29-01-2026, 03:27 PM
El recepcionista es incapaz de ofrecer un poco de agua, que falta de respeto. No, así no se puede viajar, qué pésimo servicio es este. Mucho peor se siente que entre la insolación y la sed sean incapaces de asistirme en lo mínimo. Ya luego pueden cuestionar, que falta de consideración con los viajeros.
La puerta fue abatida con brutalidad enseñando a un hombre en calzoncillos que pone a todos de los nervios. No a mi que estoy moribundo. Simplemente no es una acción que me saque de control o me inspire miedo. No lo conozco, pero al observar cómo se comportan todos de manera diferente me dice que él es la cabeza aquí. Se muestra con una gran confianza, me da un poco de risa sus calzoncillos lo que me hace sonreír, ya quisiera yo tener unos así.
Me pongo de pie con ayuda del rubio, aunque por diferencia de altura siento que me abraza de la cadera. —Amigo, cuidado donde agarras, no tendría mucha fuerza si usas tus manos sin cuidado.— Advertí para que no estuviese toqueteando demasiado, si la sangre no fluye de manera normal de seguro me desmayaré. Mi vista que cambio del rubio agarrador al capitán exibicionista, su manera de portar el escudo y de ir descartando papeles me revela no sólo les manda a ellos, parece tener una red de control de ingreso.
Una mirada atenta a los papeles me permitió ver caras conocidas, eran los carteles que ponen precio a las cabezas. ¿Cómo habría hecho Uker para pasar por aquí? Es de los tipos más buscados y creo que desde hace mucho. De seguro que por su pasar hizo que incrementarán la seguridad. Mi ventaja es que mi rostro nunca aparecerá en algo así ya que no es demasiado identificable, pasó desapercibido como un don nadie. Lo que me da libertad de moverme para hacer lo que cualquiera puede hacer, a pesar de que no responda a la ley de nadie.
Sin embargo me pica un poco la curiosidad, no puedo evitarlo, me gustaría mucho saber y a duras penas puedo hablar. De los subordinados, de aquellos que le sirven un vaso de agua de tamaño humano es traído a mi y es como un shot. me sirve para mojar mis labios y para aclarar ligeramente la garganta. Lo odié, quería más agua.
—Disculpe pero, eso tiene una explicación.— Dije para comprarme tiempo para pensar. Relamí mis labios aun con sed que no pudo ser saciada y algo alborotada al haber bebido un poco de agua. Ahora se siente una especie de comezón que me alborota desde la lengua. —Bueno es que, me enseñaron a comer de todo pero yo vine aquí buscando a esa mujer, alta, con largas piernas y un buenas caderas, aunque me ponen loco si tienen sus tatuajes. Pero lo cierto es que ella lo tiene todo.— Mantengo tranquilo, lo cuento con un solo rostro en mi cabeza ahora mismo, sabiendo que puede que ella puede que sea solo una ilusión, como todos, pero que me daré la oportunidad de vivirla.
—Pero ahora no se que será de mi. ¿Si mi rostro hubiese sido buscado que me habían hecho? — Mi pregunta es para saber que sería de mi supervivencia, aunque lo mejor es mantenerlos contentos y darles lo que quieren de mi.
—Bueno y lo de ese bolso, es que yo fuí campeón de artes marciales en Karate, tengo un trofeo de la trifuerza y to’. Ese equipo fue mi premio ya que es la mejor calidad que había en la isla. Incluso la gran maestra Sira Matcha me esneñó.— Si respiraba un poco forzado, hablar demasiado te seca la boca. —Pueden darme un poco más de agua, por favor.—
No estoy en posición de pedir o de exigir nada, lo que mucho menos quiero es tener que pelear recién llegado a la isla. Lo que más me está cansando es que me tengan aquí bajo el sol, sin señales de querer llevarme a un lugar donde podamos tener esta conversación sobre armas y mujeres de una manera un poco más íntima.
—¿Milidel y será que este peaje, podemos hace’ algo? Yo vengo cansao’ de tanto remar y ustedes me han recibido hospitalario, pero quisiera estar en un sitio donde pueda descansar un poquito y ahí vemo’ cómo resolve’ lo de mi’ cosa’. Yo puedo ayudarle si necesita una mano amiga y así yo llego a Samba.— Mi intención era comenzar a encaminar la situación hacia una resolución que pudiéramos aprovechar. Ellos no habían encontrado una cara tan hermosa como la mía en ninguno de los carteles, seguro no verían nada que se pudiera explotar. Además de que un tipo tan atractivo como yo y que sea un campeón que seguro es algo que ellos pueden sacarle provecho.
