Un sabor nuevo en una vida repetida [PASADO | Uker]
#6
- Digamos que siempre encuentro mi camino de vuelta -. Años viviendo en soledad y otro par de entrenamiento para obtener ese cuerpo lo habían llevado a valerse incluso en la naturaleza salvaje. - Pero, lo que me interesa es su compañía, sería una lástima no tenerla cerca -. Palabras repetidas, mismas que su maestro le había enseñado, educado, todo con tal de agradar y no perder oportunidades. Era una familia importante, un trabajo importante, tratar con ellos podría llevarlo lejos, tal vez acercarlo a eso que quería, pero por ahora no parecía mala idea hablar con esa chica que al parecer era tan joven como él.

Se había cambiado de ropa, a una mucho más elegante, adecuada para recibir invitados, pero el cocinero dudaba de que fuera algo que alguien se pondría para caminar en la tierra o entre las plantas. - Tomaré nota de eso, usted tam… tú también puedes llamarme como prefieras, Asherah -. Aprovechó ese mismo momento para ponerlo a prueba, ambos estaban solos, al menos a la vista, por lo que comenzó a acostumbrarse mentalmente a tratarla de manera un poco más informal.

El muchacho sonrió ante el comentario de la mujer, pues le causaba gracia que pensara que el calor del verano era comparable al de unas hornallas. - Al cocinar se debe sonreír, no es un pedido externo. La comida se trata tambien de belleza, de lo visual, si no me vieran sonriendo, pensarían que ese platillo no está hecho con todas las ganas que podría ponerle -. Apariencias, era todo lo que dominaba en el mundo, la creencia de algo superior solo por como se ve, por como aparenta ser. - Además, no creo que tú me hubieras hablado si mi expresión fuera otra, ¿no? -. Su pensamiento fue el de que ella simplemente iba a probarlo, a mantenerlo desconcentrado o intentar romperlo con pedidos imposibles, pero hasta ahora no parecía haber nada de eso en su mente. Por el contrario, las palabras ajenas lo hacían querer conocer más de ella, de esa confianza y amabilidad que parecía desprender a partes iguales.

La observó, debía levantar el cuello para poder hablarle mirándola a los ojos, por lo que dejó descansar un poco su postura y optó por dejar que sus ojos se guiaran por su cuerpo, mientras que ella avanzaba por el lugar con la destreza de quien sabía el camino. Su largo cabello blanquecino, combinado con ese vestido color casi crema, casi ceniza. No temía mostrarse, se lo dejó claro ese tajo que dejaba ver una de sus piernas, junto a una pieza dorada, la cual quedaba justo a la altura de los ojos del muchacho, gracias a la diferencia de altura de ellos. - ¿Te gustan las joyas? -. Quiso sacar un tema de conversación, pues la respuesta era obvia para cualquiera que la viera solo un poco.

- No veo lo malo en este recorrido, tiene su propia belleza -. Habló mientras miraba alrededor, analizando el entorno, dejando que la cabeza se pierda entre esas plantaciones, como si las amenazas anteriores de la mujer fueran a surtir efecto en cualquier momento. - Cada persona disfruta de la naturaleza a su manera: hay quienes prefieren empaparse en ella, hay quienes no la toleran y prefieren mantenerse alejados -. Claramente, no dijo a qué grupo pertenecía él mismo. -Aún así, veo que hay diversión para todos aquí -.

La caminata se detuvo en cuanto ella lo hizo. No fue hasta ese momento que se dio cuenta lo rápido que caminaba en comparación a la tranquilidad ajena. Solo sus piernas lo superaban en altura, sus pasos calmados y medidos eran suficientes para que el muchacho diera largas zancadas si quería mantener su ritmo sin ponerse a dar pequeños trotes cada tanto. - Un pensamiento interesante. Debo decir que lo comparto -. Siguió caminando, ahora a un ritmo menor, pero era la propia Bel-Nadin quien había aminorado el paso. - No se puede intentar controlar la naturaleza, ella es quien nos permite usarla y cuidarla -. Entonados los sentidos: plantaciones, recolección, caza, habitar entre sus peligros, todo estaba bajo la visión y el juicio de lo natural.

