29-01-2026, 02:02 AM
Aquella noche casi no había podido dormir. No dejaba de darle vueltas una y otra vez.
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“División 75”.
Incluso cuando me levanté por la mañana, seguí dándole vueltas a ese número. Era ABRUMADOR. Leí una y otra vez la lista de miembros que conservaba en la mesita de noche a pesar de que hacía mucho que la tenía memorizada. ¿Seguro que mi nombre seguía ahí? Sí, ahí estaba. ¡Pero ¿qué pintaba yo allí?! Por más tiempo que haya pasado desde que me alisté, ¡sigue siendo una división dentro del primer centenar! Peor, ¡dentro de la primera tercera cuarta parte del primer centenar!
Traté de respirar hondo mientras me duchaba, pensando sobre cómo serían los otros tripulantes. “Kael”. Era el único nombre que conocía. Había conocido una vez a un Kael con el que me había cruzado de vez en cuando por los pasillos, pero hasta que no llegaron las carpetas con los archivos, no pude confirmar que, efectivamente, era quien yo creía.
Pero en fin, si no podía controlar nada de lo que sucediera, al menos sí podría controlar mi apariencia. Al ser la primera vez que iba, quise dar una imagen bastante formal. La coleta de siempre, una camisa blanca bien abrochada, unos pantalones largos del mismo color y la chaqueta reglamentaria. De maquillaje, un gloss simple y ligero de un color natural y listo. ¿Debería usar perfume el primer día que viera a mis compañeros? Bueno, el más suave que tuviera. Quería que se notara que cuido mi apariencia, pero tampoco que me obsesiono con ella. Lo importante es el trabajo, después de todo.
¡Y listo! Cogí la mochila pequeña, blanca y azul, tras asegurarme una última vez de que tenía dentro todo el papeleo (ya leído) que pudiera necesitar y salí lo más sigilosamente que pude, tratando de no despertar a Ritsu.
Entro sin pensarlo demasiado en el lugar acordado. Tras un par de preguntas a desconocidos, no tardo en encontrar el lugar correcto. Voy muy bien de tiempo, así que no puedo evitar preguntarme si quizás sería la primera en llegar… pero la presencia de las voces en el interior me despejan enseguida las dudas.
Con la mano en el pomo, inspiro profundamente y, tras tres golpecitos en la puerta con la otra mano, abro con mi sonrisa ya preparada.
Mis ojos se dirigen instintivamente primero a Kael, que es quien conozco. Por su cercanía con el albino, parece ser que, o tienen cierta relación, o han sido los primeros en socializar. El altísimo pelirrojo, sin embargo, está algo más lejos de los otros dos.
—Buenos días —saludo a todos justo antes de cerrar suavemente la puerta y avanzar unos pasos mirando a los tres—. Aunque imagino que lo adivinaréis por los archivos, soy Nyra Kuroshiro. Encantada de conoceros. ¿Lleváis mucho esperando?
Solo rezo para que no haya ningún racista entre ellos, porque si no el tiempo en esta división se va a hacer muuuy largo…