Slam
La puerta fue abatida con brutalidad enseñando a un hombre en calzoncillos que pone a todos de los nervios. No a mi que estoy moribundo. Simplemente no es una acción que me saque de control o me inspire miedo. No lo conozco, pero al observar cómo se comportan todos de manera diferente me dice que él es la cabeza aquí. Se muestra con una gran confianza, me da un poco de risa sus calzoncillos lo que me hace sonreír, ya quisiera yo tener unos así.
Me pongo de pie con ayuda del rubio, aunque por diferencia de altura siento que me abraza de la cadera. —Amigo, cuidado donde agarras, no tendría mucha fuerza si usas tus manos sin cuidado.— Advertí para que no estuviese toqueteando demasiado, si la sangre no fluye de manera normal de seguro me desmayaré. Mi vista que cambio del rubio agarrador al capitán exibicionista, su manera de portar el escudo y de ir descartando papeles me revela no sólo les manda a ellos, parece tener una red de control de ingreso.
Una mirada atenta a los papeles me permitió ver caras conocidas, eran los carteles que ponen precio a las cabezas. ¿Cómo habría hecho Uker para pasar por aquí? Es de los tipos más buscados y creo que desde hace mucho. De seguro que por su pasar hizo que incrementarán la seguridad. Mi ventaja es que mi rostro nunca aparecerá en algo así ya que no es demasiado identificable, pasó desapercibido como un don nadie. Lo que me da libertad de moverme para hacer lo que cualquiera puede hacer, a pesar de que no responda a la ley de nadie.
Sin embargo me pica un poco la curiosidad, no puedo evitarlo, me gustaría mucho saber y a duras penas puedo hablar. De los subordinados, de aquellos que le sirven un vaso de agua de tamaño humano es traído a mi y es como un shot. me sirve para mojar mis labios y para aclarar ligeramente la garganta. Lo odié, quería más agua.
—Disculpe pero, eso tiene una explicación.— Dije para comprarme tiempo para pensar. Relamí mis labios aun con sed que no pudo ser saciada y algo alborotada al haber bebido un poco de agua. Ahora se siente una especie de comezón que me alborota desde la lengua. —Bueno es que, me enseñaron a comer de todo pero yo vine aquí buscando a esa mujer, alta, con largas piernas y un buenas caderas, aunque me ponen loco si tienen sus tatuajes. Pero lo cierto es que ella lo tiene todo.— Mantengo tranquilo, lo cuento con un solo rostro en mi cabeza ahora mismo, sabiendo que puede que ella puede que sea solo una ilusión, como todos, pero que me daré la oportunidad de vivirla.
—Pero ahora no se que será de mi. ¿Si mi rostro hubiese sido buscado que me habían hecho? — Mi pregunta es para saber que sería de mi supervivencia, aunque lo mejor es mantenerlos contentos y darles lo que quieren de mi.
—Bueno y lo de ese bolso, es que yo fuí campeón de artes marciales en Karate, tengo un trofeo de la trifuerza y to’. Ese equipo fue mi premio ya que es la mejor calidad que había en la isla. Incluso la gran maestra Sira Matcha me esneñó.— Si respiraba un poco forzado, hablar demasiado te seca la boca. —Pueden darme un poco más de agua, por favor.—
No estoy en posición de pedir o de exigir nada, lo que mucho menos quiero es tener que pelear recién llegado a la isla. Lo que más me está cansando es que me tengan aquí bajo el sol, sin señales de querer llevarme a un lugar donde podamos tener esta conversación sobre armas y mujeres de una manera un poco más íntima.
—¿Milidel y será que este peaje, podemos hace’ algo? Yo vengo cansao’ de tanto remar y ustedes me han recibido hospitalario, pero quisiera estar en un sitio donde pueda descansar un poquito y ahí vemo’ cómo resolve’ lo de mi’ cosa’. Yo puedo ayudarle si necesita una mano amiga y así yo llego a Samba.— Mi intención era comenzar a encaminar la situación hacia una resolución que pudiéramos aprovechar. Ellos no habían encontrado una cara tan hermosa como la mía en ninguno de los carteles, seguro no verían nada que se pudiera explotar. Además de que un tipo tan atractivo como yo y que sea un campeón que seguro es algo que ellos pueden sacarle provecho.
COSAS OFF:
