13-08-2023, 12:45 PM
(Última modificación: 13-08-2023, 12:50 PM por Triana Tempesta.)
Creí que había sido lo suficientemente contundente con mi respuesta, pero aquel tipo no parecía que fuese a rendirse tan fácilmente. No me conocía de nada, pero aún así estaba empeñado en que me fuese con él. No me contestó a cómo pensaba hacer todo lo que pretendía cuando parecía que no tenía ni un berrie, pero sus palabras no dejaron de traerme recuerdos y de remover algo en mi interior. No se parecían en nada, eran personas completamente distintas, pero no podía dejar de recordar a Bart y su sueño, un sueño que me contagió como si de una enfermedad se tratase.
Cuando dijo que iba a ser el Rey de los Piratas sentí que el corazón se me aceleró. Se formó un gran revuelo a mi alrededor, los cuchicheos se transformaron en abucheos e insultos. La situación no tardaría en complicarse si ese estúpido continuaba hablando. Permanecí en silencio, pensando a la mayor velocidad que mi cerebro me permitía. Mientras tanto, el tipo agarró al hombre de su espalda para dejarlo en el tejado. Ya ni me acordaba de ese trabajador por el que, hace escasos segundos, todos parecían extremadamente preocupados. En este momento no me podía importar menos aquel hombre ni el resto de personas. Ni siquiera me importaba que me hubiese vuelto a llamar vieja, aunque no lo entendía, porque mi piel era perfecta, sin ninguna arruga.
El pueblo en el que estábamos era tranquilo, apenas veía marines, los guardias del lugar eran suficientes para hacer cumplir las leyes, pero no sabía qué ocurriría si el tipo enorme comenzaba a llamar demasiado la atención. No parecía agresivo, pero, teniendo en cuenta su tamaño, no parecía que le fuese a costar mucho quitarse de en medio a un considerable número de personas corrientes. Con el tiempo que había pasado no sabía si seguiría esperando mi respuesta, pero claro que pensaba dársela. En mi cabeza no dejaba de resonar lo que debía decirle: “¡Estás loco si crees que voy a ir contigo a algún lado! Vamos, ni a la vuelta de la esquina”. Sin embargo, otras palabras salieron de mi boca. No era nada habitual en mí, pero comencé a hablar sin pensar, sin tener un plan ni saber qué sería lo siguiente.
—¡Baja de ahí y vámonos antes de que vengan a detenerte! —grité dándole otra calada al puro y girándome para alejarme del grupo de gente indignada. No sabía si me seguiría o a dónde ir, pero lo mejor sería alejarnos de la muchedumbre y esperar a que los ánimos se calmasen.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
