29-01-2026, 07:31 PM
La joven de ojos rojos caminaba alegremente con expectativa mientras acompañaba al gigantes Wotan -Gracias por el halago a mi nombre.- dijo mientras sonreía antes de admitir -A decir verdad, pensé que eras un Oni por los cuernos, tamaño y arma, espero sepa disculparme la confusión.- agregó mientras se detenía brevemente para hacer una reverencia de disculpa antes de regresar a avanzar rápidamente adelantando un par de pasos al gigante azulado, solo lo justo para necesitar poder verle fácilmente la cara girando la cabeza a pesar del ángulo.
-Muchas gracias por sus sabias palabras señor Kazan, intentaré hacerle caso y transitar este camino llamado libertad de la forma que me llene de la mayor satisfacción posible.- expresó con honestidad mientras seguían andando, observando al hombre tocando sus cuernos antes de comentar respecto a la tranquilidad del pueblo, dejando por un momento pensativa a la comerciante.
Aquel camino que estaban tomando se inclinaba suficientemente para que los ojos de la Humink pudieran disfrutar de una vista distante del agua y los navíos de la zona portuaria sin forzar demasiado la vista en un principio volviéndose la vista más clara con cada paso que daban -Estaré encantada de escuchar todas sus batallitas señor Kazan por como habla parece ser que nacen de la sabiduría y el crecimiento personal así que son las mejores para aprender en mi opinión.- explicó mientras sonreía expresando compasión pero no lastima por quien tuviera que luchar tanto contra sus monstruos internos.
Finalmente llegaron a la taberna donde cenarían en aquella ocasión -Gustosamente compartiré mi experiencia y visión del mundo así como lo que puedo decir de la libertad.- dijo mientras entraba al establecimiento buscando un lugar suficientemente adecuado para ambos antes de pedir la comida dejando que el grandulón pudiera pedir lo que quisiera antes de pagar.
Ya en sus lugares a la espera del pedido Hiiragi se apartó un poco más para poder ver a la cara adecuadamente a Kazan -Veamos, para hablar de libertad primero hay que hablar de sus opuestos, ya sean aprisionamiento, restricción o inhibición, durante mi infancia perdí a mis padres así que tuve que vivir por mi cuenta antes de los diez años entonces perdí la libertad que me proveían ellos con sus protecciones y proveyendo para mi.- explico mientras levantaba un dedo -Esa fue una restricción sobre lo que podía y no podía lograr en mi vida entonces.-.
-Luego por vergüenza y miedo estuve inhibida de hacer conexiones adecuadas en mi isla de origen, mi hogar dejo de serlo, allí perdí la libertad de ser yo misma por esas inhibiciones.- dijo levantando el segundo dedo antes de alzar el tercero -Finalmente aprisionamiento, desde mi adolescencia hasta hace dos años fui prisionera en un barco donde traficaron esclavos capturados como yo, sin embargo por ser pequeña cuando me capturaron eligieron conservarme como juguete hasta que creciera o me rompiera... creo que les gusté mucho.- aquellas últimas palabras eran expulsadas con una sonrisa sardónica antes de suspirar -Atacaron el barco cerca del Reino Samba y pude huir robado algunas cosas que me ayudaron para empezar mis viajes y carrera como mercante.- dijo finalizando la versión más resumida de su propio relato personal.
-Muchas gracias por sus sabias palabras señor Kazan, intentaré hacerle caso y transitar este camino llamado libertad de la forma que me llene de la mayor satisfacción posible.- expresó con honestidad mientras seguían andando, observando al hombre tocando sus cuernos antes de comentar respecto a la tranquilidad del pueblo, dejando por un momento pensativa a la comerciante.
Aquel camino que estaban tomando se inclinaba suficientemente para que los ojos de la Humink pudieran disfrutar de una vista distante del agua y los navíos de la zona portuaria sin forzar demasiado la vista en un principio volviéndose la vista más clara con cada paso que daban -Estaré encantada de escuchar todas sus batallitas señor Kazan por como habla parece ser que nacen de la sabiduría y el crecimiento personal así que son las mejores para aprender en mi opinión.- explicó mientras sonreía expresando compasión pero no lastima por quien tuviera que luchar tanto contra sus monstruos internos.
Finalmente llegaron a la taberna donde cenarían en aquella ocasión -Gustosamente compartiré mi experiencia y visión del mundo así como lo que puedo decir de la libertad.- dijo mientras entraba al establecimiento buscando un lugar suficientemente adecuado para ambos antes de pedir la comida dejando que el grandulón pudiera pedir lo que quisiera antes de pagar.
Ya en sus lugares a la espera del pedido Hiiragi se apartó un poco más para poder ver a la cara adecuadamente a Kazan -Veamos, para hablar de libertad primero hay que hablar de sus opuestos, ya sean aprisionamiento, restricción o inhibición, durante mi infancia perdí a mis padres así que tuve que vivir por mi cuenta antes de los diez años entonces perdí la libertad que me proveían ellos con sus protecciones y proveyendo para mi.- explico mientras levantaba un dedo -Esa fue una restricción sobre lo que podía y no podía lograr en mi vida entonces.-.
-Luego por vergüenza y miedo estuve inhibida de hacer conexiones adecuadas en mi isla de origen, mi hogar dejo de serlo, allí perdí la libertad de ser yo misma por esas inhibiciones.- dijo levantando el segundo dedo antes de alzar el tercero -Finalmente aprisionamiento, desde mi adolescencia hasta hace dos años fui prisionera en un barco donde traficaron esclavos capturados como yo, sin embargo por ser pequeña cuando me capturaron eligieron conservarme como juguete hasta que creciera o me rompiera... creo que les gusté mucho.- aquellas últimas palabras eran expulsadas con una sonrisa sardónica antes de suspirar -Atacaron el barco cerca del Reino Samba y pude huir robado algunas cosas que me ayudaron para empezar mis viajes y carrera como mercante.- dijo finalizando la versión más resumida de su propio relato personal.
Código:
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