04-11-2023, 04:01 PM
(Última modificación: 04-11-2023, 04:03 PM por Irina Volkov.)
Los ojos de Irina viajaron ahora hacia un nuevo muchacho que entró en escena. Estaba repleto de cicatrices, roto como un muñeco que nadie ha utilizado durante mucho tiempo. Qué intriga de personaje. Había notado, un poco antes, como uno de aquellos hombres a los que paró le miraba con delicadeza, con deseo, solía causar esa sensación en las personas, pero más en hombres. Tan solo le dirigió dos palabras poco concretas y mínimo uno ya estaba comiendo de su mano. Irina no habló con Alzeid, solo le miró, inexpresiva. no le conocía, no podía hablar con él. Entonces fue cuando Daryl le respondió, al parecer eran amigos. - Tiene amigos aparte de mí. - Pensó. La imagen que Irina tenía de su compañero muchas veces variaba, por un lado creía que ella era el centro de su mundo, al fin y al cabo, solía pasarle. Por otro de vez en cuando se cruzaba algún conocido, dando la sensación de que realmente no la necesitaba. Era obsesiva con lo que consideraba de su propiedad. Daryl era su mascota.
Varias plumas negras cayeron justo en el centro de aquel grupo, poco después un cuervo se posó en el hombro de la fémina de ojos profundos. Graznó, saludando (aunque nadie lo supiera). — Tenebris ... — El cuervo pegó su rostro a la cabeza de la agente, acariciándola de manera amigable. Tenía el nombre por el que de pequeña su padre le solía llamar, pero en latín. "Tenebris" era oscuridad, el color que definía el fin de todas las cosas. Definía a Irina. Se moría de ganas de preguntar cosas a Daryl y al nuevo integrante de la conversación, pero debía centrarse, estaba trabajando, un agente del gobierno nunca descansa. Una de las tantas reglas escritas en sangre que su padre le clavó en el corazón.
Volvió a darse la vuelta, enfocando al tipo bajo su cámara. — Portis, ¿cierto? — Sonrió. El hombre no sabía donde meterse.
— ¿Como ... Co-conoces mi nombre? — Irina le señaló el peto que tenía, en el que estaba inscrito en tela su nombre y un número de serie. Se llevó una mano a la cara. — Soy estúpido ... Vaya imagen debes tener de mí ... — Uno intentó escapar, eso aceleró la situación, estaba encandilando al hombre, pero uno de ellos intentó abandonar la apacible charla, Daryl no le dejó. Irina levantó la pierna derecha y clavó el tacón en el pecho del hombre. Su cuerpo chocó contra la piedra que tenía justo a un costado, el exterior de la taberna. La aguja de su tacón perforó la ropa, pero no la piel, sin embargo sirvió para dejarlo atenazado ahí. Era hora de pasar de la tenebrosa seducción a la terrorífica amenaza.
— Glatus "piel azul". — Con un tono inalterable, soltó un nombre. — Dónde. — Finalizó, inundando sus aburridos y cutres ojos de color verdoso.
Varias plumas negras cayeron justo en el centro de aquel grupo, poco después un cuervo se posó en el hombro de la fémina de ojos profundos. Graznó, saludando (aunque nadie lo supiera). — Tenebris ... — El cuervo pegó su rostro a la cabeza de la agente, acariciándola de manera amigable. Tenía el nombre por el que de pequeña su padre le solía llamar, pero en latín. "Tenebris" era oscuridad, el color que definía el fin de todas las cosas. Definía a Irina. Se moría de ganas de preguntar cosas a Daryl y al nuevo integrante de la conversación, pero debía centrarse, estaba trabajando, un agente del gobierno nunca descansa. Una de las tantas reglas escritas en sangre que su padre le clavó en el corazón.
Volvió a darse la vuelta, enfocando al tipo bajo su cámara. — Portis, ¿cierto? — Sonrió. El hombre no sabía donde meterse.
— ¿Como ... Co-conoces mi nombre? — Irina le señaló el peto que tenía, en el que estaba inscrito en tela su nombre y un número de serie. Se llevó una mano a la cara. — Soy estúpido ... Vaya imagen debes tener de mí ... — Uno intentó escapar, eso aceleró la situación, estaba encandilando al hombre, pero uno de ellos intentó abandonar la apacible charla, Daryl no le dejó. Irina levantó la pierna derecha y clavó el tacón en el pecho del hombre. Su cuerpo chocó contra la piedra que tenía justo a un costado, el exterior de la taberna. La aguja de su tacón perforó la ropa, pero no la piel, sin embargo sirvió para dejarlo atenazado ahí. Era hora de pasar de la tenebrosa seducción a la terrorífica amenaza.
— Glatus "piel azul". — Con un tono inalterable, soltó un nombre. — Dónde. — Finalizó, inundando sus aburridos y cutres ojos de color verdoso.
karmas
