[Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso
#19
La mañana estaba en su plenitud, el sol iluminaba a los presentes – de los cuales solo quedaban dos bajo su manto de irradiación – proyectando las sombras de Jagan Natha y Maki D. Zen’in desde el este y hacia el oeste. La sobra de Jagan alcanza a cubrir hasta 25 metros debido a su altura y la posición del astro mayor, superponiéndose por completo a la sombra de la chica en un acto que profetizaba lo que estaba a punto de ocurrir con aquella invasora que osaba no aceptar el acto de clemencia del cazador gigante. Maki D. Zen’in, fiel a ella misma a pesar de las circunstancias, contestó a Jagan como ella solía hacer: provocándole. La insolencia y falta de respeto del tono de voz que uso para contestar al gigante no pasó desapercibida para el individuo de 18 metros que se postraba frente a ella a solo 10 metros de distancia, su cuerpo aun inclinado hacia adelante, su pierna derecha al frente y la izquierda. A Jagan le bastó simplemente oír el final de la primera frase de la mujer de las cicatrices para reconocer que tendría que demostrar con hechos, y no con palabras, que no estaba mintiendo. A lo lejos, en dirección noroeste, desde donde había salido Jagan esta madrugada, se podía escuchar al Volcán de las Horas hacer erupción, fiel a sí mismo de la misma forma en que lo eran también Maki y Jagan, cada quien a su forma. Jagan, tan acostumbrado al rugido horario del volcán, apenas le prestó atención al mismo. Gigante estúpido. Así había sido llamado por aquella invasora insolente. El resto de su discurso no lo llego a escuchar.
 
Mientras Maki D. Zen’in intentaba aclarar al gigante que el resto de las personas que se habían escondido como cucarachas al prender la luz no eran parte de su tribu – cosa que le era indiferente a Jagan puesto que el consideraba a todos los invasores miembros de la misma tribu – y a la vez que llevaba su mano derecha hacia la empuñadura de su guitarra la cual reposaba plácidamente sobre su espalda, Jagan cargo contra ella con todo su ser, demostrando así porque se había ganado el apodo de ‘El Imparable’ otrora muchos años atrás. Tras ese momento en el cual necesitaba encontrar el balance perfecto, se movió a gran velocidad superando sus propios límites cubriendo los 10 metros que separaban a El Imparable cazador de su presa. Su cabeza, originalmente al frente dado el estado inclinado de su cuerpo hacia adelante en esa búsqueda de balance, iba de frente y baja, sus piernas se movían con la aceleración de una persona que es imparable. Maki D. Zen’in no tuvo oportunidad de reaccionar, su mano derecha sobre la empuñadura de su guitarra hacía que resaltara su codo derecho ligeramente al frente de su cuerpo, su mano izquierda la había llevado hacia su costado izquierdo en la búsqueda de un objeto que probablemente tuviera oculto entre sus ropas. Fue ese brazo derecho el que se llevó la fuerza inicial del impacto del ataque de Jagan Natha quien había tenido que aventarse contra el suelo para lograr impactar con su casco a quien se encontraba a menos de dos metros por encima de este.
 
El brazo derecho de Maki D. Zen’in se fracturó en múltiples partes debido al impacto de una tonelada de masa y la fuerza descomunal que acarreaba la carrera de Jagan. Su guitarra salió despedida de su mano, su brazo cayó inerte a su costado derecho completamente inútil, destrozado, y la chica de las cicatrices salió despedida hacia atrás por el impacto 16 metros cayendo derribada en el borde del lago donde su compañera había desaparecido hacía unos segundos atrás, sus pies y manos sintiendo el relamer del agua de la orilla el cual era molesto en su mano derecha a pesar de ser tan suave como el arrullo de una madre a su hijo. La compañera de Maki, aquella mujer de cabello rosado que había desaparecido en el fondo del lago aprovechaba su condición metahumana para escapar de la zona luego del agarre de la mujer Wotan, claramente sobrepasada por la situación, esperanzada – como siempre solía hacer – en que su amiga de cabello verde le alcanzaría tan pronto encontrara la forma de escapar también de su infortunio. El Volcán de la Hora había dejado de rugir, pero el gigante apenas había iniciado a hacerlo, repitiendo su grito inicial antes de presentarse en el campamento luego de sentir como el ataque había surtido el efecto deseado. Si algo hacía feliz al cazador era confirmar que de verdad era imparable, una fuerza de la naturaleza más de la isla prehistórica donde habitaba, capaz de cumplir con el objetivo que se había planteado al iniciar el día.
 
Sin embargo, Jagan Natha no era un salvaje sin capacidad de raciocinio a pesar del errado pensamiento colectivo sobre la limitada inteligencia de los de su raza. Tampoco era alguien que atacaba consecutivamente sin piedad; él, más que nadie, era plenamente consciente de sus capacidades destructivas y pudo ver en la cara de la joven de las cicatrices como el dolor conflictuaba con el resto de las emociones que sentía aquella joven guerrera. La gran mayoría de las veces el conocimiento, la capacidad de inteligencia más allá del promedio, era un arma de doble filo, y, como le solía ocurrir a Jagan cada que cazaba a los invasores que ponían pie en su isla, el remordimiento de sus actos al ver el dolor brotar en sus rivales le hacía detenerse por un momento a pensar, a no tomar una decisión precipitada, a otorgar una última oportunidad a aquellos desgraciados que tuvieron la mala fortuna de encontrarse con aquella calamidad conocida como El Imparable. Viendo a Maki D. Zen’in – de quien por supuesto desconocía por completo el nombre – derribada en el suelo a la orilla del lago con aquel brazo derecho destrozado le dirigió las últimas palabras que la joven escucharía brotar de la boca del gigante cazador – “Escapa, o acepta el destino mortal que recayó sobre ti al poner pie en mi isla, invasora.” – a la vez que lanzaba aquella guitarra que había caído al suelo tras su ataque hacia la joven peliverde quedando a un metro de ella cerca de su costado izquierdo. Su voz fue dura, cargada de amenaza, buscando amedrentarla si es que era posible amedrentar con palabras a alguien como Maki D. Zen’in quien quizás no tuviera la fuerza para imponerse ante las múltiples situaciones desesperadas en las que se ha encontrado y de las cuales ha logrado salir airosa, pero siempre había sido capaz de decidir sobre su propio destino, y hoy no sería la excepción.
 

 
Invasion

Belico

Dimensiones

Pasiva Racial

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4896 + 0 = 4896
Energia: 3380 - 657 = 2723
Espiritu: 615 + 0 = 615


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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - por Jagan Natha - 26-01-2026, 11:07 PM

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