30-01-2026, 07:18 AM
Dravenia se quedó meditando las palabras de Rifenhardt. La pelirroja jamás tuvo problema en tomar el mando si era necesario. Quizás lo que mas le preocupaba después aquella pregunta era no poder encajar dentro de ese grupo, por mas que se negara a si misma que no le importaba el reconocimiento de otros, le era gratificante ver que su trabajo era bien visto, que su valía era tomada en cuenta y que su abnegación al trabajo le traería grandes frutos dentro de la Marina.
Observó al chico con cierta extrañeza ¿Qué significaba esa última frase que dijo? Realmente no le quise hacer demasiado caso. Asi que mientras él se dirige al jardín, yo me alejé un poco para ver los puestos de alrededor. La noche estaba fresca, los civiles hacían su vida y disfrutaban de su cotidianidad. Las personas al ver el uniforme blanco de inmediato se dispersan dando espacio a que ella pueda pasar.
Cada tanto miraba hacia la puerta, observo la espalda de aquel alto pelirrojo. “¿Y cuánto piensa tardar?” Se pregunta la chica mientras saca un poco de dinero de su bolsillo y paga unas frutas que había comprado. De la nada su estomago ruge demostrando que tiene hambre. Después de guardar las grutas en su bolsa, se encamina al jardín. —¡Hey! ¿Vamos a cenar algo antes de volver te parece? — Le comenta la pelirroja mirando la espalda del chico. Quizas lo mejor seria ir a comer la cena antes de continuar con sus comprar, aunque no estaba segura si él querría seguir a acompañándole. —Oye torpe! Entiendo que midas tres metros pero no creo que eso te tome tanto tiempo solo para ir hacer pis! — Se impacienta.
Observó al chico con cierta extrañeza ¿Qué significaba esa última frase que dijo? Realmente no le quise hacer demasiado caso. Asi que mientras él se dirige al jardín, yo me alejé un poco para ver los puestos de alrededor. La noche estaba fresca, los civiles hacían su vida y disfrutaban de su cotidianidad. Las personas al ver el uniforme blanco de inmediato se dispersan dando espacio a que ella pueda pasar.
Cada tanto miraba hacia la puerta, observo la espalda de aquel alto pelirrojo. “¿Y cuánto piensa tardar?” Se pregunta la chica mientras saca un poco de dinero de su bolsillo y paga unas frutas que había comprado. De la nada su estomago ruge demostrando que tiene hambre. Después de guardar las grutas en su bolsa, se encamina al jardín. —¡Hey! ¿Vamos a cenar algo antes de volver te parece? — Le comenta la pelirroja mirando la espalda del chico. Quizas lo mejor seria ir a comer la cena antes de continuar con sus comprar, aunque no estaba segura si él querría seguir a acompañándole. —Oye torpe! Entiendo que midas tres metros pero no creo que eso te tome tanto tiempo solo para ir hacer pis! — Se impacienta.
