28-01-2026, 10:04 AM
Sus ojos podían ver el cuerpo de Sohem moverse en el momento que Owen fue impactado, mas no pudo reaccionar a tiempo ante el que se le vino encima. El golpe fue brutal, a su costado izquierdo. Ni siquiera había conseguido su cometido ni por asomo. La mano que previamente trató de ir a la daga oculta tras él no pudo siquiera alcanzarla. Su cuerpo voló esos ocho metros hacia atrás, el dolor fue más que notorio. Todo comenzó a darle vueltas en el momento que su espalda impactó contra el suelo de la cálida arena. Su mente parecía viajar, todo dándole vueltas, todo parecía lejano, ausente. Ni siquiera sabía si alguien hablaba, o se le escuchaba o no. ¿Qué estaba pasando siquiera? Su mente estaba demasiado difusa, demasiado alejada, casi como si no supiera ni siquiera a dónde estaba. Su mano se elevó sobre su rostro, tratando de enfocarse, posicionarse. ¿Había perdido su katana en alguna parte? ¿Siquiera la tenía en la mano? ¿Quizás solo estaba soñando?
Todo le daba vueltas y, sin embargo, gracias al sol y ese abrasador calor que comenzaba a dañarlo de nuevo al fin parecía ser capaz de volver en sí. Sacudió su cabeza, notando el sabor de la sangre en sus propios labios. Fue cuando sintió el dolor, intenso, profundo, en su costado, justo en la zona en la que Sohem había impactado. Su mano se dirigió a la zona en sí, el dolor... ah mierda... Maldición... Maldita sea...
Sí, efectivamente, su cuerpo de nuevo reaccionaba al dolor. ¿Qué diantres estaba tan mal con él como para tener una erección después de semejante golpe? El rojo se encendía en sus mejillas, no por timidez, sino más bien la excitación debido a su masoquismo que solo empeoraba debido a la adrenalina del combate. Su cuerpo temblaba, el simple hecho de levantarse le suponía un sobreesfuerzo tremendo. ¿Cómo era posible siquiera que hubiera alguien tan veloz? No había conseguido ni verlo. ¿Realmente estaba tan atrás? Respiró agitadamente, viendo que su mano todavía mantenía la katana.
Incorporarse solo le suponía un sobreesfuerzo, comenzando a toser sangre que escapó de entre sus labios. No le importó, solo aprovechó que tenía todavía su katana en la mano, clavándola en el suelo de la arena, incorporándose lentamente, siendo un esfuerzo brutal el que tuvo que requerir para siquiera lograrlo. Jadeaba, soportando el dolor, la dorsal de su mano pasó por sus labios, limpiando así la sangre que quedaba entre los mismos.
Estaba más concentrado en poder mantenerse en pie y aguantar su erección que en lo que ocurría a su alrededor, soportando el dolor en la medida que le era posible, jadeando por el esfuerzo. Su mente, ahora más libre y despejada, sabiendo que no podría moverse, aprovechó para posicionarse a un lado de su espalda, justo entre el pantalón y dentro de su camisa, revelando un pequeño botiquín. Quizás el efecto fuera mínimo, pero era mejor eso que nada. Comenzó a aplicárselo en la zona del golpe lo más rápido que le fue posible.
Y todo se dio. Una sensación que no había tenido desde que era... ¿Un renacuajo, quizás? Sí. No podía ser. ¿Miedo? ¿Él? No, era una sensación nueva, era como si sus ojos solo pudieran enfocarse en Owen. Algo extraño estaba haciendo. No sabía el qué, o cómo, pero algo sin duda estaba impulsándolo a observarlo. Y no fue lo peor, también la sensación de frío vino apenas segundos después, sus labios expulsaban el frío vaho de la baja temperatura. Maldita sea, ¿eso venía de Gwendolyn? No, si seguía así... Ahora ni siquiera podía moverse. Condenado fuera el momento que decidió juntarse con esos dos locos. Tal para cual. Todavía sosteniéndose de la katana, con una mano en la herida donde había aplicado la pequeña cura, observó a la muchacha.
Emitió un quejido de dolor. Agradeció silenciosamente que la muchacha estuviera ciega, porque no deseaba que viera aquel problema entre sus piernas. —Apaga tu maldito Akuma, no puedo moverme. Si no mantienes la calma, solo estaremos peleando en vano. — Sentía que estaba perdiendo por completo sus facultades en ese instante, no solo por el golpe de Sohem, sino también por lo que estaba haciendo Owen, y el frío que entumecía su cuerpo viniendo de Gwendolyn. Si no estaba en sus plenas capacidades, por desgracia, ciertamente ni siquiera podía moverse. —Puedes hacerlo Gwendolyn, solo concéntrate, cálmate y podremos hacerlo entre los tres.

