12:30
Clínica de Baquella
Antes del encuentro de Kazan y la familia Yoake
Clínica de Baquella
Antes del encuentro de Kazan y la familia Yoake
-¡Jovencito, faltan semanas para que pueda darte el alta!- la exclamación de una voz femenina podía escucharse dentro de una habitación que relucía en pulcritud y, al mismo tiempo, podía verse bastante rústica, como si no tuviese las dimensiones suficientes para considerarse un hospital, más si una enfermería o algo mucho más escueto, propio de un pueblo pequeño. La clínica de Baquella, pese a sus pequeñas dimensiones y sus incipientes diez habitaciones para tratamientos médicos, ciertamente, estaba bastante bien provista de medicinas gracias a la buena labor que siempre había hecho el faro del pueblo para el comercio y, más aún, de gozar de su fuente económica que resultaba ser la pescadería. Estos cinco días de comportamiento errático del faro no habían hecho ni la más mínima mella, al menos, en sus provisiones -No me importa.- ahora, una voz masculina, jovial, podía escucharse. Estaba algo quebrada, como si sufriese de un dolor que todavía no estábamos pudiendo apreciar. Vendajes, medicinas, alguna que otra maquinaria compleja, tenues manchones de sangre mitigados por el cambio de unas vendas que parecían haber sido bañadas por el color carmesí -Todos los días es lo mismo contigo, ¿Sabes qué? Haz lo que quieras, ¿Quieres despreciar todo el trabajo que estamos haciendo para que puedas recuperarte? Bien, ponte tu calzado y vete por esa puerta. Recordaré tu cara y no te dejaré entrar la próxima vez.- el humor de la mujer, ciertamente, parecía estar fuertemente mermado debido a su tono exasperado y molesto.
![[Imagen: MH2TVOD.png]](https://i.imgur.com/MH2TVOD.png)
-Haz lo que quieras. Necesito ir al faro a como de lugar.-
14:00
Pueblo Baquella
Faro de Baquella
Pueblo Baquella
Faro de Baquella
-Me llamo Kazan-
![[Imagen: Xy9SyXT.png]](https://i.imgur.com/Xy9SyXT.png)
-...lo recordaremos, los tres.-
Por primera vez en todo lo que llevaban de encuentro, finalmente, Umaru parecía sonreír de manera genuina. Alguien de corazón noble, al igual que demostraba tener el gigante azul y la inmensa cantidad de apodos que parecía haber sufrido por su cruento y tan exorbitantemente terrible pasado no parecían importarle al hombre de extenso cabello marrón y coleta, al contrario; Los nombres son nuestra identificación, aquello que nos da una identidad, algo que nos dice que has existido, o existes. Sus apodos y motes no eran algo que le gustasen pese a que el más niño de los presentes, ciertamente, se veía curioso al respecto, empezando a ver al monstruoso azulado como quien ve un accidente de tránsito o un dinosaurio. Sí, era inmenso, daba miedo e impresión, pero al mismo tiempo llamada muy poderosamente la atención -Me gusta mucho más Kazan.- en cuanto terminó la primera parte del relato, en el instante posterior a realizar su gran y estruendosa risa, el protector del faro le interrumpió muy brevemente -Cuando hayas liberado hasta el pueblo más oprimido de este mundo tan complicado, no quiero decir que quien nos ayudó fue la marea azul, sino, Kazan.- una sonrisa ladina apareció en su rostro, mostrando como esa mirada vaga, perdida y atontada comenzaba a arder con un fuego sin control, uno que parecía haber sido absorbido en energías por aquella misteriosa notita que yacía entre sus manos, arrugada por el apretujar de antes -El apodo de Marea Azul, por más que te lo ganes, podría tenerlo cualquiera.- ahora, la sonrisa iba dirigida hacia él -Pero Kazan será el que nos ayudó, esta vez.-.
El segundo fragmento de su relato fue alentador. Otra vez, él hablaba como si contase una historia. Una macabra, sí, pero una que parecía estar curtida por un pasado trágico que invitaba a una moraleja algo distópica, pero real. Aquello de "no ser un héroe", "una herramienta dirigida por sus propias manos", y el orgullo que le daba que Hikari haya llevado su apellido. Como el azulado había dicho y que había hecho resonar en su corazón, otra vez: "Él había criado a una hija maravillosa". De solo pensar en aquello se enternecía tanto que sus ojos se humedecían y respiraba con profundidad, esas que uno realiza para mitigar las lágrimas que vienen a asechar un rostro que finge ser valiente, pero ahora quedaba escuchar la última parte de sus consejos luego de posteriormente verlo arrodillarse: "Hikari eligió", "Respétala", "¿No cometiste errores cuando eras joven?" -Tienes razón...demonios...- Umaru era un hombre tan sincero, de noble corazón, que aquellas palabras le obligaron a llevar su mano derecha hacia el rostro y apretar los ojos con los dedos. Daba a las teclas, una detrás de otra, como si el dolor hubiera sido el mejor maestro que nadie podría haber tenido en ese aspecto tan lúgubre y tétrico como podía tenerlo el gigante azul.
