La revelación cayó como piedra en agua tranquila, no era algo que Kazan tuviera siempre en cuenta, el hecho de poder llevarse bien con gente que bueno, a la que se enfrenta. Kazan procesó la información en silencio, Contramaestre. Ex-Marine. Puño Justiciero.-Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa resonó sin crueldad, genuinamente divertida. -Contramaestre convertido en protector de faros. El océano tiene sentido del humor retorcido. De cuidar los mares de piratas a cuidar para que no se choquen en la costa que proteges.- Miró a Umaru con ojos entrecerrados que brillaban con algo parecido a respeto y hermandad. -Y Puño Justiciero... ga-ha-ha... he conocido peores apodos, hermano. Al menos el tuyo aspiraba a algo noble y seguiramente sirvió para proteger a muchos, no me cabe duda que eres y eras un marine respetable.- El anciano se acercó entonces ya mas tranuilo y cuidadoso para darle una apropaida recompensa al gigante. Kazan los observó con expresión evaluadora antes de aceptarlos lentamente, con una medio sonrisa en sus labios. -Esto- levantó la bolsa de berries, -va para fondos revolucionarios. Financiará próxima liberación, la revolución no es gratis.- Abrió el estuche de puros, examinando calidad artesanal con apreciación genuina. -Pero estos... estos son para noches donde necesite recordar que cosas buenas todavía existen en este mundo podrido. No es que la revolución necesite muchos puros- Guardó ambos cuidadosamente. -Por las profundidades, anciano. Tu conciencia culpable acaba de salvar vidas que nunca conocerás. Puedes estar tranquilo, hiciste lo que pudiste.-
Cuando llegaron ante la tumba de Hikari, Kazan se arrodilló lentamente. El memorial estaba cuidado con esmero que hablaba de un gran amor. Su mano ascendió al collar de cuentas, tocando cada esfera con reverencia ritual. "Su elección salvo mas de una vida." -Otra cuenta para mi collar, pequeña luz- murmuró en un susurro-Que tu sacrificio no sea en vano.- Se incorporó cuando Umaru habló y sus palabras llegaron muy fondo de su ser, mas que cualquier arma habia conseguido penetrar. Kazan tocó uno de sus cuernos, gesto inconsciente mientras procesaba todo lo que habia pasado. -Por las profundidades, Umaru Yoake...- su voz vibró. -Esas son palabras que cargaré tanto como este collar. Las atesorare y las cuidare- El puño extendido esperabay Kazan lo recibió. Y por primera vez en toda la aventura, sonrió, una sonrisa genuina que transformaba completamente su rostro terrorífico en algo algo ams calido o al menos todo lo calido que pudiera ser unos colmillos apareciendo
Extenderia pues su dedo gigante contra el puño. -Puño Justiciero- declaró -contra Marea Azul.- Parecía que el tiempo se paró en ese instante -Que el océano te proteja, hermano en dolor. Y que la luz de Hikari nunca se apague mientras tú respires. Es mas, que la luz de Hikari siempre bañe este faro y este pueblo.-
Se incorporó completamente. -Hace siete años me preguntaron si un arma podía encontrar paz verdadera, puesto que habia sido diseñada para matar- dijo finalmente, fumando pipa. -Hoy... todavía no tengo respuesta completa.- echaria todo el humo acumulado -Pero sé que un arma puede ayudar a otros a encontrar la suya. Y quizás...- tocó su collar, -quizás eso sea suficiente.- Comenzó a descender la colina lentamente, cada paso era una despedida para cada uno de ellos. El sol descendía tiñendo cielo de naranja y púrpura. Detrás de él, el faro comenzaba a encenderse, preparándose para su labor nocturna.
-Por las profundidades...- murmuró para sí mismo, sonrisa persistiendo mientras humo de pipa se enroscaba alrededor de sus cuernos. -Cinco días en Baquella pero que cinco dias-
Cuando llegaron ante la tumba de Hikari, Kazan se arrodilló lentamente. El memorial estaba cuidado con esmero que hablaba de un gran amor. Su mano ascendió al collar de cuentas, tocando cada esfera con reverencia ritual. "Su elección salvo mas de una vida." -Otra cuenta para mi collar, pequeña luz- murmuró en un susurro-Que tu sacrificio no sea en vano.- Se incorporó cuando Umaru habló y sus palabras llegaron muy fondo de su ser, mas que cualquier arma habia conseguido penetrar. Kazan tocó uno de sus cuernos, gesto inconsciente mientras procesaba todo lo que habia pasado. -Por las profundidades, Umaru Yoake...- su voz vibró. -Esas son palabras que cargaré tanto como este collar. Las atesorare y las cuidare- El puño extendido esperabay Kazan lo recibió. Y por primera vez en toda la aventura, sonrió, una sonrisa genuina que transformaba completamente su rostro terrorífico en algo algo ams calido o al menos todo lo calido que pudiera ser unos colmillos apareciendo
Extenderia pues su dedo gigante contra el puño. -Puño Justiciero- declaró -contra Marea Azul.- Parecía que el tiempo se paró en ese instante -Que el océano te proteja, hermano en dolor. Y que la luz de Hikari nunca se apague mientras tú respires. Es mas, que la luz de Hikari siempre bañe este faro y este pueblo.-
Se incorporó completamente. -Hace siete años me preguntaron si un arma podía encontrar paz verdadera, puesto que habia sido diseñada para matar- dijo finalmente, fumando pipa. -Hoy... todavía no tengo respuesta completa.- echaria todo el humo acumulado -Pero sé que un arma puede ayudar a otros a encontrar la suya. Y quizás...- tocó su collar, -quizás eso sea suficiente.- Comenzó a descender la colina lentamente, cada paso era una despedida para cada uno de ellos. El sol descendía tiñendo cielo de naranja y púrpura. Detrás de él, el faro comenzaba a encenderse, preparándose para su labor nocturna.
-Por las profundidades...- murmuró para sí mismo, sonrisa persistiendo mientras humo de pipa se enroscaba alrededor de sus cuernos. -Cinco días en Baquella pero que cinco dias-
Resumen
