30-01-2026, 11:39 PM
(Última modificación: 31-01-2026, 04:48 AM por Miyori Hoshino.)
Día 14 de Primavera/ año 15
Pueblo Baquella
-Cariño, si gustas puedes dejar este último encargo a la señora Makoto, la señora que vive en el suburbio norte.
Expresó mi padre mientras terminaba de empacar una caja de cartón blanco, en su interior acomodaba algunos ingredientes como atún, calamares y ciertos langostinos. Normalmente mis hermanos se encargaban de hacer las entregas durante las noches, pero todos fueron invitados a una gran reunión entre los pesqueros del pueblo, dejando a mi padre y a mi a cargo del negocio familiar. Me encogí de hombros y sonreí de manera suave a su solicitud. - Está bien, padre.
- Ten cuidado, ya sabes que ese sector hay varios bares escandalosos durante la noche, en especial ese llamado “Supernatural” - Enfatizó con reproche sobre el nombre del local, negando con la cabeza en señal de rechazo - Ya sabes, ese que se rumora hay trata de drogas.
-No lo sé…- Dije con un suspiro susurrante, puesto que soy ajena a lo que pasa a mi alrededor, nunca sigo las tendencias y tampoco me percato cuando hay cambios en el pueblo. Mi vida es como una pelicula en blanco y negro, no pasa nada emocionante. - Bueno, me voy ya. - Dije sonora mientras tomaba la pequeña caja, no estaba pesada en lo absoluto, pero también aproveché a tomar mi violín sin que mi padre me viese o sabría que mi regreso no sería inmediato.
No es como si me escapara de mis responsabilidades, al contrario, no he tenido tiempo libre para practicar un poco de mi música, estuve la mayoría del tiempo ayudando a empacar pedidos y a vender en la tienda, así que merecía un pequeño descanso.
Salí vestida con una polera rosada con capucha, y sin mangas, en la parte inferior unos short en tonalidad verde y unas medias hasta por encima de la rodilla en tonalidad azules. Hoy no hacía tanto frío a pesar que vivimos cerca del mar y la temperatura desciende tras la puesta del sol. No, era una noche perfecta, hermosa y tranquila. Al adentrarme a la zona norte de los comercios nocturnos, donde algunas casas hogareñas aún permanecen siendo parte del suburbio, encontré la casa de la señora Makoto sin ningún problema e hice la entrega correspondiente, era un pedido que se había pagado desde ayer asi que no debía darme ninguna remuneración económica.
Entonces llegó el momento, era mi oportunidad para desviarme del camino e ir al muelle, a mi lugar favorito y poder cantar al compás del sonido de mi violín, si, era mi oportunidad de hacerlo, pero… mis ojos fueron atraídos por un cartel que decía “Supernatural” y más aún que su entrada no parecía normal, es más, parece que conduce hacia un especie de sótano nocturno. Al analizar su fachada mis oídos profundizaron en su dirección y escuche una maravillosa entonada de cuerdas que parecía ser de una guitarra. Sentí curiosidad sin duda y me encaminé hacia aquella entrada de dudosa seguridad, ese era el lugar que mi padre me había advertido pero no parecía un lugar peligroso, no si había música tan bella como esa.
Ni siquiera me percaté que a un costado, apoyado sobre la pared de un edificio se encontraba una persona, un hombre mucho más alto que yo…no me percaté hasta que en el momento que iba a pisar el primer escalón de aquellas escaleras se interpuso en mi camino su pie, negándome la entrada por completo. “Oe princesita… Creo que te has equivocado de sitio. Éste no es lugar para una niña pija de mamá y papá.” - Dijo, y mis ojos grises se fijaron en los de él en cuestión de segundos. Si, era un hombre, demasiado alto, vestía de cuero por completo, botas en plataformas altas, camiseta blanca traslucida dando espacio a la imaginación de saber cómo era su abdomen y las demás facciones de su cuerpo marcado por algunos tatuajes que protestaban sobre nuestro gobierno actual. Nada de eso importaba ya que su rostro me pareció más peculiar, un rostro con lo que parecía ser una máscara de catrina pintada. Solo unos segundos duró mi sorpresa ya que no tuve miedo en lo absoluto, únicamente me limité a sonreírle de manera gentil, dudosa de su reacción, creo que había una confusión.
-No soy una niña…- Dije ampliando más mi sonrisa con orgullo y en tono despreocupada, pensando que ese era el motivo por el cuál no me dejaba pasar. - Tengo 17 años, no tengo edad para los bares...lo sé. - Empecé a titubear, pero sin apartar mi mirada. - Pero me gustaría poder escuchar de cerca esa melodía.
Si, sin duda tendría que dejarme pasar ahora, ¿verdad?.
Canción que se empieza a escuchar
Vestimenta
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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