacer varios viajes quita un tiempo que luego puede ser necesario en caso de imprevistos.
En cuanto terminé de lavarlas, volví con ellas a la zona de corte. Una vez nos saludamos, continué con los tomates, ya limpios, mientras me hacía la oferta de trabajar en una cosa y luego en la otra.
—Pues, si no te importa, trabajar en equipo es lo más productivo —respondí aun a riesgo de que al final él no cumpliera su parte, pero siendo que me ayudó antes, suponía que me podría fiar… y si no, aprendería para la siguiente ocasión—. A nadie le importa un pasillo sucio, pero todos se pondrán hechos unas fieras si no comen en cuanto llegue la hora. Aunque… puede que no pueda ayudarte todo el tiempo —continué, comenzando a sacar los guisantes de sus vainas con la agilidad que da la experiencia—. Creo que no le caigo muy en gracia al Sargento Mayson, así que no me sorprendería que se pasara de vez en cuando para ver si estoy cumpliendo con mi deber. Ojalá me equivoque, pero… en fin.
Una vez terminé, saqué los dos pollos que correspondían a ese día (algo bastante escaso para toda la gente que había, pues tocaba a uno por olla) y comencé a limpiarlos y deshuesarlos. Me gustó la curiosidad de mi compañero, así que aproveché para explicarle los cortes conforme actuaba.
—Lo primero y más importante es la forma de agarrar el cuchillo. Verás que muchos novatos colocan el índice encima de la hoja —expuse al tiempo que imitaba el gesto para mostrárselo—, creyendo que así controlan mejor el cuchillo, pero es una falsa seguridad, sobre todo si vas deprisa. Además, si cortas mucho, al final solo lograrás que te duela la muñeca. En su lugar es mucho mejor hacerlo de esta otra manera. ¿Ves? El índice y el pulgar hace una pinza en la parte superior de la hoja, y eso sí da estabilidad y permite cortes rectos. —Una vez saqué las dos pechugas del primer pollo, comencé a explicarle el segundo paso—. También es importante tener cuidado con la segunda mano. Hay que colocarla así, con los dedos rectos a modo de barrera, y asegurarnos de que el cuchillo no sube demasiado, o podríamos cortarnos igualmente. Esa es la manera más fácil de mantener seguros los dedos.
Para cuando terminé de limpiar ambos pollos, Kael ya tenía lista la segunda olla, así que cogí las carcasas de los pollos, los coloqué sobre una bandeja y dejé uno en cada una para que los huesos fueran dándole algo de sabor al caldo mientras hervía el agua.
—Aquí hay que usar legumbres casi cada día para compensar la falta de proteínas de carne y pescado, así que ayer fui precavida y dejé un montón de garbanzos en remojo —expliqué mientras me acercaba a un gran recipiente de cerámica mientras le quitaba la cuerda y la tela con la que lo había tapado el día anterior. Junto a ese, había otros cinco iguales—. ¿Me ayudas con los otros? Hay que colarlos con cuidado y dejar el contenido de tres en cada olla.
Conforme hablaba, hacía lo que pedía. Por suerte, al haber estado en remojo, se haría todo mucho más rápido. Por lo demás, no debería haber demasiado problema.
—Cierto, pero no subestimes a las razas de más de dos metros. Ayer me tocó cocinar y hay un buccaner nuevo que repitió dos veces. Tres platos en total. En cuanto a lavar por separado —continué, llevando el recipiente ya lleno de verduras hasta la cubeta—, es mejor hacerlo en un único viaje. Parece una tontería porque no está lejos, pero hacer varios viajes quita un tiempo que luego puede ser necesario en caso de imprevistos.
En cuanto terminé de lavarlas, volví con ellas a la zona de corte. Una vez nos saludamos, continué con los tomates, ya limpios, mientras me hacía la oferta de trabajar en una cosa y luego en la otra.
—Pues, si no te importa, trabajar en equipo es lo más productivo —respondí aun a riesgo de que al final él no cumpliera su parte, pero siendo que me ayudó antes, suponía que me podría fiar… y si no, aprendería para la siguiente ocasión—. A nadie le importa un pasillo sucio, pero todos se pondrán hechos unas fieras si no comen en cuanto llegue la hora. Aunque… puede que no pueda ayudarte todo el tiempo —continué, comenzando a sacar los guisantes de sus vainas con la agilidad que da la experiencia—. Creo que no le caigo muy en gracia al Sargento Mayson, así que no me sorprendería que se pasara de vez en cuando para ver si estoy cumpliendo con mi deber. Ojalá me equivoque, pero… en fin.
Una vez terminé, saqué los dos pollos que correspondían a ese día (algo bastante escaso para toda la gente que había, pues tocaba a uno por olla) y comencé a limpiarlos y deshuesarlos. Me gustó la curiosidad de mi compañero, así que aproveché para explicarle los cortes conforme actuaba.
—Lo primero y más importante es la forma de agarrar el cuchillo. Verás que muchos novatos colocan el índice encima de la hoja —expuse al tiempo que imitaba el gesto para mostrárselo—, creyendo que así controlan mejor el cuchillo, pero es una falsa seguridad, sobre todo si vas deprisa. Además, si cortas mucho, al final solo lograrás que te duela la muñeca. En su lugar es mucho mejor hacerlo de esta otra manera. ¿Ves? El índice y el pulgar hace una pinza en la parte superior de la hoja, y eso sí da estabilidad y permite cortes rectos. —Una vez saqué las dos pechugas del primer pollo, comencé a explicarle el segundo paso—. También es importante tener cuidado con la segunda mano. Hay que colocarla así, con los dedos rectos a modo de barrera, y asegurarnos de que el cuchillo no sube demasiado, o podríamos cortarnos igualmente. Esa es la manera más fácil de mantener seguros los dedos.
Para cuando terminé de limpiar ambos pollos, Kael ya tenía lista la segunda olla, así que cogí las carcasas de los pollos, los coloqué sobre una bandeja y dejé uno en cada una para que los huesos fueran dándole algo de sabor al caldo mientras hervía el agua.
—Aquí hay que usar legumbres casi cada día para compensar la falta de proteínas de carne y pescado, así que ayer fui precavida y dejé un montón de garbanzos en remojo —expliqué mientras me acercaba a un gran recipiente de cerámica mientras le quitaba la cuerda y la tela con la que lo había tapado el día anterior. Junto a ese, había otros cinco iguales—. ¿Me ayudas con los otros? Hay que colarlos con cuidado y dejar el contenido de tres en cada olla.
Conforme hablaba, hacía lo que pedía. Por suerte, al haber estado en remojo, se haría todo mucho más rápido. Por lo demás, no debería haber demasiado problema.
