28-01-2026, 10:27 PM
Al final las palabras de Moja habían hecho que me convenciera para unirme a la marina. Tras una pequeña adaptación en una pequeña base de la isla de Sorbet, había llegado el momento de lucirme. Me habían mandado a la isla Karate *Con suerte encontraré a Moja allí.* pensé antes de partir hacia la isla en un barco de la marina.
El viaje en barco no fue el más cómodo del mundo, pero la idea de volver a encontrarme con mi viejo amigo me alegró bastante el viaje. Al llegar a la isla me llevé una gran decepción, Moja hacía tiempo que había partido de aquel lugar y se había unido a una División de la marina. A mí aun me quedaba mucho para eso. Pero el primer paso para empezar mi aventura había llegado en forma de misión individual. Nos habían convocado a todos los reclutas de la pequeña base y nuestra principal misión era encontrar a unas muchachas que habían desaparecido.
Preparé mi fiel daga y la escondí por si acaso. Había que encontrar rápidamente a aquellas chicas antes de que pudieran pasarle algo. Salí por la puerta del cuartel y me dirigí a uno de los callejones más cercanos del sitio. Sin duda la mejor forma de encontrar a aquellas chicas era desde el cielo. Era el mejor momento para probar los poderes que había conseguido, aunque hubiera sido de casualidad.
Una vez en el callejón me aseguré de que no hubiera nadie cerca y tras concentrarme un poco mi cuerpo comenzó a cambiar. Mi boca se transformó en un pico de cuervo, mis manos en alas y poco a poco el resto de mi cuerpo fue haciéndose más pequeño hasta transformarme en un pequeño cuervo negro. Una vez transformada por completo agité mis alas y salí volando de aquel callejón. El cielo azul brillaba con fuerza y el mejor al que podría ir para buscar a aquellas chicas era sin duda a los arrozales. Desde el cielo podría verlo todo con claridad.
El viaje en barco no fue el más cómodo del mundo, pero la idea de volver a encontrarme con mi viejo amigo me alegró bastante el viaje. Al llegar a la isla me llevé una gran decepción, Moja hacía tiempo que había partido de aquel lugar y se había unido a una División de la marina. A mí aun me quedaba mucho para eso. Pero el primer paso para empezar mi aventura había llegado en forma de misión individual. Nos habían convocado a todos los reclutas de la pequeña base y nuestra principal misión era encontrar a unas muchachas que habían desaparecido.
Preparé mi fiel daga y la escondí por si acaso. Había que encontrar rápidamente a aquellas chicas antes de que pudieran pasarle algo. Salí por la puerta del cuartel y me dirigí a uno de los callejones más cercanos del sitio. Sin duda la mejor forma de encontrar a aquellas chicas era desde el cielo. Era el mejor momento para probar los poderes que había conseguido, aunque hubiera sido de casualidad.
Una vez en el callejón me aseguré de que no hubiera nadie cerca y tras concentrarme un poco mi cuerpo comenzó a cambiar. Mi boca se transformó en un pico de cuervo, mis manos en alas y poco a poco el resto de mi cuerpo fue haciéndose más pequeño hasta transformarme en un pequeño cuervo negro. Una vez transformada por completo agité mis alas y salí volando de aquel callejón. El cielo azul brillaba con fuerza y el mejor al que podría ir para buscar a aquellas chicas era sin duda a los arrozales. Desde el cielo podría verlo todo con claridad.
Resumen
Fruta