-Tercero, repararemos juntos la vidriera rota. Yo pongo el musculo y tu me guias, el faro tiene que estar precioso a la altura de sus custodios-
-No lo veo como una mala ide-
-Cuarto y esto es algo que el pueblo entenderá, propongo que marquen este día como 'Día de la Luz de Hikari'. Y cada año este sera un dia para recordar por la valentía de la gente de este pueblo, que ante una tormenta jamás se esconden.-
![[Imagen: 2TtHd4i.png]](https://i.imgur.com/2TtHd4i.png)
-...hm.-
Le resultó inevitable que, pese a que estuviese fumando, una sonrisa ladina escapase de su rostro. Una que le enterneció, mucho, porque la reparación del faro era algo nimio, trivial, incluso él había comenzado por su propia cuenta porque...por muy enojado que haya estado, la realidad, es que quería hasta hacer de cuenta que "nada había ocurrido" para simplemente permitir al tiempo hacer su trabajo. Sin embargo, lo último fue...maravilloso -¡¿Cómo?!- contestó el anciano, finalmente, interviniendo -¡Eso tomaría meses de trabajo! Habría que lanzar la propuesta al ayuntamiento, hacer una junta de firmas con los vecinos, dictaminar el día festiv-
-Anciano. ¿Cuándo es la próxima reunión del ayuntamiento? Necesito estar presente.-
![[Imagen: RqedgTd.png]](https://i.imgur.com/RqedgTd.png)
-¡¿T-T-TÚ P-PRESENTE?!-
Porque claro, ¿Qué resistencia podría poner un pueblo de un gigantesco hombretón azulado que podría dar directrices tanto como quisiese? -¡T-tú no p-puedes venir!- claro, se veían las intenciones a leguas del anciano: Mitigar la situación para fingir demencia más adelante. ¿A quién le echarían la bronca, sino, de toda esta molestia que las personas de alto poder adquisitivo y los dueños de los mercaderes pesqueros que sufrían por la incomodidad provocada por la familia Yoake? ¿Ahora, tocaba que el gigante, también, se metiese en su propio trabajo? -Este anciano- porque Umaru, al ser alguien tan honesto, siempre tuvo buen olfato para las ratas. Lo señaló, acusadoramente, haciendo que el viejito de un respingo -no querrá que te metas en los asuntos que no te incumben, porque así son estos.- su ceño fruncido demostraba que, todos estos días, hubo una absoluta falta de contención de parte de ellos hacia la familia y su dolor.
16:00
Pueblo Baquella
Faro de Baquella
Pueblo Baquella
Faro de Baquella
Pasadas dos horas y siguiendo al gigante ahora conocido como Kazan, la reparación del enorme cristal que protege la luz que tanto guía por los mares, resultaba infinitamente más sencilla; El enorme peso de los vidrios, los remaches, metales, necesitaban, a veces, realizarse con grúas y personal especializado. Con un individuo que medía la mitad del faro, ciertamente, era todo mucho más fácil -¡FIUF!- un suspiro de cansancio se escapó de un Umaru pleno y feliz, sonriente, observando aquel vidrio que, fulgoroso, repetía el brillo del sol de manera incandescente debido a lo nuevo que estaba -Un excelente trabajo, Kazan. Se ve que sabes una cosa o dos de ser carpintero.- remató el pelimarrón que, con una mujer rubia sonriente y llorando de felicidad y su retoño, saltando de manera animada, mostraban un aire total y completamente diferente a como lo estaban tiempito atrás -Y con respecto a lo del chava-
-¡FAMILIA YOAKE!-
Un grito, un alarido que quería llamar la atención de todos los allí presentes, se escuchó a unos diez metros de la posición inicial de donde podían encontrarse todos. A comienzo del senderito de piedras donde se encontraba el faro, apareció...un joven. Su mirada se veía muy inquieta, angustiada, nerviosa y adolorida. Su aspecto dejaba en claro una cosa: Había sido muy recientemente hospitalizado. Completamente vendado, con una muleta para sostener lo que debía ser una pierna fracturada y sus ropas, desgraciadamente, maltrechas y con algo de tierra, ¿Acaso se había caído múltiples veces en el camino en su intento hasta llegar a la pequeña colina en subida hacia el faro?
-...quién eres?-
![[Imagen: Goq5R7p.png]](https://i.imgur.com/Goq5R7p.png)
-¡LO SIENTO! ¡M-MI NOMBRE ES...MI NOMBRE ES KISUKE URIOKA!-
Primero la voz de Umaru se hizo presente y...posteriormente, resonó un nombre que en la cabeza de todos rebotó como si fuese una pelota de goma. "Kisuke", el nombre que estaba implícito en aquella cartita maltrecha que habían leído horas atrás -...Kisuke?- repitió el pelimarrón, volteando a ver al hombretón azulado, casi en una complicidad total -¿Acaso...crees...?- preguntó con honestidad, ya que parecía que el faro no la única guía allí presente -He...he intentado...- su mirada dejó de clavarse en ellos, pudiendo apreciarse con su pecho se inflaba y desinflaba sin cesar -...he intentado venir desde el primer día que nuestro barco se estrelló, ¡L-las enfermeras y el médico en jefe no me dejaban irm-AGH!- de repente, trastabilló, debido a que su pie derecho había tocado el suelo. Parecía que toda la pierna diestra estaba muy malherida, fracturada en varias secciones. No parecía una herida superficial ni sencilla. Lo único que lo mantuvo medianamente en pie era su muleta, aunque...tal vez, con ayuda del gigante azul, podría acercarse a la familia -Todos...hablan de lo que pasó con...- como si la muleta fuera un ancla, se apoyó sobre ella. Su rostro, cabizbajo, empezó a apreciarse tan terriblemente quebrado y triste que las lágrimas brotaban una detrás de otra de sus mejillas, como estrellas fugaces. Su voz, quebradiza, intentaba proseguir, fingiendo un coraje que ya no tenía -...con Hikari. Lo siento...lo siento tanto...yo...- Estaba a nada de derrumbarse allí mismo, y solo su fuerza de voluntad...le ayudó a estar delante de una familia, un anciano y un gigante azul que, perplejos, le miraban a la ligera distancia.
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