Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18
#10
Elegí pasearme desnuda frente a ella, fue un instinto ciego, nacido de algo mucho más profundo que el deseo inmediato. Dejé la tunica rasgada, abandonada como algo que ya no me pertenecía, no, yo no era una monja, era solo yo, desnuda y vulnerable ante una desconocida con ciertos impulsos, que me hacen recordar a los que también tengo, a veces quisiera empujarla, morderla, reflejando casi el mismo impulso que ella usó conmigo… pero todo eso estaba en mi cabeza y se iba a quedar allí por mucho tiempo. Avancé despacio por la habitación, consciente de cada movimiento, me moví sabiendo que sus ojos iban a estar sobre mí y sinceramente, dentro de mi propia carne que se erizaba al tener sus ojos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, lo quería.

Tenía que ponerme la ropa rápidamente y ella… ella también debería cambiarse... Busqué la ropa como una excusa, para ordenar mis pensamientos, para fingir, aunque fuera por un momento, que tenía control sobre lo que estaba ocurriendo dentro de mí. Pero lo que pensaba no era más que… algo que revolvia y se volvía cada vez más indirecto, m´ás presente, más dificil de ignorar, se instalaba en mi medula como ese sentimiento fuerte que una vez tuve con… mi amado. Cuando le dejé una camisa y algo más… usé mi tiempo para vestirme. La tela se deslizaba por mi piel y eso no borró nada. No borró lo que sentí cuando su mano… su cuerpo… la presión firme sobre mis pechos, ni su boca que tomó la mia con hambre y confusión. No hubo arrepentimiento en mí, ni rechazo, todo eso me gustó.

Terminé de colocarme la ropa y la observé, mi mirada se quedó en su cuerpo y en cada marca que lo decoraba como una especie de enredadera que se entrelazaba en su hermosa cara, su cuello, brazos, en su abdomen y seguramente se introducían a su interior y envuelven cada órgano, cada parte de su corazón. Sus formas son demasiado delicado, hermoso, sensible, como lo son las enredaderas amaba ver en el jardín de la iglesia. Aquellas marcas pueden ser la razón de su actuar, tal vez… y no podía juzgarla, principalmente porque realmente es una mujer hermosa y estando frente a otra mujer igual de hermosa, quien podría culparla.

Ella pidió que la esperara y yo esperé. Se acercó a mí… de repente, llenó con su voz la habitación con una melodía que hizo que algo en mi cediera, me atravesó sin daño, despertando si recuerdos, momentos sin nombres ni rostros, sensaciones antiguas despertando algo que fue bueno antes de que olvidara con quién estaba. Sentí nostalgia, y eso me desconcertó, y eso no me molestaba, eso era lo que buscaba. Comprendí que ella tenía historia, que no era solo un fuego chascón, desordenado tirando chispitas para todos lados, y mi pecho se apretó. Cuando calló, una luz entró por la ventana y tocó el rostro de la peliverde. Sus ojos resplandecieron, luego de eso, dijo esas palabras. “Soy toda tuya” y mi mente… explotó. Me permití algo peligroso, la idea de tener algo propio, como una posesión, una pertenencia, como lo que tienen las princesas, reinos con jardines que cuidar, para que cada mañana florezcan porque alguien se queda.

Yo no tenía nada, excepto estos condones de manos. La miré con mis mejillas sonrojadas —Tu voz… es hermosa… y tú…— No terminé la frase, “Tú, extraña mujer, eres hermosa. Demasiado.” —Tú eres mía y sé lo que necesitas…—. Tomé sus manos y las guié hasta mi cintura, dejé que me tocara, no la forcé, le mostré el lugar por donde quisiera empezar. Luego de dejarla allí, subí mis manos por sus brazos, acariciando su piel con mis dedos, con lentitud hasta llegar a sus hombros y no me detuve hasta tocar su rostro, sus pómulos, mandíbula. Su piel y sus marcas eran muy suavecitas, tanto que me causaba ternura.

Mis movimientos ya no eran racionales, casi parecían tener mente propia mientras que me ponía un poco atontada, ¿ella se sentirá igual? Dejé de tocar su rostro para bajar los brazos, colocarlos en su cintura y al acercarme a ella me apegué a su cuerpo. La abracé. —Abrazo, creo que se llama esto y…— “y también podría ser tuya”. Pensé. Cada roce encendía algo que me costaba mantener bajo control. Debía ser lenta antes de que el fuego ganara, sobre todo que había visto su sonrisa dibujarse en su linda boca… Respiré cerca suyo para contener su aroma, no sabía como hacerla entrar en mí, pero podía dejarla entrar desde mis pulmones.

Si pudiera usar su tiempo en el que guardara cada pedazo de mi ser, para poder recordarme después. Ojalá, cuando estuviera sola, en noches silenciosas, pudiese quedarse en insomnio donde sus sueños son molestados cada vez que su mente regresara a este momento… P-pero… ¿pero por que me está importando tanto esta mierda? ¿Estoy siendo correcta? ¿Acaso quería… quería que el cuerpo de ella reaccionara ahora… que sus músculos se reaccionaran, que sintiera esas ganas casi dolorosas de volver a tocarme, de agarrarme de nuevo?


ay
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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - por Lana - 27-12-2025, 09:22 PM
RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - por Lana - 31-12-2025, 04:24 AM
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