—Mierda...
Todo le daba vueltas y, sin embargo, gracias al sol y ese abrasador calor que comenzaba a dañarlo de nuevo al fin parecía ser capaz de volver en sí. Sacudió su cabeza, notando el sabor de la sangre en sus propios labios. Fue cuando sintió el dolor, intenso, profundo, en su costado, justo en la zona en la que Sohem había impactado. Su mano se dirigió a la zona en sí, el dolor... ah mierda... Maldición... Maldita sea...

—Otra vez no...
Sí, efectivamente, su cuerpo de nuevo reaccionaba al dolor. ¿Qué diantres estaba tan mal con él como para tener una erección después de semejante golpe? El rojo se encendía en sus mejillas, no por timidez, sino más bien la excitación debido a su masoquismo que solo empeoraba debido a la adrenalina del combate. Su cuerpo temblaba, el simple hecho de levantarse le suponía un sobreesfuerzo tremendo. ¿Cómo era posible siquiera que hubiera alguien tan veloz? No había conseguido ni verlo. ¿Realmente estaba tan atrás? Respiró agitadamente, viendo que su mano todavía mantenía la katana.
Incorporarse solo le suponía un sobreesfuerzo, comenzando a toser sangre que escapó de entre sus labios. No le importó, solo aprovechó que tenía todavía su katana en la mano, clavándola en el suelo de la arena, incorporándose lentamente, siendo un esfuerzo brutal el que tuvo que requerir para siquiera lograrlo. Jadeaba, soportando el dolor, la dorsal de su mano pasó por sus labios, limpiando así la sangre que quedaba entre los mismos.

Estaba más concentrado en poder mantenerse en pie y aguantar su erección que en lo que ocurría a su alrededor, soportando el dolor en la medida que le era posible, jadeando por el esfuerzo. Su mente, ahora más libre y despejada, sabiendo que no podría moverse, aprovechó para posicionarse a un lado de su espalda, justo entre el pantalón y dentro de su camisa, revelando un pequeño botiquín. Quizás el efecto fuera mínimo, pero era mejor eso que nada. Comenzó a aplicárselo en la zona del golpe lo más rápido que le fue posible.
Y todo se dio. Una sensación que no había tenido desde que era... ¿Un renacuajo, quizás? Sí. No podía ser. ¿Miedo? ¿Él? No, era una sensación nueva, era como si sus ojos solo pudieran enfocarse en Owen. Algo extraño estaba haciendo. No sabía el qué, o cómo, pero algo sin duda estaba impulsándolo a observarlo. Y no fue lo peor, también la sensación de frío vino apenas segundos después, sus labios expulsaban el frío vaho de la baja temperatura. Maldita sea, ¿eso venía de Gwendolyn? No, si seguía así... Ahora ni siquiera podía moverse. Condenado fuera el momento que decidió juntarse con esos dos locos. Tal para cual. Todavía sosteniéndose de la katana, con una mano en la herida donde había aplicado la pequeña cura, observó a la muchacha.
![[Imagen: i73xDR2.jpg]](https://i.imgur.com/i73xDR2.jpg)
—¡GWENDOLYN! ¡CÁLMATE O NO PODEMOS COMBATIR EN CONDICIONES, MALDITA SEA!
Emitió un quejido de dolor. Agradeció silenciosamente que la muchacha estuviera ciega, porque no deseaba que viera aquel problema entre sus piernas. —Apaga tu maldito Akuma, no puedo moverme. Si no mantienes la calma, solo estaremos peleando en vano. — Sentía que estaba perdiendo por completo sus facultades en ese instante, no solo por el golpe de Sohem, sino también por lo que estaba haciendo Owen, y el frío que entumecía su cuerpo viniendo de Gwendolyn. Si no estaba en sus plenas capacidades, por desgracia, ciertamente ni siquiera podía moverse. —Puedes hacerlo Gwendolyn, solo concéntrate, cálmate y podremos hacerlo entre los tres.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
