27-01-2026, 07:18 AM
Barald destila franqueza y severidad en cada uno de sus vocablos, desde el ávido deseo de obtener dinero hasta la necesidad de especificar el destrozo de sus prendas. ¿Se trata de algún objeto importante que busca proteger incluso a costa de su vida o incluso alguien como él disfruta de lo mundano de la moda? La mesurada expresión del pelinegro provoca que la fémina desvíe la mirada, intenta entretenerse bebiendo de nueva cuenta. ¿Ha dicho “niño”? No, Runin lo ha visto. El contrincante ha sido joven pero no un infante. ¿No es así? Los falanges aprietan el vaso, parece agrietarse en la parte superior, ella finge no notarlo.
Los puntos son colocados sobre las íes y la mesa se llena de negocios figurativos; a pesar de ello las palabras son superfluas a oídos de Alexander quien intenta bajarlos de la nube con palabras que provocan silenciosas negaciones por parte de la fémina del equipo. ¿Las amenazas implícitas son parte fija de las personas que pretenden ostentar poder? La ira colma el sentir de aquella acostumbrada a ser dueña de su propia existencia. ¿No es libertad lo que realmente anhela? Alexander intenta arrebatarle algo que no piensa entregar sin importar que eso signifique extinguir su propia existencia.
La mano se estira depositando el vino y el vaso vacío sobre el escritorio cercano antes de adquirir su parte de las ganancias. Evalúa el contenido moviendo su mano de arriba hacia abajo, parece una cantidad decente así que no dice demasiado al respecto. Lo demás deja de parecer relevante. ¿Mudarse de Sorbet? No es descabellado imaginar eso, se han retirado con antelación de Karate, el circuito continuará moviéndose como todo aquello que pretende mantenerse en secreto.
El retumbar de sus pasos resuena a través de los pasillos que empiezan a abandonar. La voz de Ryota emerge entre agotados suspiros, la fémina asiente deliberadamente.

—Desagradable sujeto, cariño, concuerdo.
Sentencia sin ningún tipo de contemplación a pesar del movimiento de los organizadores al desmontar el área.
La generosidad del castaño hace acto de presencia provocando que la amazona empiece a respirar profundamente. ¿No le han hecho sentir demasiado coraje por una sola noche? ¿No ha sido suficiente? Al parecer no. Por un instante parece a punto de acercarse a su compañero para propinarle un golpe en la cabeza pero prontamente cambia de idea, negando sin intención.
Él es así. Es lo único que puede repetir en su mente, una sonrisa comprensiva acaricia sus expresiones. Es justo por esto que continúo a su lado. Aquella amabilidad que en ocasiones trata de encubrir fue la que salvó a la morena en alguna ocasión, el recuerdo le arranca un gesto dulce que no aminora a pesar de las circunstancias. —Un día quedarás pobre y puedes estar seguro que no te ayudaré a salir del hueco. —Miente. Aunque el tono de su voz no varíe y apeste a honestidad descarada, la verdad es que se trata de una falacia.

—Tranquilo, Barald, prometo golpearlo solo lo suficiente para que después puedas hacerlo tú también.
Bromea, esta vez decide decir el nombre de él para hacerle entender que lo ha guardado en su mente. Hace un gesto con la mano para que les llame antes de despedirse meneando la mano; alejándose junto a Ryota. —Muero por un buen baño, cariño, y creo que también necesitas uno. ¿Compramos un vino? —Y por “compramos” se refiere a “¿Me compras un vino?”. Ha sido un largo, largo día.
Los puntos son colocados sobre las íes y la mesa se llena de negocios figurativos; a pesar de ello las palabras son superfluas a oídos de Alexander quien intenta bajarlos de la nube con palabras que provocan silenciosas negaciones por parte de la fémina del equipo. ¿Las amenazas implícitas son parte fija de las personas que pretenden ostentar poder? La ira colma el sentir de aquella acostumbrada a ser dueña de su propia existencia. ¿No es libertad lo que realmente anhela? Alexander intenta arrebatarle algo que no piensa entregar sin importar que eso signifique extinguir su propia existencia.
La mano se estira depositando el vino y el vaso vacío sobre el escritorio cercano antes de adquirir su parte de las ganancias. Evalúa el contenido moviendo su mano de arriba hacia abajo, parece una cantidad decente así que no dice demasiado al respecto. Lo demás deja de parecer relevante. ¿Mudarse de Sorbet? No es descabellado imaginar eso, se han retirado con antelación de Karate, el circuito continuará moviéndose como todo aquello que pretende mantenerse en secreto.
El retumbar de sus pasos resuena a través de los pasillos que empiezan a abandonar. La voz de Ryota emerge entre agotados suspiros, la fémina asiente deliberadamente.

—Desagradable sujeto, cariño, concuerdo.
Sentencia sin ningún tipo de contemplación a pesar del movimiento de los organizadores al desmontar el área.
La generosidad del castaño hace acto de presencia provocando que la amazona empiece a respirar profundamente. ¿No le han hecho sentir demasiado coraje por una sola noche? ¿No ha sido suficiente? Al parecer no. Por un instante parece a punto de acercarse a su compañero para propinarle un golpe en la cabeza pero prontamente cambia de idea, negando sin intención.
Él es así. Es lo único que puede repetir en su mente, una sonrisa comprensiva acaricia sus expresiones. Es justo por esto que continúo a su lado. Aquella amabilidad que en ocasiones trata de encubrir fue la que salvó a la morena en alguna ocasión, el recuerdo le arranca un gesto dulce que no aminora a pesar de las circunstancias. —Un día quedarás pobre y puedes estar seguro que no te ayudaré a salir del hueco. —Miente. Aunque el tono de su voz no varíe y apeste a honestidad descarada, la verdad es que se trata de una falacia.

—Tranquilo, Barald, prometo golpearlo solo lo suficiente para que después puedas hacerlo tú también.
Bromea, esta vez decide decir el nombre de él para hacerle entender que lo ha guardado en su mente. Hace un gesto con la mano para que les llame antes de despedirse meneando la mano; alejándose junto a Ryota. —Muero por un buen baño, cariño, y creo que también necesitas uno. ¿Compramos un vino? —Y por “compramos” se refiere a “¿Me compras un vino?”. Ha sido un largo, largo día.
OFF ROL
