28-01-2026, 05:26 AM
(Última modificación: 28-01-2026, 05:27 AM por Cill Blinton.)
~... Que aburrimiento...~
el humo del cigarro salía por mis labios mientras mi rostro se alzaba al techo y mi cabeza arqueada hacia atrás. Mi rostro, carecía de emoción, no había habido nada excitante, que fuera algo emocionante en todo el día... Los jugadores ya no querían apostar conmigo, y realmente no hubo muchas opciones. Mi cuerpo, recostado sobre la silla un poco arqueada levemente hacia atrás haciendo equilibrio con las dos patas traseras; mis piernas se encontraban estiradas de manera cruzada una sobre otra arriba de la mesa contigua. En mi diestra el cigarro se consumía en su propia brasa, la camisa abierta hasta el pecho dejaba ver el collar en cruz colgando de mi cuello, el saco, negro, abierto, sobre los hombros y mi katana descansando a mi cadera.
¿En la mesa? Un cenicero con tres colillas aplastadas verticalmente y algo de ollín. Una botella de licor y un vaso a medio tomar. Ese día podría haberlo borrado del calendario, ni una apuesta, ninguna aventura, ningún desafío, nada nuevo, nada divertido. No podía negar sentir ese desdén del final del día cuando nada de lo que uno había querido o diseñado acababa tal como en la concepción. Aquel bar, era la última parada, donde iba a dejar morir la ilusión de un día al que creí en vano, o al menos iba a intentar ahogarla en algo de licor mientras disfrutaba unos cigarros. Podría asegurar que ni siquiera había prestado atención al entorno, solo fui resignado a sentarme allí, allí ordene, allí me sirvieron, allí pagué, de alguna forma en mi cabeza estaba la extraña idea de que si yo perdía no tenían que hacerlo obligatoriamente los demás así que ¿Por qué no pagar?
No había reparado en el ambiente, su decoración, en absoluto. Había simplemente observado analizando posibles sujetos problemáticos y no más que eso. No es que tampoco estaba haciendo turismo, solo quería beber y terminar el día, no había mucho más. Dejando mis piernas caer en flexión adoptando una postura sentada dejé caer para delante a la silla, ahora bien sentado, con el codo izquierdo sobre la mesa, y mi mentón apoyado en la palma de la misma mano izquierda. Realmente no miraba a ningún lado, podría decirse que mis ojos divagaban entre las botellas exhibidas en el muro detrás de la barra.
~¿Está viniendo acá?~ pensé con curiosidad al ver un sujeto que se acercaba en dirección a la mesa. Mi postura no cambió en lo más mínimo, pero le seguí con la mirada... ~Ah que había un tablero aquí al lado~ me dió gracia tal pensamiento, dejando salir una imperceptible risa en forma de suspiro nasal acompañada de un ínfimo espasmo. Ahora sí... Mi curiosidad había sido despertada, parecía que por fin habría algo interesante. Mientras fumaba echaba un vistazo desde mi lugar, y prestaba atención a como observó uno en específico, no voy a mentir, no lo leí solo llegué a ver la recompensa ofrecida... Pero las palabras del muchacho ya habían encendido el interés, ahora si prometía ser algo divertido... Y no había sido difícil comprender aquel sujeto, mascota, rico, recompensa, medio millón, era un rescate, honestamente no me enloqueció el dinero... Pero definitivamente tenía que saber que animal era que valía tal cantidad ¿Sería grande? ¿Lindo? ¿Feo? ¿Agresivo o manso?... Tenía que saberlo...
Mi atención ahora estaba en el portador de aquel afiche, quien se acercaba a la barra y al parecer se despidió pagando. Inmediatamente, hice lo mismo, y comencé a seguirlo a una distancia prudente, encendí un cigarro y dejaba que mis pasos replicaran los suyos a unos metros de distancia