Giró su rostro para ver a la mujer mientras hablaba, de nuevo mirándola desde abajo. Los pensamientos de alguien nuevo, una pregunta difícil de contestar, a la vez que tan simple que podría darle miles de respuestas. Sus ojos se encontraron, el tono celeste cielo que compartían en estos le recordó una época más tranquila, lo hizo alejar cualquier pensamiento que no fuera el de una respuesta clara y sincera. - Si se me permite responder… -. Dejó de ver a la mujer y sus ojos se centraron en el camino delante de ellos, en las plantaciones a su alrededor. - No me es posible calcular la cantidad de alcohol que saldrá de algo así, puedo prepararlo, pero no manejar cálculos tan grandes -. Siguió avanzando, sin alejarse de ella, pero marcando el ritmo por primera vez en el día. - La disposición y la cantidad, bueno, siempre supongo que los empresarios conocen cuánto y cómo deben preparar sus recursos para hacer funcionar su negocio, sobre todo uno tan importante como lo es su padre -. Unos cuantos halagos no venían de más. - Mis pensamientos… podría decirse que son más de asombro que otra cosa -.

Se detuvo luego de adelantarse un par de pasos, levantando uno de sus brazos para atrapar con cuidado una hoja traída por el viento entre sus dedos. - Viví en la naturaleza un tiempo, mi maestro me enseñó a valerme en ella, a aceptar y agradecer lo que trae, a no ser codicioso. Cuando veo cosas así… -. Ahora sus dos brazos se extendieron, intentando demostrar que se refería a la plantación entera. - Me recuerda a mi hogar, me recuerda a la unión de las personas con la naturaleza, a la capacidad de entenderla y adaptarse a eso, de ofrecerle lo que desea para obtener algo a cambio -. Sonreía mientras cerraba sus ojos, capturando el aire en sus pulmones sin apuro, dejándolo salir por su boca con la misma calma que como entró. - Es como un pacto, y es sorprendente que alguien pueda entender la tierra a ese nivel -.

Volvió a abrir los ojos, ahora mirando hacia el frente. - Pero, ese es solo mi pensamiento -. Se giró nuevamente, buscando la mirada de la mujer con la suya propia. - ¿Eso satisface tú curiosidad? -. Le extendió la mano, no para que la tome, aunque así pareciera, sino más bien en un gesto de espera, uno que buscaba decir “¿me seguirías acompañando?”. No estaba ahí por la viña, tampoco por el dinero, esto no era parte de su trabajo. - ¿Podría pedir que me sigas enseñando cosas tan interesantes y hermosas como esta? -. No perdió el toque elegante en sus palabras, pero tampoco dejó que la palabra “usted” o “señorita” saliera por sus labios, así como ella lo pidió.

Esperó a la respuesta ajena, para seguir recorriendo el lugar con su compañía, y fue hasta entonces que habló. - Tengo una pregunta, si es que se me permite preguntar algo así -. Ahora quería ser él quien preguntara algo, para no cargar el peso de la palabra solamente en ella. - Aunque no tienes que… no debe contestar si no lo desea -. Cambió sus palabras al ver como dos trabajadores del lugar se acercaban por el mismo camino que ellos, por el lado contrario. Dejó que ambos hombres pasen a su lado sin problema ni apuro, solo entonces volvió a abrir la boca. - ¿Qué tan afortunado soy al haber recibido una invitación así? -. 

Una pregunta audaz, sobre todo con lo que agregó a continuación. - No me refiero al trabajo, se qué no es algo para cualquiera, por lo que me eligieron gracias a mis capacidades. Habló de este momento, de tú… -. Miró a varios lados antes de seguir, asegurándose de que no hubiera nadie más para usar las palabras correctas. - De tú ofrecimiento para mostrarme el lugar, ¿es simple cortesía o acaso quiere saber algo de mí? -. Su tono era seguro, calmado, no había orgullo o una duda resonante en su voz, sentía curiosidad sincera. - No hay nada de malo en que esto sea solo una rutina que suelen hacer ante invitados o recién llegados, simplemente me gustaría saberlo -.

Como si el mundo estuviera en contra de que el muchacho pudiera saber la respuesta, algo lo interrumpió. Un grupo de trabajadores, de nuevo avanzando hacia ellos, terminando una parte del trabajo, todos agradecidos por poder tener un descanso ante tanto calor. - Parece que el almuerzo se acerca -. Eso significaba muchas cosas, pero también significaba que en un par de horas debería volver a cocinar, ahora para terminar de preparar las cosas para esta noche.
[Imagen: nxACuAB.png]
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RE: Un sabor nuevo en una vida repetida [PASADO | Uker] - por Rackham Uker - 28-01-2026, 12:54 AM

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